Messi rescata al Barça y le deja líder de grupo
DInamo KievBarcelona
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Dinamo Kiev: Shovkovskiy; Eremenko, Magrao (Ninkovic, min.74), Betao, Yussuf; Leandro Almeida, Mikhalik, Vukojevic; Yarmolenko, Shevchenko y Milevskiy.
FC Barcelona: Valdés; Alves, Puyol, Piqué (Márquez, min.88), Abidal; Xavi, Sergio Busquetes, Keita; Messi, Ibrahimovic e Iniesta (Pedro, min.81).
Goles: 1-0, min.2: Milevskiy. 1-1, min.33: Xavi. 1-2, min.86: Messi.
Árbitro: Howard Webb, inglés. Mostró cartulina amarilla a Piqué (min.45), Almeida (min.50), Vukojevic (min.55), Ibrahimovic (min.77), Mikhalik (min.78), Xavi (min.80) y Shevchenko (min.87)
Incidencias: partido correspondiente a la sexta jornada del grupo F de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Valeriy Lobanovskiy de Kiev, ante 16.900 aficionados, que llenaron por completo el recinto.
Resuelto el escollo de Kiev, el Barcelona estará en el bombo importante (líder de grupo) durante el sorteo de los octavos de final de esta Liga de Campeones cuyo ganador saldrá del Bernabéu. El campeón sigue vivo y sólo durante media hora sufrió por mantener su parcela en el paraíso, de la que se apoderó hace medio año en Roma, treinta minutos en los que remó con el corazón en un puño también por las noticias que llegaban desde Milán. Sin embargo, parece un sacrilegio dudar de este equipazo que ha montado Guardiola ya que hasta la fecha ha dado siempre la talla.
Y eso que el Barcelona se vio, de buenas a primeras, en el peor escenario posible por culpa de un despiste imperdonable de Valdés, un fallo que añade al del pasado sábado en Riazor y que castigó durante treinta minutos a un Barcelona atolondrado e impreciso en la creación. Al error de Valdés en una falta lateral sin mayor historia que ejecutó Milevskiy al arrancar reaccionó a tiempo el conjunto de Guardiola, cuya mirada cómplice hacia el cielo una vez niveló Xavi la noche revela la angustia que tenía el técnico ante un compromiso de tal calibre. Entonces se esfumó el frío de Ucrania.
El empate llegó a la media hora sin que antes hubiese incordiado demasiado el Barcelona, pues únicamente asomó con un disparo de Messi y otro de Alves resueltos ambos por Shovkovskiy. Por lo demás, se hartó de sobar el balón, de moverlo sin cesar para dejar agotado a un equipo al que únicamente una contra le podía meter entre los grandes de Europa. Parece una incongruencia, pero de tanto dominio azulgrana este tipo de encuentros hasta resultan «aburridos» a la espera de que alguna estrella se atreva con la magia.
Poco más hubo en Kiev salvo esa emoción inicial, enterrada de un plumazo ya que el gol de Xavi —buena jugada colectiva— obligaba a que los locales marcaran tres más. Se rindieron pronto y entendieron que al Barcelona cuesta encontrarle un punto de flaqueza y que ni siquiera necesita de su manual preciosista para salvar situaciones comprometidas. De hecho, Valdés apareció precisamente en ese minuto inicial y nunca más se le vio a excepción de un remate de cabeza de Almeida que hizo bueno un centro del devaluado Shevchenko, que ya no está para muchos trotes. Con todo vendido, apareció Messi y cerró el pase al marcar de libre directo antes de retirarse cojeando por una fuerte entrada. Fue la peor noticia.

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