El Madrid rompe al Valladolid a base de triples y Garbajosa
ValladolidReal Madrid
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Blancos de Rueda Valladolid (22+11+18+18): Chase (21), Van Lacke (11), López (7), Battle (7), Barnes (13) -cinco inicial-, Baldo (3), Junyent (-), Báez (-), Puyada (2), García (1) y Grunfeld (4).
Real Madrid (18+24+30+15): Llull (3), Bullock (13), Vidal (-), Velickovic (21), Lavrinovic (10) -cinco inicial-, Garbajosa (21), Kaukenas (4), Hansen (6), Prigioni (5), Hervelle (2) y Dasic (2).
Árbitros: Arteaga, García González y Zafra. No hubo eliminados.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la novena jornada de Liga ACB, disputado en el pabellón Pisuerga ante 6.290 espectadores.
Publicado Domingo , 22-11-09 a las 08 : 53
Jorge Garbajosa es de Madrid. De Torrejón de Ardoz, para ser exactos. Pasó con más pena que gloria por la NBA por culpa de las lesiones. Se marchó a Moscú a reactivarse y hoy por hoy es uno de los mejores jugadores de Europa. Ayer volvió locos a todos los americanos que había en cancha. Allí no le quisieron. Aquí fue uno de los fichajes de este año. Ayer demostró por qué.
El Real Madrid se encontró en Valladolid a un equipo que salía a lucirse, a dar la campanada ante el líder invicto de la mano de un Brian Chase que era como una máquina de correr, dar pases y encestar. En el primer cuarto. Los locales salieron a asustar y lo consiguieron. Tanto, que Ettore Messina cambió por completo el planteamiento táctico en el segundo, y pasó de la guerra de guerrillas en la zona a la artillería pesada. La orden era clara: presión al hombre en defensa y triples.
Ahí apareció Garbajosa. Le cambió el papel a Chase y se convirtió en la pesadilla para los de Valladolid: rebote, entrada por debajo del aro, pase y triple, triple, triple y triple. Cuatro en un cuarto. La sociedad con Prigioni y Llull hizo el resto. Al descanso estaba ya casi todo decidido, con un 11-24 de parcial en el segundo tramo del partido.
Y por si cabía alguna duda, el mismo plan en el tercero, en el que la defensa al hombre de los locales nada pudo hacer con el bombardero que caía desde cualquier punto más allá de la línea de tres: al final del partido, 16 triples para el Madrid. El doble que los logrados por los de casa. Y 21 puntos de diferencia. El último cuarto fue mera anécdota, con el Real Madrid ya pensando en la décima victoria consecutiva.

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