Miércoles
, 17-02-10
Gerland representaba en la víspera un lugar árido para el Real Madrid. Dos visitas se habían convertido en dos sonrojos. Un par de desastres convenientemente aireados en los medios de comunicación. Actos estériles, desnudos de fútbol y vacíos de puntería. Dos roscos se llevó el conjunto blanco con Vanderlei Luxemburgo y con Fabio Capello. Por entonces también defendía los colores del Lyon Mahamadou Diarrá.
Como sería la exhibición del fornido y espigado malí que Florentino Pérez le puso en la agenda de prioridades para el año siguiente. Casi treinta millones invirtió el Real Madrid en hacerse con sus servicios. Junto a Juninho Pernambucano y Tiago, ahora en las filas del Atlético, mantearon al rival que llegaba bajo el palio de los «galácticos». La sangría se repitió al año siguiente y Gerland entró a formar parte de la historia negra.
Coupet, Juninho, Wiltord, Malouda, Fred... se encargaron de levantar una casa de brujas. Un escenario oscuro y maldito. Años más tarde regresó el Madrid al coqueto estadio. Con un nuevo proyecto. Con Kaká, Cristiano y Benzema. Y superada la liguilla, en el primer cruce, en el de octavos, donde se admiten los errores. De los trompazos pasados se acordaban bien Íker Casillas, Raúl, Sergio Ramos o el propio Diarrá. Los demás no sufrieron tales varapalos.
Sergio Ramos pudo romperlo
Casualmente, y por necesidades del guión, en ambos encuentros Sergio Ramos jugó de central, un puesto que se adapta a su forma de entender el fútbol y a su potencial físico. Un dato anecdótico. A él no le correspondía estrenar el casillero en ataque del Madrid. Y pudo hacerlo en un saque de esquina, pero el balón se marchó fuera. Esa faceta estaba reservada para Higuaín, Cristiano Ronaldo, Kaká o Benzema.
Pero quien pegó primero fue el Lyon. Hueso duro de roer. Lobo con piel de cordero. Makoun se inventó un gol para hurgar en la herida. Y mientras, los jugadores del Madrid comenzaron a perder los papeles. Marcelo y Xabi Alonso fueron amonestados y no jugarán el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu. El cero heló a los blancos. Lloris apenas tuvo que intervenir. Tercer rosco en Gerland en una mala noche.
