Perfil
Día 30/10/2011
No puede caminar por la calle sin que le paren o se quieran sacar fotos con él. A pesar de que ya no es presidente, en su encuentro con los ciudadanos sigue actuando como cuando ejercía: Escuchando al que le cuenta sus problemas y no perdiendo los pequeños detalles, quizá por ello para él la vida sea «eso que pasa alrededor cuando crees que te ocupas de cosas más importantes», según Lennon, autor que él admira, quien daba importancia a las pequeñas cosas.
Y quizá por ello, a cada persona le quiera dedicar su tiempo en medio de una sesión de fotos que se alarga más de la cuenta. Quizá también por ello pueda estar satisfecho de su carrera al frente del gobierno castellanomanchego, algo que él define como un «honor», habiendo invertido su juventud y parte de la madurez en ello. Y puede que por esta razón no ceje en su empeño por seguir defendiendo los intereses de su región, de la que dice que siempre lleva en su corazón, aunque desde el próximo 20N lo hará desde Madrid, opción criticada pero que él defiende a capa y espada, porque se siente con la responsabilidad de luchar en otros patios por asuntos que le preocupan especialmente.
Dice no tener la fórmula mágica para salir de la crisis, aún así su bandera como candidato al Congreso se fundamenta en no fallar a sus principios, a veces demasiado idealistas, en las que la cohesión social es lo más importante en su hoja de ruta, pero que él cree posibles. Su reto principal será que convenza a sus votantes de ello, en unas elecciones que parte como no favorito, pero que en las que José María Barreda está dispuesto a luchar para acortar distancias.



