Un clásico desde 1992. Las fragancias de Agua de Sevilla renacen para guardarse en la memoria como un gran viaje, como una leyenda para los sentidos y nos traen de nuevo los aromas que encierran las esencias características del sur; ricas notas florales, cítricas y mucha vitalidad. Todo un clásico en el maravilloso mundo de los perfumes.
Evoca la estimulante primavera con el aroma de flores blancas
Agua de Sevilla es una fragancia realmente especial. Es magia, es luminosidad, es frescura y es la imagen de la ciudad que la vio nacer hace más de 25 años con motivo de la Expo’ 92. Su frasco de cristal es sofisticado y elegante. Rinde homenaje a las chimeneas de la antigua fábrica de cerámica del Monasterio de la Cartuja, sello inconfundible del skyline sevillano. Es un eau de toilette femenino que evoca la estimulante primavera con el aroma de flores blancas recolectadas artesanalmente (azahar, jazmín, lirio) el frescor de los cítricos (bergamota, mandarina, pomelo) el dulzor de la papaya y el punto especiado de sándalo y almizcle.

La versión masculina de Agua de Sevilla, Agua de Sevilla Noir comparte el mismo frasco singular pero en un profundo color negro mate. Es un eau de toilette elegante, de corte clásico y fresco a la vez. Con notas balsámicas de lavanda y bergamota y un cuerpo amaderado por sus notas de cedro. Además, contiene notas especiadas de canela, pimienta y sándalo y un cierto toque dulce gracias a la vainilla.

Son perfumes que recogen el dulzor y el frescor de la fruta
Y junto a estos perfumes de corte más clásico, la firma sevillana ha relanzado su fragancia cítrica fresca e igualmente vital. Agua de Naranjos es un eau de toilette alegre lleno de notas cítricas como las hojas verdes de cedro y musgo. Su presentación en estuche cilíndrico fabricado manualmente es ya un icono. El frasco de cristal irisado imita el frescor de la escarcha y está decorado con ilustraciones florales de naranjos.

Los perfumes de Agua de Sevilla son evocadores, vitales y alegres. Son, en esencia, un pedacito de Andalucía. Sevilla no solo tiene un color especial, también tiene un aroma propio, un aroma radiante. Así, las fragancias de Agua de Sevilla evocan largos paseos por avenidas cargadas de naranjos en flor e invadidas de aroma a azahar. Son perfumes que recogen el dulzor y el frescor de la fruta, pero que le añaden un punto exótico y amaderado con el que completar un aroma inolvidable.