Sábado
, 05-06-10
Durante la hora previa a la apertura de puertas, el espectáculo estuvo en el párking del festival y en las colas de entrada. En las pocas sombras que el Sol dejaba entre los coches y furgonetas, cientos de grupos de jóvenes preparaban sus brebajes -en el interior sólo se vende cerveza- para ir calentando antes de los conciertos.Un grupo de albaceteños comandados por Jorge, Salomé y Enrique daba el pistoletazo oficial descorchando un cava. «Rápido rápido, que eso se calienta en cinco minutos», decían pasándose la botella. «Hemos venido hasta aquí para darlo todo, ¿o no?», decía Jorge girándose hacia sus compinches, que le dieron la razón con un un grito de guerra.
En la fila de festivaleros, donde se notó un fuerte control policial de los reventas, también reinaba el jolgorio. Según iban abriéndose vallas, todos avanzaban a una como una marea humana. «Venimos con muchas ganas de fiesta, pero hay que decir que los accesos en coche están fatal», decían Modest y Maite, con camisetas tuneadas para animar a Bon Jovi.
Más satisfechos parecían Jorge y Jessica, venidos desde Asturias para ver expresamente al cantante norteamericano, que optaron por coger unos de los autobuses desde el Bernabéu: «Todo bien, sin problema. No hicimos más de diez minutos de cola».
Ya dentro, los festivaleros fueron acercándose a probar la tirolina, la noria y el refrescante túnel de lavado -la lanzadera comenzó el día estropeada- antes de tomar sitio frente a los escenarios, no antes de que el sofocante sol empezase a dar tregua.
