Las TV públicas rechazan un examen de calidad común para toda Europa
AP Neelie Kroes, comisaria europea de Competencia
Las televisiones públicas europeas, a través de la European Broadcasting Union (EBU), explicaron ayer en Bruselas su posición ante la próxima reforma de su sistema de financiación que ultima la Comisión Europea y que, entre otras cuestiones, supondrá que pasarán a ser tratadas como cualquier otro sector económico que recibe ayudas de Estado y, por tanto, tiene que cumplir una serie de requisitos.
Entre las novedades figurará que los programas que se emitan en las cadenas públicas de televisión europeas tendrán que pasar una especie de examen previo en el que se valorará si cumplen con el requisito de «servicio público», condición indispensable para recibir los fondos.
Desde la EBU no se rechaza la idea de que haya que pasar esa especie de examen previo «ex-ante», sino que éste tenga que fijarse a nivel comunitario ya que ellos consideran que cada país europeo es diferente y, como consecuencia, el servicio público de medios de comunicación debe reflejar la diversidad europea.
Al mismo tiempo señalan que esta especificidad que tiene cada país hace que tengan que ser ellos mismos los que definan el concepto de servicio público referido a sus medios de comunicación.
La comisaria europea de Competencia, Neelie Kroes, aseguró hace unas semanas en una carta remitida a ABC que precisamente su intención es que cada país europeo pueda definir el «servicio público» en televisión.
Necesidad de cambios
Kroes explicaba entonces que su deseo en relación con la Comunicación sobre este sector en la que trabaja es que «el dinero de los contribuyentes se use para proporcionar un servicio público de radiodifusión moderno y de calidad que aproveche las oportunidades que el desarrollo tecnológico ofrece a los medios de comunicación. Pero deseo que ésto ocurra en un marco donde otros medios (televisión privada, prensa, operadores de telecomunicaciones, internet) puedan también mejorar y diversificar su oferta».
Jean-Paul Phillipot, presidente de EBU, aseguró ayer que su organización coincide con la mayoría de los países europeos en que no se necesitan grandes cambios en la actual regulación europea de los entes públicos de 2001.
Phillipot recordó también que de acuerdo con el Protocolo de Amsterdam, y recientemente refrendado por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en el caso de la televisión danesa TV2, «la misión de servicio público en las televisiones debe ser entendida en un sentido amplio y debe estar definido en relación a las necesidad de la sociedad y no en relación al mercado».
Además las TV públicas europeas piden que la nueva regulación sea tecnológicamente neutra, o lo que es lo mismo, que no distinga entre nuevos y antiguos medios de comunicación ya que, según su tesis, los consumidores ahora quieren tener la posibilidad de acceder a los contenidos a través de varias plataformas, de modo que piden a Bruselas que no distinga entre nuevos y antiguos medios en su nueva normativa.
La tesis de Kroes es sobre todo que tiene que haber más control de las ayudas públicas que se dan a las TV y que se reduzca el grado de discrecionalidad que hay ahora, al tiempo que se evite la sobrefinanciación y las subvenciones cruzadas con las actividades comerciales, como denuncian las privadas.

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