Imagen de todos los reconocidos por el rescate de Julen
Imagen de todos los reconocidos por el rescate de Julen - ABC
DISTINCIÓN

Málaga distingue al operativo de rescate del pequeño Julen en Totalán

El Ayuntamiento da menciones honoríficas a todos los sectores vinculados a esta operación inédita para sacar al niño del pozo de 25 centímetros de ancho por 71 metros de profundidad

MálagaActualizado:

Julen era un niño malagueño de dos años, de la barriada de El Palo, que falleció el pasado 13 de enero tras caer a un pozo en una finca familiar en el municipio de Totalán. Durante 12 días y 11 horas, un extenso operativo de rescate de cerca de mil personas, repartidos en 300 trabajadores por día en varios turnos de un centenar, se afanaron por sacarlo del corazón de la montaña con la esperanza de que el niño estaba con vida.

Todos arrimaban el hombro sin descanso, combatiendo el cansancio y enfrentándose a una montaña que no paraba de torpedear los intentos de llegar al niño.

Se desplegó un amplio dispositivo técnico encabezado por el ingeniero Ángel García Vidal que, durmiendo poco, sin notar las horas, ni las intensas jornadas, fue sobreponiéndose a cada varapalo, hasta desarrollar en tiempo récord una obra civil con más de 80.000 toneladas de tierra removidas.

Los operarios de maquinaria o las empresas que prestaban sus equipos cavaron un pozo paralelo al que estaba el niño, para que luego la Brigada de Salvamento Minero de Asturias abriera cuatro metros de túnel hasta hallarlo.

En ese momento, la Guardia Civil, que estaba a cargo del operativo de rescate, entró hasta los 71 metros de profundidad para sacar el cadáver del niño liado en una manta térmica. Concluía un despliegue que había tenido a un largo equipo de protección civil o Emergencias, bomberos y psicólogos, que volcó a los vecinos de la barriada de El Palo y también a los de Totalán.

Vivieron con ilusión un rescate en el que se buscaba un milagro, que no era posible desde el día que Julen cayó al pozo, en el instante que un golpe en la cabeza lo mató y dejó sepultado, pero ellos no perdieron la esperanza. Sabían que era difícil que el niño saliera con vida, pero se negaban a creer que era imposible.

Movieron la montaña y llegaron a su cuerpecito, que esperaba sin vida, de pie sobre la tierra del fondo del pozo y tapado por un tapón de piedras pequeñas y tierra. «Mil veces haríamos lo mismo e iríamos a Totalán a poner lo mejor de todos para ayudar», aseguró Ángel García Vidal.

Por sobreponerse a los intentos fallidos, a cada vez que la roca del Cerro de la Corona les daba un revés, paraba una perforación, hacía imposible una absorción de materiales y obligaba a otra microvoladura, el Ayuntamiento de Málaga ha otorgado a una mención honorífica por su trabajo, que al menos devolvió al pequeño Julen a los brazos de sus padres.

«Lo único que se nos pasó por la cabeza fue mirar para adelante y pensar y desarrollar una obra de ingeniería civil humanitaria que nos permitiera encontrar a Julen y no marcharnos sin él», apuntó García Vidal, que fue portavoz de aquel despliegue técnico para encontrar y sacar a Julen del pozo.