Una persona muestra la fotografía de Manolete en el mismo patio de la vivienda
Una persona muestra la fotografía de Manolete en el mismo patio de la vivienda - VALERIO MERINO
Sociedad

La casa de Manolete en Córdoba: el hogar de los sueños de muchos

El emblemático edificio donde el IV Califa del Toreo pasó sus últimos años ha tenido varios «novios»

CÓRDOBAActualizado:

En el número 5 de la avenida de Cervantes se alza un edificio muy particular no sólo por la monumental arquitectura colonial de la vivienda, sino por las historias que podrían contar sus paredes si hablaran. Para bucear por sus orígenes hay que remontarse a 1890, cuando el periodista Ortega Munilla, padre de Ortega y Gasset, la mandó construir para trasladarse a Córdoba con su mujer, que padecía de una serie de problemas de salud para los que los médicos recomendaron un cambio de clima. Casi 130 años después, está a punto de convertirse en un referente de la alta cocina en Córdoba, pero quien la hizo famosa fue el hombre que la habitó entre 1942 a 1947, el año de su muerte.

Manuel Rodríguez «Manolete», IV Califa del Toreo, habitó este edificio durante los que fueron los últimos años de su vida. La compró a Rafael Cruz-Conde, que fue su segundo propietario. En su interior se estableció la capilla ardiente previa al multitudinario entierro del torero, muerto por la cogida del toro «Islero» en la plaza de Linares. A partir de entonces quien la ocupó fue la madre del torero, Angustias Sánchez, que falleció en 1881 a los 99 años.

Tras su muerte hubo muchos intentos por adquirir y recuperar el edificio, pero la familia lo mantuvo hasta el año 2006, cuando fue adquirida por la promotora Marin-Hilinger. Los corrillos taurinos cuentan que por el camino quedaron intentos de compra de matadores como José Tomás o Enrique Ponce. La quiebra de la constructora en el año 2014 volvió a poner de actualidad el edificio, que fue adquirido en 2017 por el empresario cordobés Antonio Carrillo, propietario de PTV(Procono) Telecom, su actual propietario. Tras rechazar varias ofertas para convertirlo en un hotel con encanto, el chef Juanjo Ruiz, de La Salmoreteca, lo ha alquilado para convertirlo en un núcleo de cultura y formación gastronómica en la ciudad.

Entre los atractivos de la casa, más allá de la leyenda que lleva consigo, está la terraza de impactantes vistas que la corona, y que sus nuevos arrendatarios pretenden convertir en un espacio digno de la crónica social, escenario de presentaciones y eventos. La vivienda está protegida por el Plan General, pero la parte posterior de la casa dispone de una elevada edificación por la ordenanza de zona. En 2006, Marín-Hilinger encargó al despacho de arquitectura de Luis Giménez Soldevilla un proyecto para construir un edificio de nueva planta anexo a las traseras del que fue hogar de Manolete.