Actualizado Jueves, 28-05-09 a las 08:12
Fue la fiesta total. Con todo el brillo y todo el color azulgrana. Nada más señalar el final del partido el colegiado Busacca, las calles de Barcelona se convirtieron en una marea humana dispuesta a festejar por todo lo alto el éxito de su club. Miles y miles de seguidores se olvidaron de todo y tomaron sin miramientos aceras y asfalto. «¡Todos a las Ramblas!» fue el grito.
Lanzaron cohetes, hicieron sonar el claxon de sus coches, pronunciaron gritos y eslogans a los cuatro vientos. La espera había merecido la pena. La constancia del equipo bien merecía una celebración. Noche feliz, menos para los comerciantes que echaron el cierre para evitar destrozos en sus negocios.
Cierto que la Plaza de Cataluña, la fuente de Canaletas y las Ramblas volvieron a ser los lugares emblemáticos para concentrar el entusiasmo. Toda Cataluña y toda España vibró con la hazaña de los héroes azulgrana.
La afición se volcó en arropar a su equipo en una ocasión tan nombrada. Casi doce mil hinchas se dieron cita en el Miniestadi y más de ocho mil se concentraron frente a una gran pantalla instalada en el Maremagnun.
En la Fontana de Trevi
Llegaron noticas de celebraciones azulgrana en los más insospechados lugares. La celebración mas peculiar se vivió en Madrid, donde unos 350 aficionados se dieron cita en Cibeles, emblemático sitio para la celebración de los éxitos del Madrid. Algunos intentaron colocar la bufanda azulgrana en la diosa, pero el dispositivo policial lo impidió.
La Fontana de Trevi fue el escenario elegido por los azulgranas desplazados a Roma. Lanzaron monedas para pedir que el éxito vuelve a repetirse la próxima temporada, según informa Verónica Becerril.
Hoy, el equipo coge el avión a las cuatro y después se dará un baño de masas por las calles de Barcelona.
