David Silva recupera la sonrisa y la ilusión
«Ha sido un año muy difícil para mí entre la lesión y todo lo que ha pasado alrededor del Valencia». Son palabras de David Silva después de firmar un excelente partido frente a Bélgica. Lo necesitaba el internacional. Tuvo que pasar por el quirófano hace doce meses, circunstancia que le relegó a un segundo plano en la selección. Se perdió cuatro partidos con España y casi tuvo que partir de cero.
Del Bosque nunca perdió la confianza en el jugador del Valencia. Todo lo contrario. Quería que jugase en las mejores condiciones posibles, algo casi imposible porque Silva no se desprendió de la lesión definitivamente hasta este verano. De hecho, en un entrenamiento con el Valencia sufrió un balonazo involuntario que rescató el dañino dolor.
Acudió a la Copa Confederaciones entre algodones. Sin confianza. Con la ansiedad de querer correr antes que andar. De agradar, de convencer al entrenador. Y esas prisas no fueron buenas. Su cara le delataba en Suráfrica. Rictus serio y la sonrisa desdibujada. Una señal de que no se encontraba bien ni física ni anímicamente.
Ahora David es un jugador nuevo. Vuelve a sentirse futbolista. Ha superado el trago de los problemas del Valencia y ha cogido el carril izquierdo de la autopista con la selección. En España no hay titulares fijos, pero apunta alto.

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