
De izquierda a derecha, Francisco Robles, director del Aula de Cultura de ABC; Alberto GarcÃa Reyes, Miguel Poveda, Jorge Medina, director territorial del Banco Sabadell, y Patricio Molina Porres, vocal de música de la Real Maestranza de CaballerÃa de Sevilla (Foto: J. M. Serrano)
El cantaor catalán Miguel Poveda reflexionó sobre el flamenco en el «Aula de Cultura» de ABC
El cantaor Miguel Poveda, como en los mejores conciertos que haya ofrecido, llenó por completo, ayer âhubo gente que incluso se quedó sin asientoâ el salón de actos del Museo de Carruajes de Sevilla. Y eso que no acudÃa a cantar, sino a hablar, a reflexionar sobre el cante y, en definitiva, la cultura. Lo hizo en el «Aula de Cultura » de ABC, que dirige Francisco Robles y que patrocinan la Real Maestranza de CaballerÃa de Sevilla y el Banco Sabadell. Un acto multitudinario que contó con la presencia del periodista de ABC de Sevilla y crÃtico de flamenco Alberto GarcÃa Reyes, que supo en todo momento tocar los palos necesarios para que este catalán que vive y goza en su «Tierra de calma » se abriese al numeroso público y desgranase no sólo sus orÃgenes, sino también reflexionase sobre distintos aspectos del flamenco y, por ende, de la cultura.
Porque cultura,como dijo Francisco Robles en su presentación, es el flamenco. «Algunas personas piensan que el flamenco no tiene que ver con la cultura. Craso error», recordando que esa inmensa pléyade de escritores que conformaron lo que dio en llamarse la «Narrativa andaluza» âhoy muchos de ellos olvidadosâ, ponderaron el flamenco en sus obras. GarcÃa Reyes abrió el compás para que este encuentro resultase distendido y, sobre todo, para que se encontrase cómodo un Miguel Poveda que incluso se sorprendió con cuestiones que sacó a colación el periodista de ABC de Sevilla âconocedor como pocos del flamenco y todos sus entresijosâ y quien enseñó al respetable un LPâdisco de vinilo, para los más jóvenesâ de 1988, en el que por primera vez aparece la voz de un chaval de Badalona que se habÃa criado escuchando los pinitos que hacÃa su tÃa en tablaos y peñas de aquella localidad catalana y del marido de ésta, «un gitano que tuvo tres hijos, uno de los cuales cantaba rumbas en un grupo llamado âLos grifisâ. Disco grabado con gente perteneciente a la Peña Cultural Andaluza de Badalona y donde ya dejaba entrever lo queserÃa con el pasar de los años. Refirió Poveda que sus comienzos se vinculan a laTertulia Flamenca de Badalona, «donde se hablaba de cante y yo iba los viernes a empaparme de todo.
Comenzaron a dejarme grabaciones de Mairena, Marchena, Carbonerillo… ». Pero su salto grande, como dijo acertadamente Alberto GarcÃa Reyes, llegó en 1993, cuando se presentó al Festival de Las Minas de La Unión y, dejando a todos boquiabiertos, ganó la «Lámpara minera» y cuatro premios más. «Yo iba muy cortado. VenÃa del servicio militar, no pude recuperar el trabajo de la fábrica donde estaba y entré en un tablao, âEl Cordobésâ, en Barcelona. Allà surgió la posibilidad de ir al Festival de Las Minas y la gente se quedó impresionada. Sobre todo porque el ganador era un chaval de 20 años y catalán. Y en esa época estaban en activo Fernanda y Bernarda de Utrera; Chocolate, La Paquera, Valderrama…» Dos años después grababa su primer trabajo discográfico. De nuevo introduce Alberto GarcÃa Reyes para que Poveda se arranque. «SabÃas que habÃa que acercarse hasta aquà para empaparse todo». Respuesta clara y directa del cantaor. «Siempre he defendido que no hacÃa falta nacer en AndalucÃa para dedicarse al cante. Pero habÃa que venir aquû. Y asà fue cómo de la mano de MoraÃto comenzó a frecuentar los núcleos flamencos de Jerez y a conocer a Fernando de la Morena, al Mono de Jerez, a El ChÃcharo, la familia de El Sordera…, de tal manera que Miguel Poveda acaba instalándose en Sevilla.
«Amo Sevilla y no me echan de aquà ni con agua caliente. Llegó un momento en el Barcelona me ahogaba, me sentÃa solo. Pero le doy gracias a Dios por haberme criado artista en Barcelona. Aquà âpor AndalucÃaâhe entendido todo lo que aprendÃ, y mi formación está en Barcelona». Embajador catalán Y surge el hecho, sacado con temple por GarcÃa Reyes, de algún que otro enfrentamiento en tierras catalanas por cantar flamenco ¡en castellano!. «Fue en una fiesta de la Diada y me lo recriminaron unos cuantos. Desgraciadamente, los nacionalismos tan radicales emborronan la cultura». Pero deja claro que «no toda Cataluña es asÃ. Es verdad que allà existe un sector con el que me tuve que enfrentar porque no me tenÃa en cuenta como cultura catalana. Y el flamenco está enraizado en Cataluña. Y que conste que yo he cantado en catalán a los poetas de allà en Japón, Alemania, México. Más embajador de la cultura catalana…».
Imposible recoger en estas lÃneas todo lo que habló Miguel Poveda. De los tangos que interpretó ante Rodolfo Mederos en el mismÃsimo Buenos Aires â«vos sos un hijo de puta» le dijo cuando le escuchó interpretar «Sus ojos se cerraron», de Carlos Gardel, del que interpretó un poco que arrancó las ovaciones del públicoâ, a aquellas crÃticas que le tachan, algunas veces,como imitador. «La voz flamenca es camaleónica», a loque el periodista de ABC de Sevilla le siguió con un «se critica mucho a los innovadores y cuando uno hace el cante de otro le dicen que no innova».«Uno tiene que moverse por sus intuiciones y gustosârefrenda Povedaâ. Si estás pendiente de hacer las cosas para que no te critiquen, malo». Y el flamenco para Miguel Poveda.
«Una de las músicas más bellas creadas por el ser humano. Tiene la virtud de recoger todo el abanico de éste: de la alegrÃa a la pena pasando por la melancolÃa, la tristeza, la soledad. Todo eso lo convierte en un universo grandÃsimo y mágico que no tienen otras músicas. Se le deberÃa dar más importancia, como en otros lugares del mundo».Y al hablar de los flamencos, contundente: «Los flamencos me encantan todos en el escenario; cuando bajan, algunos no tanto. Me gustarÃa que en esta profesión nos viésemos como aliados, no como enemigos ».