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Dos cirugías en una para poner una prótesis y reparar una triple fractura del fémur

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La rotura «desafortunada» y la artrosis alargaron la intervención hasta las dos horas y cuartoSi la recuperación va según lo previsto, el Rey podrá caminar mejor que antes de la caída

Día 15/04/2012

Sustituir la articulación de la cadera por una prótesis es una cirugía convencional para pacientes que ya han entrado en la década de los 70, como Su Majestad el Rey. La mayoría de estas intervenciones se hacen con técnicas de cirugía mínimamente invasivas que permiten, con incisiones de apenas 3-4 centímetros, sustituir la articulación dañada de la cadera por una prótesis biocompatible. Si todo va bien, el paciente puede empezar a caminar con muletas el mismo día de la operación. Pero a Don Juan Carlos le han hecho mucho más que reemplazarle la articulación por una prótesis.

El Rey ha tenido «dos cirugías en una», como explicó el traumatólogo Ángel Villamor cuando compareció ayer ante los medios de comunicación. El tropezón en Botsuana le causó a Don Juan Carlos una triple fractura en la zona más alta del fémur que hubo que reparar en el quirófano y, además, tratar la artrosis que ya padecía en la zona y tantas molestias le ocasionaba en su día a día. Esta artrosis era el motivo fundamental por el que el Rey no se podía mover aún con naturalidad, pese a las dos cirugías —de rodilla y pie— que se le han practicado en los últimos dos años.

El equipo médico decidió resolver a la vez la fractura y colocar en el mismo acto quirúrgico la prótesis para aliviar las molestias de la artrosis. La fractura era «desafortunada», como reconoció el doctor Villamor. Por este motivo, la operación se prolongó más de lo habitual, durante «dos horas y cuarto», frente a la hora y cuarto que suele durar una cirugía de prótesis de cadera. El traumatólogo del hospital USP San José también aclaró que, a pesar de la artrosis, fue la caída la que produjo la rotura de la articulación y no al revés, como sucede en algunos pacientes.

Cirugía abierta

Quizá también por la gravedad de la lesión tuvo que recurrir a una cirugía abierta, sin utilizar las técnicas mínimamente invasivas a las que suele recurrir este especialista en sus intervenciones. Villamor no lo especificó durante la rueda de prensa en la que informó a los medios de comunicación del estado del Rey. Aunque sí detalló que la cicatriz era de diez centímetros de longitud. La cirugía mínimamente invasiva solo precisa de dos pequeñas incisiones de 3-4 centímetros. Es probable también que la intervención se desarrollara bajo anestesia epidural, como cuando le operó de la rodilla.

Una vez restaurada la fractura, colocaron una prótesis de metal y cerámica que se sujeta en la cabeza del fémur y la pelvis. El resultado de la operación ha sido «muy satisfactorio», según Villamor. Ocho horas después de la cirugía, el tiempo que ha permanecido en observación en la UCI del hospital USP San José, Don Juan Carlos ya movía «con naturalidad y amplitud» la pierna. Estaba sin dolores y se preveía que durante la tarde pudiera ya ponerse de pie y empezara a caminar con la ayuda de muletas. En menos de 24 horas desde la operación, el equipo de San José prevé empezar la rehabilitación.

Riesgo de infección

Los principales riesgos de una operación de cadera son la infección, los problemas de consolidación de la prótesis y la posibilidad de que se produzca un tromboembolismo. La infección se combate con antibióticos, y contra el riesgo de trombosis, además de fármacos para que la sangre sea más fluida, se aconseja movilizar al paciente cuanto antes. De ahí que los médicos del hospital San José hayan decidido levantar al Rey horas después de la cirugía.

Ángel Villamor fue muy optimista respecto a la recuperación de Don Juan Carlos. Si todo va bien, explicó que seguirá hospitalizado cuatro o cinco días y en uno o dos meses podrá realizar «todo tipo de actividad física». Villamor incluso recordó el caso de su cuñado, que, con dos prótesis de cadera, «hoy sube montañas y escala por el hielo».

Su médico también confía en que la prótesis que le acaba de implantar le dure toda la vida y no haya que operar de nuevo la cadera de Su Majestad. «Es casualidad», dijo, que el Rey se haya tenido que someter a tres cirugías de ortopedia en menos de dos años.

Mentalidad de deportista

Además de la prótesis de cadera, el equipo de Villamor le ha operado de rodilla, también para cambiar la articulación por una prótesis, y del tendón de Aquiles. Estas cirugías no han hecho mella en el ánimo de Don Juan Carlos, según su médico. «Es como los deportistas, que asumen la lesión como parte de su actividad física».

La última cirugía fue el 4 de septiembre de 2011, cuando el Rey ingresó en la misma clínica en la que ahora se recupera para someterse a una cirugía por la rotura del tendón de Aquiles. Con esa operación, volvía al quirófano tres meses después de que el mismo médico le operara la rodilla derecha.

Que esta nueva operación se haga de nuevo en la pierna derecha no hará más difícil su recuperación, aseguró ayer su traumatólogo. Por el contrario, si se restablece de esta última cirugía como confía su médico, probablemente el Rey mejore su marcha y su forma de caminar. La ligera cojera que tenía y la forma en la que arrastraba la pierna eran, en parte, consecuencia de la artrosis de cadera que padecía, algo resuelto ahora con la nueva prótesis colocada.

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