Domingo , 08-11-09
Dialogar con Rossi después de los entrenamientos es una delicia. Siempre tiene cosas que decir. Su espectáculo continúa fuera de la pista. No da puntada sin hilo. Ataca a Honda por el robo de «tres mecánicos», una guerra sin cuartel que comenzó hace dos semanas en Malasia, nada más celebrar su novena corona.

No eran los inventores de la Yamaha —«ya encontraremos otros»—. La clave es el hecho de quitar a profesionales de un equipo. Acto seguido, sin inmutarse, Valentino admite con sinceridad que su objetivo es «igualar y si es posible superar los ocho títulos de Agostini en MotoGP». Lleva siete. No niega su meta. No es hipócrita. Es un campeón. Para ello, deberá ganar la guerra 2010. Honda se la ha declarado ya, sin acabar la batalla 2009.
—La lucha por el título 2010 ha comenzado. Honda ha «robado» a tres técnicos de Yamaha. ¿Se ha roto la norma interna de «intocables» entre las escuderías japonesas? ¿Esto se ha convertido en la selva?
—Honda está realizando cosas que eran inimaginables sólo unos años atrás. Hasta hace poco tiempo, HRC nunca se habría atrevido a hacer esto. Parece ser que ha cambiado de táctica, que tiene una estrategia nueva.
—¿Le molesta? Honda Racing Co. se ha llevado a técnicos italianos, no japoneses, para mantener el pacto no escrito de no «robarse» profesionales nipones.
—En primer lugar diré que es un honor que Honda haya venido a robarnos tres técnicos. En segundo lugar, digo que no me gusta. Me sabe mal que se hayan ido hombres como Andrea Zugna y Cristian Battaglia (el tercer «traidor» es Carlos Luzzi, telemétrico de Lorenzo), porque las cosas en Yamaha han ido muy bien con ellos. Son personas, profesionales, que han trabajado mucho y bien sobre la electrónica de la M1.
—Pues ya saben que Honda va a mejorar en ese apartado.
—En cierto modo quiere decir que nosotros hemos trabajado un poco para Honda.
—¿Le sorprende que tres profesionales dejen Yamaha, la moto triunfadora en los dos últimos años, y firmen por Honda?
—Sí, es extraño que la gente se vaya del equipo que este año lo ha ganado todo. Estoy sorprendido por lo sucedido. Me imagino que les habrán hecho una oferta económica mejor... De todas formas, ya es un asunto que no me preocupa. Encontraremos pronto otros técnicos. El mundo está lleno de «bravi ingegnieri» y no será difícil buscar y conseguir otros.
—La lucha por la corona 2010 no se limita a esas tres adquisiciones. Honda también le roba profesionales a Ducati. Ficha a Livio Suppo. Dicen que la marcha de Suppo significa que le dejan a usted el camino libre para firmar por Ducati en 2011 con todos los hombres de su equipo actual.
—No sé si todo lo que está sucediendo es «culpa» mía —ironiza—. Ahora dicen que todos estos movimientos son por mí, por mi causa —recalca con sarcasmo—. Pues digo que la marcha de Livio Suppo de Ducati (a HRC) no me la esperaba. Y yo nunca he tenido problemas particulares con Livio... Hay muchos cambios con vistas al próximo Mundial, pero es muy probable que renueve, que siga en Yamaha más tiempo (su actual contrato finaliza en 2010). Así que...
—Acaba de conquistar su séptima corona en MotoGP, la novena de su carrera. ¿Su meta es igualar los ocho de Agostini, o superar esa cifra, para ser considerado el mejor de la historia?
—Ahora mismo pienso en ganar en 2010 el octavo campeonato del mundo de MotoGP, no pienso en el noveno... Sí, para mí es importante igualar los ocho títulos de Agostini en MotoGP.
—No será nada fácil. Stoner augura que volverá a ser el de antes, la Honda de Pedrosa debe mejorar teóricamente y Lorenzo es un enorme enemigo. ¿Será el campeonato más difícil y más bonito de la historia?
—Como usted dice, el Mundial 2010 será muy difícil de ganar. Más difícil que el de esta temporada. Lorenzo tendrá un año más de experiencia. Stoner ya ha demostrado que está bien. Ha retornado al campeonato en una magnífica forma y se le ve muy seguro. Y Honda hará una moto mejor para Dani Pedrosa.
—¿Los últimos triunfos del australiano quieren decir que será de nuevo su gran rival, junto a Jorge?
—Son un prueba de que Casey vuelve a estar fortísimo y que la Ducati, con él, ha vuelto a ser muy competitiva. Pero no quiere decir nada más. El próximo Mundial será otra historia.
—El lunes prueba por vez primera la nueva M1, con la meta de conquistar su décima corona en 2010. ¿Comprobar su funcionamiento es lo que más le preocupa ahora? ¿En qué mejora?
—Hemos trabajado para mejorar especialmente las cuestiones del motor. La clave es obtener más potencia, Queremos ganarle unos caballos. Perdimos potencia a partir del Gran Premio de Brno (agosto), cuando introducimos los propulsores. Ducati y Honda, sin embargo, no perdieron poderío. Los test de esta semana son muy importantes. Será interesante probar la M1 en un circuito como este, que es difícil, complicado. Lo fundamental de estos entrenamientos es que hay que trabajar duro y sacar muchas conclusiones, porque no tenemos muchas oportunidades de ensayar con esta Yamaha. El siguiente test será en febrero, de manera que debemos mantener la concentración durante estos días para saber lo que hay que mejorar.
——Después de ganar el Mundial, ¿viene a Valencia con la intención de ganar o no forzará la máquina pensando principalmente en montar este lunes la Yamaha 2010?
—Voy a correr más relajado, porque la motivación es distinta a cuando está en juego el título. Será más fácil correr así para mí. Veo a Casey a Dani como favoritos a la victoria. Correré sin tanta presión, pero con la misma entrega de siempre, porque el año pasado hice una mala carrera, nunca pude coger el ritmo y queremos comprobar que ese problema está solucionado. Queremos comprender la razón, el por qué no rendimos bien el año pasado aquí. Hay que llegar a la carrera con una buena configuración mecánica. Por eso va a ser también una cita interesante para nosotros.
—Este circuito nunca se le ha dado bien. En 2006 cometió un error y perdió el campeonato frente a Hayden. No vence en Cheste desde 2004, con Yamaha. En 2003 ganó con Honda.
—Sí, ha pasado mucho tiempo desde mi último triunfo aquí, en 2004. Aunque haya ganado en dos ocasiones, no es un circuito que me vaya bien. Por eso quiero hacerlo mejor. Debemos encontrar una buena configuración para la carrera.
—En el Gran Premio de Estoril, hace un mes, se quejó de que técnicamente su equipo no sabía dónde estaba. ¿Se solucionó en Australia y en Malasia —ganó Casey— o en Valencia siguen con la misma preocupación, pensando principalmente en el futuro?
—En Phillip Island y en Sepang ya supimos los problemas que teníamos que solventar. Ahora sabemos también lo que hay que solucionar. Tenemos que hacer un mejor reparto de pesos en la máquina. Debemos mejorar, estamos en una situación límite, porque la Ducati y la Honda están progresando mucho, con vistas al año que viene.
—En el Gran Premio de Alemania comenzó a estudiarse la posibilidad de aumentar la cilindrada de la categoría reina y regresar a los mil centímetros cúbicos. Se aplicaría a partir de 2011. ¿Le gustaría?
—Sí. A mí me gusta más la moto de mil —la pilotó hasta 2006— que la actual de ochocientos. Es más divertida, con más potencia y menos ayuda electrónica. Para nosotros era más atractiva.
—La razón de ese posible cambio sería abaratar costes, como se ha hecho con Moto2 (600 c.c.), que sustituye a los 250.
—Me encantaría volver a los motores de mil, pero la categoría reina no puede adoptar soluciones como las decididas con Moto2. Habrá que encontrar el término medio, el punto justo, entre la reducción de costes y la naturaleza del principal campeonato del mundo, porque MotoGP representa la máxima expresión técnica y esta virtud no se debe frenar. En la clase reina debe haber siempre prototipos, no motos en serie.
—Nueve títulos. ¿Celebrar el noveno ha sido igual de emocionante que el primero?
—Sí, pero es diferente. Al volver a Italia vi el video de la carrera de Malasia, las celebraciones y estaba fascinado. Fue una bonita sensación estar en casa y presenciar de nuevo el gran premio.
—(Para desengrasar). ¿Se trajeron a Italia la gallina de los nueve huevos de oro (de la pollería Osvaldo) que enseñaron en Sepang al conquistar su noveno título?
—No, se quedó en Malasia (no tenía visado, ja, ja, ja). La persona a la que se la dimos nos juró y perjuró que no se la comerían. que no la cocinaría. Veré si me la enseñan viva cuando vuelva allí el año que viene. Espero que siga viva durante mucho tiempo (no se lo cree ni Rossi ni nosotros).

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