Actualizado Lunes, 27-07-09 a las 00:35
La hija de Michael Jackson se llama Paris (Katherine) por Paris (Hilton). Teniendo en cuenta que la fuente es la propia socialite rubia de luces las justas, la noticia (o lo que sea) hay que ponerla en stand by. Y esperar a que Prince (el de «Purple Rain») también reivindique el nombre del hijo mayor, Prince Michael.
No es que crea que Michael Jackson ha sacado el nombre de Homero, el de la Iliada. Y vale, el que secuestra a Elena es un hombre llamado Paris, pero qué más da (hombre o mujer, blanco o negro). No creo que Jackson se inspirara en los clásicos pero llamarse Paris es como llamarse Arizona, algo raro para nosotros (o para cualquiera no familiarizado con la obra de Antonio Gala) pero normal para un americano por original que fuera. O como llamarse January, como January Jones, la protagonista gracekellyana de «Mad Men» (luego está la protagonista sophialoreniana y la protagonista poca cosa que anda entre Thelma Ritter y Dorothy Parker). January Jones ha revelado el origen de su nombre en una entrevista que Jack Nicholson le ha hecho en «Interview» (al actor le suelta que es lo que todo el mundo quiere saber).
La chica nació en enero (el 5, como Don Juan Carlos) pero esa no es la razón. Sólo es una coincidencia, el nombre viene de un mal libro titulado «Once is not Enough», de Jacqueline Susan, que había leído su madre, y de la posterior, y también mala, película para la televisión que había visto el padre (Deborah Raffin era January). A papá le gustó como quedaba el January con el Jones. Tócate los... Ella se lo toma a chufla: «Podía haber sido actriz, superheroína o stripper». En cualquier caso, su gracia es literaria, como la de Sigourney Weaver (la larguirucha snob tomó el Sigourney de «El gran Gatsby»). La de Paris Katherine parece que no.
Pero con lo de la nariz, lo del nombre queda en nada. Creía Paris Hilton que tenía una noticia bomba y llega la historieta de que la nariz de Michael Jackson se perdió en la morgue. A veces me da la impresión de que las noticias sobre Michael Jackson se fabrican en turnos de 24 horas en un remoto lugar de China donde niños explotados generan una cada minuto (luego, en los diez minutos de descanso, hacen ropa de Abercrombie para tontos). En este pedido nos encontramos con que Michael Jackson tenía una falsa nariz y que se perdió, según se acaba de saber. El testigo vio el cuerpo del cantante en la mesa de autopsias. Y vio que en lugar de nariz había un agujero («trozos de cartílago rodeando un pequeño y oscuro agujero»). La de verdad habría desaparecido a causa de las cirugías (los niños chinos siguen trabajando y cualquier día se añade la cocaína al caso de la nariz desaparecida).
Un antiguo encargado de la casa ya había contado que el cantante tenía una colección de narices falsas. Me las imagino guardadas en un humidificador de puros. Narices para verano, para invierno, para bailar (más ajustadas). También me acuerdo de un episodio de «A dos metros bajo tierra» (en uno perdieron un pie). Pero no tengo que imaginar, el ex empleado ha contado más. Que el jefe tenía en su armario pegamento de maquillaje para teatro y un bote con las narices (¡un bote! ¡como la mayonesa!). Y que le dijo que las usaba para disfrazarse. ¿De Michael Jackson?
Me da en la nariz que voy a soñar con el agujero negro (o con el bote de las narices, no sé), así que voy a cerrar con Angela Merkel, una señora que inspira confianza y a la que no imaginamos con más rarezas que las que tuviera Rafaela Aparicio. Como es habitual, la canciller alemana ha ido a la inauguración de Bayreuth, ese encantador estado policial donde unas sargentonas de pasillo te reprenden si aplaudes el «Ho jo To ho» cuando no debes o te mueves de más. Ir a Bayreuth es lo que más envidio de ser mandamás alemán. Se lo envidio a Hitler y a Merkel (de ser mandamás italiano no envidio tener tumbas fenicias en el jardín). Después del modelazo más descocado del año pasado, éste ha optado otra vez por el dos piezas. Merkel ya no suda como la primera vez que llegó al santuario wagneriano con el conjunto salmón (sudor photoshopeado por algunos medios). No me lo quito de la cabeza. ¿Y lo enterraron sin nariz? Yo le habría puesto una de payaso.

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