La comunidad afroamericana de Estados Unidos no tarda en asumir como una estrella propia y rendir homenaje al difunto Michael Jackson. A pesar incluso de su visible, polémica e inquietante transformación de negro a blanco
Publicado Martes, 30-06-09 a las 03:58
La noche del domingo, en el Auditorio Shrine de Los Ángeles, se congregó toda la élite negra del mundo del espectáculo americano. La gala, convocada con anterioridad a la muerte de Michael Jackson, tenía por objetivo repartir unos premios de la cadena de televisión BET, dirigida a la comunidad afro-americana de Estados Unidos. Grupo que ha mantenido una relación cuando menos complicada con el rey del pop. Sobre todo, desde que el artista se empeñó en convertirse a sí mismo en su creación más original, transformándose visiblemente de negro a blanco.
El presentador del «show», reconvertido a marchas forzadas en un estelar memorial dedicado al legado artístico de Michael Jackson, fue Jamie Foxx. El actor intentó zanjar toda la espinosa cuestión racial entorno al homenajeado diciendo: «Queremos celebrar a este hombre negro. Nos pertenece a nosotros y le hemos compartido con todo el mundo». Una declaración que no dejó de resultar chocante, sobre todo ante la profunda polémica acumulada en torno a la muy peculiar identidad racial de Michael Jackson. Durante sus cuarenta años en primera fila de la cultura de masas, Jackson cambió su piel, su pelo y su rostro hasta abandonar cualquier rastro de su original negritud. Su música pasó de estar basada en ritmos tradicionales afroamericanos, en la tradición del «rhythm and blues», para diluirse en el pop. Se casó con dos mujeres blancas, Debbie Rowe y Lisa Marie Presley. Entre sus mejores amigos figuraban personajes como Elizabeth Taylor y Nancy Reagan. Y, de hecho, cuando lanzó en 1991 su éxito «Negro o blanco», no faltaron grandes dudas sobre si el título era aplicable al propio Jackson.
Ante este evidente memorial de menosprecios, los amigos y colaboradores del fallecido rey del Pop están argumentando ahora que la clave del éxito Michael Jackson fue precisamente trascender barreras raciales. Hasta el punto de abrir camino para toda una nueva generación de estrellas multimedia para las que la raza no es más que una parte pero no la definición completa de una persona.
«Crossover»
Desde la repentina muerte de Michael Jackson este jueves, algunos comentaristas no se han privado incluso de asignar al artista un papel precursor en la «política post-racial» inaugurada con la presidencia de Barack Obama. Además del recordatorio de que los negros con mucho éxito en Estados Unidos —como Sammy Davis, Oprah Winfrey o el propio Barack Obama— siempre han tenido que soportar el reproche de haber perdido la genuina conexión con sus raíces de color.
El «New York Times» también se explayaba en su edición de ayer indicando que Michael Jackson fue para la música lo que Michael Jordan ha sido para el mundo del deporte y Barack Obama para la política: una figura sobresaliente con indiscutible capacidad de «crossover» de negros a blancos. A pesar de que sus seguidores negros se preguntasen siempre si su ídolo estaba orgulloso o avergonzado de su raza.
El propio padre de Michael Jackson se hizo un poco eco de toda esta amargura residual en torno a la identidad de su hijo al asistir a la gala los premios BET. Según dijo Joe Jackson a la CNN: «Me hubiera gustado que el mundo le hubiera otorgado su debido reconocimiento en vida. Ahora él es el más grande. Me gustaría que estuviera aquí para ver todo esto».

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