Helarte de amar
Publicadas en México en 1997, Herir tu fiera carne de Eloy Urroz y Sanar tu piel amarga de Jorge Volpi, son dos pequeñas obras maestras de la literatura humorosa y la etologÃa romántica, pues Urroz y Volpi saben muy bien que cuando una cámara desnuda implacable la intimidad de los amantes, ninguna pareja hace el amor sino el humor. Las circunstancias individuales que llevan a una persona a recurrir a una agencia matrimonial pueden ser dramáticas, aunque se tornan cómicas en cuanto descubrimos el ridiculum vitae de cada cliente. La intransigencia de alguien que desea llegar virgen al matrimonio sin duda es muy respetable, mas pierde solemnidad cuando advertimos que esa virginidad no se preserva gracias a una postura de fe sino a una postura sexual. En la guerra y en el amor todo vale, pero las guerras no dan risa. El amor sÃ.
Compañeros de generación âUrroz y Volpi son amigos desde la escuela- y fundadores del «Crack» mexicano junto con Ignacio Padilla, Pedro Pablo Palou, Ricardo Chávez y Vicente Herrasti, las poéticas de Urroz y Volpi son esencialmente literarias, entendiendo por literarias la deuda de sus ficciones con los libros y la lectura, antes que con el cine o la experiencia propia. Parece absurdo hacer hincapié en que se trata de dos escritores que leen y han leÃdo, mas no lo es porque hoy se lleva el escritor que proclama su indigencia literaria. Y es que entre la fantasÃa limpia y el realismo sucio, uno prefiere lo más higiénico.
Herir tu fiera carne es la historia de un triángulo en el que cada uno de los protagonistas sabe qué es lo que hacen los otros. Por lo tanto, el problema es descubrir cómo lo hacen. Urroz se recrea en las fantasÃas y sospechas de sus criaturas y nos muestra las obsesiones más enfermizas de la sexualidad incompleta, aunque uno quiere aclarar que la sexualidad completa tampoco inmuniza contra delirios y patologÃas. ¿Y por qué los personajes de Herir tu fiera carne sufren y se prestan a ese juego tan corrosivo como enloquecedor? La respuesta es tan divertida como patética: por amor. Autor de una obra que es un homenaje a Cien años de soledad y La casa verde âLas Rémoras (1996)-, asà como de otra novela donde advertimos los ecos de Conrad y Kundera âLas almas abatidas (2000)-, Eloy Urroz es un autor que se inventa su propia tradición literaria porque su intuición de lector le dice que los autores que uno ha leÃdo se convierten en pasto del alma, como querÃa Gracián.
Sanar tu piel amarga de Jorge Volpi fue una estupenda sorpresa para mÃ, pues uno creÃa que El fin de la locura (2003) era la primera obra donde Volpi habÃa dado rienda suelta al humor. Sin embargo, sólo después de leer Sanar tu piel amarga he comprendido que En busca de Klingsor (1999) es la única novela solemne de este gran escritor mexicano.
Jorge Volpi propone una trama a manera de los exempla medievales, sólo que el narrador es una suerte de especialista en márketing sentimental que se dirige a sus asociados. Y si el planteamiento es ya de por sà divertido, el desarrollo es absolutamente desopilante porque la estrategia comercial supone que el amor existe y que si el cliente no resulta satisfecho con el amor que le han conseguido, la empresa se compromete a devolverle su cariño, porque amor con amor se paga.
Herir tu fiera carne y Sanar tu piel amarga se publicaron originalmente por separado «como un diálogo y una reflexión conjunta». La colección Calembé de la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Cádiz las reúne por primera vez en una misma edición porque de la lectura de ambas uno advierte la diferencia que existe entre El arte de amar y helarte de amar. Y sospecho que el hipócrita y bucólico lector más de una vez se habrá quedado helado, aunque tenga todo el arte del mundo.
Fernando Iwasaki
San José de la Rinconada, invierno de 2003