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Plaza del Salvador, meeting point

La Plaza del Salvador de Sevilla se ha convertido por méritos propios en uno de los centros de la vida social de la capital hispalense

Imagen de la Plaza del Salvador, con la fachada de la Iglesia
Imagen de la Plaza del Salvador, con la fachada de la Iglesia - j. m. serrano

Cuando uno viaja por el mundo, lo más normal es que acuda a los lugares más turísticos donde se encuentran los principales monumentos y las zonas más interesantes de visitar. Pero cada vez son más los que se apuntan al "turismo emulativo", con el que se trata no sólo de ver la ciudad, sino además de vivirla. Y si uno visita Sevilla, sin duda debe pasarse un rato por la Plaza del Salvador.

Una plaza inimitable

La Plaza del Salvador tiene una serie de atractivos que la convierten en el lugar especial que es actualmente. Por un lado, se encuentra en pleno centro de la ciudad, a sólo una calle de distancia del Ayuntamiento y de la Calle Sierpes. Pero es que además en sus portales jalonados por antiguas columnas se sitúan bares con sabor añejo, en los que podemos disfrutar de las mejores cañas o de un buen vino dulce, acompañados por los famosos "chicharrones".

Es por ello que el sevillano acude noche tras noche y año tras año a la llamada popular de la Plaza del Salvador, donde cientos de personas se congregan para pasar el rato, ya sea invierno o verano, simplemente para charlar y compartir. Y cualquier turista que quiera sentirse como un habitante más de la ciudad, haría bien en reservar unas horas para esta actividad (si bien es cierto que el ritmo de la plaza te atrapa, y suele alargarse unas cuantas horas más).Interior de la Iglesia del Salvador. Autor: Vanessa Gómez

Iglesia del Salvador

Sin embargo la Plaza del Salvador no está exenta de atracciones turísticas, ya que el espacio está dominado por la impresionante Iglesia del Salvador, la más grande después de la Catedral de Sevilla. Como muchos otros monumentos religiosos de la zona, en su origen fue una mezquita musulmana del siglo IX, convertida en parroquia en 1340, aunque su aspecto actual viene del año 1712. Su fachada manierista y sus impresionantes retablos deben ser reclamo más que suficiente para todos aquellos interesados en la cultura, con el aliciente de ser un lugar menos visitado que la Catedral, por lo que se puede contemplar y disfrutar con mucha más tranquilidad.

La Plaza del Salvador une en un mismo espacio lo divino y lo terrenal, con una impresionante iglesia que ilumina un lugar dedicado a las personas, a disfrutar de la compañía, de refrescarse el gaznate, de aliviar el gusanillo que atenaza el estómago después del trabajo, y de ver el cielo azul de Sevilla.

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