Viernes
, 29-01-10
A la hora de hablar sobre alguien que nos deja, siempre se trata de ser amable en el recuerdo, elogiar virtudes y obviar defectos. Con Fernando me pasa que podría hablar mucho de sus virtudes, pero no recuerdo defectos para obviar. Era entrañable, buen amigo, cálido, familiar, de risa inolvidable y gesto afable, siempre. Agradezco poder haberle conocido y disfrutado de su humanidad y lamento no haber estado cerca cuando más tendría que haber estado. Seguro que él me palmearía y me diría «Está bien, no pasa nada».
Hasta siempre, amigo.
