Los padres andaluces son los que peor opinión tienen de la Formación Profesional de toda España
Los padres andaluces son los que peor opinión tienen de la Formación Profesional de toda España - ABC
Formación

La Junta de Andalucía impulsa la FP para equiparar su prestigio a la Universidad

Educación prevé tener lista en tres años una nueva Ley para estas enseñanzas

SevillaActualizado:

Todos los alumnos de Pedro Barco, profesor de FP en un centro de Sevilla, acabaron el ciclo formativo superior de desarrollo de aplicaciones informáticas con una oferta de trabajo. «A uno hasta le llamaron de dos empresas», presume. Cien por cien de inserción laboral. En una región como Andalucía, donde el paro juvenil está a la cabeza de Europa, la Formación Profesional exhibe cifras que serían la envidia de muchos centros universitarios de élite.

«A mis alumnos de grado medio —explica Barco— les ofrecen trabajo antes de acabar en las empresas en las que están de becarios. Pero las rechazan porque saben que pueden irse de Erasmus y vivir tres meses en otro país de prácticas. Y después muchos se enganchan al grado superior porque por cada año más que estudian suelen sumar cien euros a su nómina. Si cuando acaban el primer grado les iban a pagar mil, al acabar el superior suelen ser 1.200».

El sector de la Informática —donde da clases Barco— es de los que mejores tasas de empleabilidad tienen. Pero hay otros muchos, explican desde la Consejería de Educación y Deportes, donde el trabajo es una realidad. En Industrias Extractivas —donde se estudia todo lo relativo a excavaciones mineras, obras subterráneas y a cielo abierto o sondeos de investigación geotécnica— se coloca al 93,31 por ciento de quienes se matriculan. Y más de 62 por ciento de quienes cursan Instalación y mantenimiento encuentran trabajo nada más acabar.

Lo éxitos en empleabilidad de la FP están ahí para quien quiera verlos. El problema, se quejan desde el sector empresarial, desde la Administración y también los profesores, es que esta formación sigue siendo, en la cabeza de los padres, una opción B, el premio de consolación para quien no puede o no quiere ir a la Universidad.

Un grupo de estudiantes ejecuta una tarea formativa
Un grupo de estudiantes ejecuta una tarea formativa - ABC

Un estudio presentado la pasada semana en la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) apuntaba a que los padres andaluces son los que peor opinión tienen de la Formación Profesional de toda España. El 60 por ciento de los encuestados en Andalucía por el foro de investigación Educa2020 tienen una «mala imagen» de este tipo de educación, tres puntos más que la media nacional.

¿Tiene sentido esa aversión? «No, de ninguna manera», explica la directora general de Formación Profesional, Paula Greciet. La FP, argumenta, no tiene nada que envidiar a la formación universitaria. Primero, explica, porque hay grados superiores. También por los programas de movilidad tipo Erasmus. Y porque, entre los títulos que ofrecen hay desde trabajos manuales como carpintería hasta estudios tecnológicos avanzadísimos basados en la tecnotrónica, los robots o la aeronáutica.

Para Greciet, como para Barco, solo los padres mantienen esa imagen de falta de prestigio de la FP. Los chavales no. Ellos, aseguran tanto desde la Junta como desde las aulas, tienen claro que la Formación Profesional es igual de válida que la Universidad. «Antes yo tenía alumnos repetidores, gente que había dejado de estudiar un tiempo... Y eso ya no es así», explica Barco, que añade que el perfil de chicos en sus clases ha cambiado radicalmente. «Ahora son muy jóvenes. No hay casi ningún repetidor. Los chicos se cuentan unos a otros sus éxitos. Lo que aprenden, los trabajos que consiguen. Ellos valoran mucho la FP».

Tal es el entusiasmo de los jóvenes por la FP, indica Barco, que las plazas se acaban todos los años. «Hay muchos chavales que no estudian lo que quieren en FP porque no hay sitio. Y eso no existe en Bachillerato, ahí hay sitio».

Una joven estudiante, realizando sus prácticas formativas
Una joven estudiante, realizando sus prácticas formativas - ABC

Pese a la falta de plazas, el modelo formativo parece un éxito si se atiende a la solicitud de plazas. Educación habla de «33.000 solicitudes no atendidas» solo en el curso pasado. En Andalucía, añaden, se ofertan 149 títulos. Se trata de 22 de FP básica, 50 de grado medio y otros 77 de grado superior.

La directora general de FP de Andalucía insiste en que, más allá de las cifras, hay que mirar la realidad de esta formación. «En FP, como en la Universidad, hay innovación. Eso es importantísimo. Hay clases de Formación Profesional que han desarrollado proyectos de inserción laboral femenina en bodegas, de realidad aumentada contra el acoso escolar o que han diseñado un sistema de monitorización de las condiciones climatológicas dentro de un invernadero».

Greciet, que habla con pasión sobre su campo de gestión, tiene sobre la mesa un gran proyecto: el desarrollo de una nueva ley que venga a completar y mejorar lo que ya hace la Administración en este campo de la enseñanza. Se trata de un objetivo «a medio plazo», reconoce, que quiere que valga para mejorar la imagen de la FP y para acercar a centros docentes y empresas.

Valor y talento

«Todo el mundo vale para algo». Con este mantra, Greciet habla del caso de un alumno de FP en Andalucía. Un joven que pasó por cinco institutos para acabar la Secundaria. Un chico que no valía para estudiar, le dijeron a sus padres. Este chaval hizo un grado superior de Formación Profesional relacionado con el sector de la energía en Sevilla. Le gustó mucho. Tanto, que acabó haciendo una ingeniería relacionada. Trabajó para una multinacional y hoy tiene una empresa propia.

«¿Ves como todo el mundo vale para algo? Hay quien no es bueno en la memorización o en la disciplina académica clásica de joven, pero con la edad aprovechan la FP», señala Greciet. «Y hay una cosa que es importante. La FP no es el fin de la formación», añade. Quien la cursa, indica, puede luego seguir estudiando, ya sean en la Universidad u otro grado de FP. Incluso unos cursos de especialización que están implantando en Andalucía y que en Educación se resisten a llamar máster, pero que siguen esa filosofía. Un curso extra donde hiper-especializar al alumno en una parte concreta de sus estudios de FP.

Luis Fernández-Palacios, secretario general de la CEA, coincide con la alto cargo de Educación. «La formación debe ser continua», señala. «Tal y como se desarrolla la Economía hoy, con lo rápido que va todo, hay que formarse siempre. Y a eso ayuda la Formación Profesional». En Andalucía, añade, «no hay exceso de universitarios pero sí falta de profesionales. Los empresarios no encuentran trabajadores cualificados en los estudios que oferta la FP». ¿Dónde? «En Agricultura, en servicios, en construcción...», indica Fernández-Palacios, quien explica que las organizaciones empresariales pueden colaborar haciendo de «puente» entre las compañías y los centros educativos.

Con las aulas llenas y una tasa de colocación altísima en muchas titulaciones, la FP es para Administración y empresarios una gran baza para atajar el problema del paro juvenil. Una realidad que los jóvenes ya han descubierto. Y que, con el tiempo, verán también sus padres, explica Barco.