Se le acabó la película al montenegrino Rifat Hadziahmetovic, miembro de la «banda de la Pantera Rosa» y el fugitivo más buscado en Japón. La Policía española lo entregó ayer a las autoridades niponas y su semblante augura que va a pasar un largo tiempo en el lejano oriente recordando sus sonoros asaltos a joyerías más que selectas junto a sus compinches internacionales. Atrás quedaron espectaculares atracos con huidas en bicicleta por las saturadas calles de Tokio —con una tiara valorada en dos millones de euros— o el robo cometido en Londres y el anillo de un millón de euros encontrado por la Policía en un tarro de crema hidratante, como en la película. Tiempo va a tener allí de recordar los 140 millones de euros conseguidos en más de 120 robos por todo el mundo.


