La miopía se produce porque las imágenes que percibe nuestro ojo no se enfocan correctamente sobre la retina, sino que lo hacen por delante, ocasionando un desenfoque de dichas imágenes que provoca que a nuestro cerebro le llegue (desde la retina a través del nervio óptico) una imagen desenfocada. El resultado: visión borrosa.
«Este desenfoque se produce cuando la longitud axial de ojo es demasiado grande. Esta longitud se calcula midiendo la distancia desde la córnea hasta la retina. Si es grande, la retina estará más atrás y las imágenes se enfocarán por delante de ella. Estudios relativamente recientes muestran que existen factores que provocan un crecimiento de esta longitud axial mayor del esperado por el propio desarrollo del niño. Estos factores son los que tenemos que atacar», explica José Carlos Garay, quien se encuentra al frente de Ópticas ClaraVisión Sevilla.

Existe un aumento exponencial de la miopía entre los niños, lo que algunos profesionales y expertos consideran ya como «una pandemia infantil». «Realmente no es exclusivamente infantil, sino que está afectando y va a afectar cada vez en mayor medida a la mayoría de la población del planeta. Se habla de “pandemia infantil” porque es durante la etapa infantil y juvenil cuando se comienzan a gestar esas miopías», detallan desde Ópticas ClaraVisión. Aunque también, añaden, que «es en estas etapas cuando más eficacia presentan las diferentes técnicas de control de miopía que la investigación científica pone en nuestras manos para ayudar a frenar el preocupante crecimiento de miopía de nuestros pacientes. Hay que actuar cuando aún estamos a tiempo».

La pregunta que surge a esta problemática es clara: ¿Cuándo deberíamos empezar a alarmarnos? «Es tan sencillo como llevar a sus hijos a un especialista en cuanto noten en ellos cualquier indicio de mala visión, así como cualquier hábito de mirada que consideren extraño. Es muy habitual en los miopes no corregidos que frunzan el ceño cuando miran algo que está alejado. También es muy frecuente que se quejen de que en el cole no ven bien la pizarra. Acercarse mucho el papel en la lectura o tener una especial predilección por las actividades de interior (lectura, ordenadores, videojuegos…), son otras evidencias claras que deben poner a los padres en alerta y motivarlos a llevar a sus hijos a realizarles una buena revisión ocular. No hay una edad ni un valor concreto de miopía a partir de los cuáles haya que preocuparse. Más bien se trata de ir viendo su evolución y actuar cuando empiece a ser necesario».

A su vez, existen distintos criterios para definir cuándo una miopía se vuelve peligrosa o potencialmente dañina. «Hay quien empieza a hablar de miopía magna a partir de 8 dioptrías, hay quien a partir de 10, 12 o 15. Sin embargo, estudios recientes cifran en unas 6 dioptrías el valor que debemos intentar no alcanzar para evitar futuras complicaciones, como el desprendimiento de retina, y patologías como el glaucoma, las cataratas o atrofias maculares».
TÉCNICAS PARA RALENTIZAR LA MIOPÍA
Es preciso decir que estas técnicas no paran el crecimiento de la miopía, sino que ayudan a “ralentizarlo”. «Hay personas que por cuestiones genéticas (de herencia familiar) u ocupacionales (por su trabajo deben pasar un alto número de horas al día realizando actividades en visión cercana) van a experimentar un inevitable incremento de miopía. En estos casos, las técnicas de control de miopía está demostrado que ayudan a frenar este incremento para intentar no alcanzar valores peligrosos para la salud del ojo», matiza José Carlos Garay.

Actualmente, las principales técnicas de control de miopía son:
Atropina: «Es, según los estudios, la técnica más eficaz a día de hoy para frenar el crecimiento de miopía, con una efectividad que en algunos casos supera el 60%. Se instila cada día en el ojo del paciente atropina a muy bajas concentraciones (0,01%), minimizando de esta forma los efectos secundarios y el “efecto rebote” del tratamiento».
Lentes de contacto blandas de desenfoque periférico: «Es, quizás, la herramienta que más está creciendo dada su comodidad y facilidad de uso (el mismo que el de cualquier lente de contacto). Su efectividad puede superar el 50%, y ya se pueden encontrar en diferentes materiales y opciones de reemplazo, como rígidas permeables al gas, blandas con y sin corrección de astigmatismo, diarias, trimestrales, anuales…»
Ortoqueratología: «Esta técnica consiste en adaptar al paciente, durante las horas de sueño, unas lentes de contacto rígidas que actúan moldeando la córnea, de forma que corrigen su defecto refractivo durante el día. Este efecto que producen en la córnea es reversible, por lo que necesita de la repetición del proceso cada noche. Estas lentillas se fabrican con un diseño de geometría inversa, que le aporta una gran efectividad en el control de miopía».
En Optica Claravisión Sevilla entienden que hay una necesidad social y por ello se han especializado en control de miopía y en la adaptación de este tipo de lentillas.

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