El terrorista Mikel Otegi, entregado a España para ser juzgado de nuevo por el asesinato de dos ertzainas en 1995, aseguró ayer ante el juez Baltasar Garzón que cuando cometió esos crímenes no pertenecía a ETA y se remitió a la que fue su estrategia de defensa durante el juicio por estos mismos hechos del que salió absuelto por un jurado popular en 1997: los asesinatos no tuvieron un móvil terrorista, sino que fueron la consecuencia de un estado de enajenación mental.
El letrado de Otegi trató ayer así de evitar que sea la Audiencia Nacional la que juzgue en esta ocasión al etarra (la competencia vendría dada por un delito de terrorismo) y que el juicio que ordenó repetir el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJCV) «por falta de motivación» del fallo, vuelva a celebrarse con jurado popular en la Audiencia Provincial de Guipúzcoa.
En contra de este planteamiento, la fiscal Blanca Rodríguez defiende el móvil terrorista de los asesinatos de los ertzainas Iñaki Mendiluce, de 26 años, y José Luis González, de 34. Prueba de ello, según el Ministerio Público, es que tras su absolución, en 1997, Otegi huyó a Francia y se integró en el aparato logístico de ETA.
Después de que el juez Garzón le comunicara ayer su procesamiento, el terrorista ingresó en la cárcel de Soto del Real, donde permanecerá hasta la celebración del juicio. La Fiscalía acusa a Otegi de dos delitos de asesinato terrorista en concurso con otro de atentado.

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