Jesús Cereceda, con el informe médico que reveló el alto nivel de CPK en su organismo
Jesús Cereceda, con el informe médico que reveló el alto nivel de CPK en su organismo - VANESSA GÓMEZ

Sale a la luz un nuevo caso: «Casi me cuestan la vida los veinte minutos de electroestimulación»

El 12 de septiembre un juez decidirá si hubo responsabilidad en el caso de Jesús Cereceda, vecino del barrio de Triana

SEVILLAActualizado:

A los casos de Elena Mérida y Melchor Márquez, hospitalizados con daños renales tras una sesión de electroestimulación, se suma ahora un tercero en Sevilla capital, el de Jesús Cereceda. Un nuevo relato que vuelve a poner sobre la mesa los posibles riesgos que entraña este tipo de ejercicio.

Jesús Cereceda, de 47 años y vecino del barrio de Triana, acudió el viernes 11 de septiembre de 2015 a un centro de Los Remedios para recibir una sesión de 20 minutos de electroestimulación gratuita. Lo hizo motivado por su mujer, que probó previamente esta «oferta» en el mismo centro aunque sin consecuencias negativas para su salud.

Antes de comenzar la sesión, Jesús asegura que fue sometido a un «escueto test» en el que le preguntaron cosas relacionadas con su salud, pero en ningún momento se trató «de un análisis profundo», tal y como asegura. El monitor que acompañó a Jesús durante la sesión, le colocó el «equipo», que consistía en un chaleco, un cinturón (a la altura de la cadera) y dos cintas situadas en los bíceps y en los cuádriceps, que estaban conectados a una máquina.

«Comencé a realizar ejercicios muy básicos: levantar las piernas, los brazos, hacer sentadillas... A medida que iba avanzando la sesión, el monitor me preguntaba si aumentaba la potencia de los estímulos eléctricos. Como veía que podía, accedí. Durante los 17 minutos que estuve realizando las pruebas no sentí ningún dolor, pero la media hora siguiente sudé muchísimo, con la sensación de tener la tensión baja», cuenta Jesús.

Este vecino de Triana, tras esa primera reacción, continuó haciendo vida normal. Ese mismo viernes se marchó al municipio sevillano de El Ronquillo para pasar el fin de semana con unos amigos.

«El sábado me levanté hecho polvo, con unas agujetas muy fuertes. En ese momento lo entiendes como bueno», dice. Sin embargo, a las 48 horas su situación se agravó. «No podía levantarme de la cama o sentarme en una silla. Sufría un dolor muy intenso, sobre todo, en piernas y glúteos. Llamé a un amigo médico y me recomendó mucha hidratación y que acudiera el lunes al centro de salud. Pero ese mismo domingo, me fui a Urgencias».

Niveles desorbitados. Sufrió rabdomiolisis, enfermedad que se detecta en el nivel de creatina-fosfocinasa, que debe estar entre 0 y 190 microgramos por litro, aunque en Jesús dio 191.300

Ingresó el 13 de septiembre de 2015 en el hospital Sagrado Corazón de Sevilla con un cuadro de dolores musculares generalizados. Tras una primera analítica, el diagnóstico fue: rabdomiólisis severa. Una enfermedad producida por una descomposición del tejido muscular que provoca la liberación a la circulación sanguínea de diversas sustancias que los riñones deben depurar, pudiendo causar daño renal.

En este sentido, el parámetro que indicó la enfermedad de Jesús fue el nivel de creatina-fosfocinasa (CPK). Si los valores normales suelen estar entre 0 y 190 microgramos por litro, Jesús tenía 191.300.

«La médica de Urgencias me comentó que esos niveles se podían producir después de practicar deportes muy extremos. Como si una persona no preparada corre el maratón o realiza rafting durante dos horas», señala Jesús. Precisamente eso es lo que prometía la sesión de electroestimulación: «Veinte minutos a la semana que equivalen a dos horas de entrenamiento».

La primera medida que tomó el hospital sevillano fue ingresarlo y suministrarle suero para hidratarlo, medicación que le fue suministrada, además de antiinflamatorios para mitigar el dolor, durante ocho días. Al salir del hospital, el nivel de CPK aún rozaba los 45.000 microgramos por litro. Un valor que no se normalizó hasta pasadas tres semanas.

Continuó la baja médica en su domicilio, donde bajo prescripción médica guardó un mes de reposo absoluto. Las agujetas fueron desapareciendo paulatinamente y, pasados 30 días, pudo comenzar a tener una vida normal. «Al fin y al cabo he tenido suerte -asegura-. De haber esperado en casa a recuperarme, en diez días podría haber sufrido un fallo multiorgánico al no funcionar bien los riñones. Casi me cuestan la vida los 20 minutos de electroestimulación».

Por todo esto, el próximo 12 de septiembre su caso llegará a los juzgados, tras pedir en el de Primera Instancia 27 de Sevilla responsabilidad al centro de Los Remedios por los días que Jesús estuvo ausente de su trabajo a causa de la baja médica. Por lo que reclaman una indemnización de 2.461,75 euros.

Jesús lo tiene claro: «No lo recomiendo en absoluto, y si alguien decide hacerlo, que recuerde hidratarse muchísimo las 72 horas después del ejercicio. Estoy seguro de que tarde o temprano la electroestimulación se va a prohibir, por las consecuencias que tiene en la salud».

Alerta de los profesionales

El Colegio de Médicos de Sevilla manifestó ayer su preocupación por los repetidos casos de pacientes con rabdomiolisis grave e insuficiencia renal tras completar sesiones de electroestimulación. Por esto, el Colegio «alerta sobre el peligro especial que suponen este tipo de actividades para pacientes con problemas renales, miopatías, patologías endocrinas o toma de fármacos con efectos secundarios que incluya posible lesión muscular». Recomienda a los usuarios «una consulta previa a su médico, así como acudir a centros especializados con garantías suficientes para el desarrollo de las mismas». Y, por último, recuerda que «ser usuario joven no garantiza la inmunidad en este tipo de patologías».

Por su parte, el Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España alertó también este jueves sobre la necesidad de ponerse en manos de fisioterapeutas colegiados para la realización de este tipo de ejercicio, que se realice en centros autorizados y con número de registro sanitario. Por otro lado, pide a las autoridades que se emita una regulación que limite el manejo de equipos de electroestimulación muscular a profesionales debidamente formados, ya que los casos de lesiones observados, habitualmente se producen por entrenamientos realizados en centros de estética.