Puede parecer una moda, pero el aumento de coches que emplean el sistema GLP no es nada nuevo. «Para los españoles es algo más desconocido porque la legislación prohibía su uso, pero en países como Holanda, Portugal, Italia o Franca, es casi tan frecuente como el diésel».
Lo saben bien desde Talleres Tartessos, donde son especialistas en montaje y mantenimiento de GLP, «con el que ahorras hasta el 50% del combustible, con bonificación en sello del Ayuntamiento. Además, Repsol regala un vale de 400€ a gastar en GLP en todas sus gasolineras», explican desde este taller de Sevilla. «Los mantenimientos del equipo de GLP son muy asequibles. La amortización del sistema de alimentación del motor por gas se produce en unos 25.000 km».

«El sistema GLP está subvencionado para casi 20 años y su precio nunca puede alcanzar más de la mitad del precio de la gasolina». El GLP es una alternativa interesante para cualquier persona por varios motivos: el primero de ellos es que no te obliga a comprar un coche nuevo. «La ventaja del “autogás” es que lo único que se necesita para empezar a ver una reducción significativa en el gasto en combustible es una sencilla adaptación de cualquier coche gasolina fabricado a partir del año 2000».
QUÉ ES Y CÓMO FUNCIONA
El GLP es una mezcla de gas butano y propano que se obtiene de forma natural en los pozos petrolíferos o bien como subproducto en el refinado del petróleo. Al ser sometido a presión, este gas pasa de estado gaseoso a líquido, ocupando mucho menos volumen. Se almacena a presión y gracias a ello se puede llevar en un depósito relativamente pequeño, algo muy importante en un automóvil.
«Un depósito de 100 litros de gasolina equivale a uno de 107 litros de GLP; como ves, casi ocupa lo mismo a igualdad de cantidad de energía. Es un buen punto positivo, pues un depósito pequeño puede colocarse en el hueco de la rueda de repuesto (más o menos, 60 litros, con una autonomía como la de 55 litros de gasolina). Su combustión genera vapor de agua y CO2, ambos completamente inocuos -aunque el CO2 provoca efecto invernadero-. Es un hidrocarburo, sus moléculas contienen hidrógeno, oxígeno y carbono que, al combinarse con el oxígeno en la combustión, producen H2O y CO2», detallan desde Talleres Tartessos.

¿PUEDO CONVERTIR MI COCHE A GLP?
Para que un motor de gasolina funcione con gas, simplemente se añade un sistema de alimentación en paralelo. El coche conserva la instalación de gasolina y en cualquier momento se puede cambiar de uno a otro combustible. Dicha instalación suplementaria consiste en un depósito de gas (que se suele montar en el hueco de la rueda de repuesto; los hay de varios tamaños: desde 40 hasta 100 litros). «Las canalizaciones hasta el motor, la boca de llenado de seguridad, las válvulas de gas se montan en el colector de admisión, antes de los inyectores de gasolina. Se precisa también un filtro especial, un sensor de picado, un nuevo indicador de nivel del depósito de gas, un conmutador en el cuadro de mandos para pasar de gas a gasolina y viceversa y una unidad de control que gestiona la inyección del combustible».

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