Un nuevo maestro de la aguja revoluciona la medicina estética en Sevilla, desde sus clínicas llenas de blancura y modernidad. En sus paredes es posible encontrar varios refranes y alguna que otra frase. «A los pacientes les gusta “una nueva forma de entender la medicina estética”», subraya el doctor Kosmecki.
Kosmecki lleva muchos años trabajando en Sevilla y no piensa en abandonar su premisa, esa que le ha llevado hacia el éxito no solo en la capital hispalense sino en todo el país, ya que cuenta con pacientes nacionales e internacionales que vienen a visitar nuestra ciudad para ponerse en sus manos.

¿Por qué eso de una «nueva forma de entender la medicina estética»?
Porque desde los inicios de mi trabajo siempre he querido romper todos los estereotipos que conlleva mi especialidad. Por ejemplo, cuando hace años empecé mi experiencia con la toxina botulínica (el famoso «Botox»), lo hice mezclando las formas de inyección con las que buscaba un equilibrio entre lo esperado, la desaparición de las arrugas, y lo natural, para no perder así la expresión de la cara. Cuando inyectaba los «filers» quería estirar la piel y conseguir firmeza sin rellenar la cara. Este esfuerzo en intentar conseguir todo un protocolo de rejuvenecimento facial global, sin cambiar los rasgos de mis pacientes, me ha enseñado que el refrán «menos es más» se cumple cuando usamos la mejor cantidad de los productos y medicamentos empleados.

¿Cómo es eso?
Es verdad que con dos jeringas de «filers» se puede quitar el surco nasogeniano de la mayoría de los pacientes haciendo pequeños «bolus» de ácido hialurónico bajo de la piel, y tardamos un minuto. Pero el resultado es más bonito y mucho más natural si lo conseguimos usando un producto de alta calidad y trabajando la piel poco a poco, estirando la arruga desde su raíz, incorporando la técnica de abanicos. Aunque tardemos un poco más en hacerlo, pero consiguiendo un resultado 100% natural. Cuanto más tiempo trabajo, más tiempo paso con mis pacientes porque he aprendido que hay que mimar la piel, que la naturalidad de los resultados es lo más importante. Que la mayor valoración de mi trabajo es cuando mis pacientes escuchan de sus amigos un «qué bien te veo» y que no escuchen nunca «qué te has hecho» porque esto significaría que hemos pasado el sutil límite de perfeccionismo.

Se le considera un maestro con la aguja, ¿cuál es el tratamiento en el que más cómodo se siente?
Mi favorito es el rejuvenecimiento peribucal y periocular. Siempre digo a mis pacientes que los ojos son lo primero que apreciamos al ver alguien nuevo y que después de unos segundos, cuando ya empezamos la conversación, nos fijamos en el aspecto de la boca y todo lo que la rodea. Me encanta diseñar los labios y hacer un rejuvenecimiento global de la zona, no solamente disimulando las pequeñas arrugas pero también buscando simetrías de contorno de labios, de su parte interior y superior. Y no añadir volumen, sino remodelar y reposicionar el contorno del labio. Igualmente, la mirada del paciente tiene que mostrar un aspecto fresco, descansado, con una mirada abierta pero no asustada, esa que a veces solemos ver en las caras de algunas famosas…
También le consideran pionero de varios protocolos de medicina estética. ¿De cual está lo más orgulloso?
Tengo mis dos favoritos: la técnica PlasmedQ, que me permite devolver la mirada de hace años a mi paciente reduciendo durante un tratamiento ambulatorio las bolsas y parpados caídos. Y también el tratamiento «Canulex-R» y el «micronanoneedling», el cual nos permite disminuir o incluso conseguir quitar las marcas, cicatrices, quemaduras, queloides, verrugas y cambios benignos de la piel. Sin dejar ninguna secuela. Problemas que antes eran imposibles de resolver.

La técnica «Canulex-R» nos deja, con solo dos puntos de entrada de la piel, rejuvenecer el tercio medio y inferior del rostro del paciente, consiguiendo efecto de pequeño «lifting» líquido sin cirugía. Es una de los favoritos de mis pacientes porque cada vez es más importante para ellos poder incorporarse directamente después del tratamiento a su trabajo y minimizar los posibles efectos segundarios: hematomas, inflamación, etc.
¿Es verdad eso de que en sus clínicas tratamientos son totalmente indoloros?
Sí. Es un valor de mis clínicas que hemos perfeccionado al cien por cien. Aunque para mayoría de los tratamientos usamos aguja, el paciente no nota absolutamente nada. Esto lo hemos conseguido gracias a un protocolo de anestesias tópicas (cremas) que nos permite realizar el tratamiento con la máxima comodidad del paciente.

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