
ABC Casino de Villajoyosa
Lunes
, 22-03-10
Fue uno de los casinos españoles con más glamour, el tercero abierto en todo el país una vez legalizado el juego durante la Transición, y rápidamente se convirtió en un icono de la ciudad de Villajoyosa y de la oferta turística de la costa alicantina. Frecuentado por las grandes fortunas -y salpicado en su día por el escándalo Filesa-, acaba de echar el cierre después de tres décadas trepidantes, en las que siempre le ha perseguido el fantasma de sucesivas quiebras.
Finalmente, la banca del Casino de Villajoyosa ha saltado por los aires, dejando en la cuneta a 121 trabajadores. La mejor prueba de que la ruleta no estaba trucada. El último director de la sala de juego, Antonio Barajas, tiene poco que contar, o eso dice: «Es que la memoria no es mi fuerte». Pero la historia del antiguo Casino Costa Blanca es apasionante.
En sus orígenes, uno de los máximos accionistas de la empresa fue Nicolás Franco -sobrino de Francisco Franco-, quien en 1984 nombró consejero delegado a Alberto Flores, hermano de la entonces secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE. Años después, a principios de los 90, el nombre de Alberto Flores saltaría a las portadas de todos los periódicos como uno de los máximos responsables de Filesa, la trama que el PSOE había montado para financiarse ilegalmente.
Segundo esplendor
En aquellos momentos, el auténtico cáncer del Casino Costa Blanca fue la deuda galopante con Hacienda por el impago de las tasas de juego, que en 1984 rondaba los 900 millones de las antiguas pesetas y una década después alcanzaba los 1.400 millones.
Esta deuda se saldó parcialmente con la venta de 90.000 metros cuadrados de suelo junto al casino. Según un informe remitido por Flores al juez, una parte del precio pactado (400 millones de euros) fue trasladada en metálico en un furgón blindado de una empresa de seguridad hasta la casa de uno de los accionistas.
A mediados de la década de los 90, asumió la propiedad de la sala de juego el empresario francés de origen argelino Claude Roch Tabarot, y el Casino conoció una segunda época de esplendor, en la que lo frecuentaron las grandes fortunas españolas y los principales rostros de la «jet set» de la época.
El brillo de Tabarot, protagonista de varios «pelotazos» urbanísticos, también se apagó: en septiembre de 2008 fue detenido por presunta estafa -cometida supuestamente a través de su promotora Riviera Invest- en el aeropuerto de El Altet, cuando se disponía a volar a Marruecos con otros directivos de la promotora.
La actual propietaria, Casino Mediterráneo -con salas en Torrevieja y Alicante-, había intentado «diversificar» la oferta para enjugar las pérdidas, con banquetes, eventos sociales, y hasta exposiciones. De nada ha servido: la banca ha perdido.
