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Cada año, al terminar las fiestas, el mismo problema: hemos puesto unos kilos de más. En el mejor de los casos, el propósito de año nuevo de cabecera viene a solucionar el abuso: apuntarnos al gimnasio. ¿Pero qué ocurre si esto no se corrige? Un estilo de vida cada más sedentario y la edad, que no perdona, pueden hacer que, con los años, no sólo crezcamos en sabiduría, sino también en talla.

 

Estas conductas pueden derivar en problemas de salud. Pero ¿cómo identificar esa línea que indica que entramos en terreno pantanoso? El referente principal es el Índice de Masa Corporal (calcula tu IMC). El IMC es el resultado de dividir el peso en kilogramos entre el cuadrado de la estatura en metros. El número que obtenemos es un indicador de la obesidad. Cuando el IMC llega a 25, puede considerarse que sufrimos sobrepeso. Y, poca broma; el sobrepeso aumenta el riesgo de padecer enfermedades coronarias, hipertensión y diabetes.

 

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Además, el mayor problema del sobrepeso es que tiende a empeorar. De un sobrepeso pasamos a una obesidad tipo uno sin darnos apenas cuenta. Y cuando queremos atajar el problema, nos percatamos de que se nos ha ido de las manos. Llegados a este punto, es hora de acudir a especialistas en la materia. Si nos lo queremos tomar en serio, la máxima a seguir es: ¡No hagas lo mismo de siempre! Si cada año, por estas fechas, te apuntas al gimnasio de al lado de casa, y la primera semana acudes tres días, la segunda, dos, y, la tercera, ninguno, tu problema no está en el poco tiempo con el que cuentas para ir al gimnasio, sino en tu conducta.

 

En la mayoría de los casos, el sobrepeso es un problema complejo, y debemos atacarlo desde todas sus facetas. La primera consiste, sin duda, en los hábitos alimenticios. Si has pasado la barrera del sobrepeso, lo más probable es que, en cuanto a la alimentación, tengas dos problemas. A saber: 1) Comes mucho y 2) Comes mal. Un nutricionista puede ayudarnos a atajar el segundo punto. ¿Y quién me ayuda con el primero? Respuesta corta: un psicólogo especializado en trastornos de la alimentación.

 

No obstante, no podemos olvidarnos de los trastornos de la alimentación: muchos de los que sufren este problema notan un apetito voraz, sobredimensionado por años de conductas alimenticias nocivas.  Para esto también hay respuesta: técnicas coadyuvantes, es decir, procedimientos médicos destinados a reducir el apetito del paciente intervenido.

 

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Tomás Santa-Cruz, médico responsable de la Unidad de Pérdida de Peso de Servicios Médicos Santa-Cruz

 

Desde Servicios Médicos Santa Cruz afirman que el balón intragástrico y el método Apollo son las técnicas coadyuvantes sin cirugía más habituales. «Existen también técnicas más definitivas, ya dentro del campo de la cirugía bariátrica, como la manga, el bypass o la banda gástrica. Resultan más invasivas y también más costosas. Como fuere, para la elección de la técnica debemos dejarnos guiar por un especialista que estudie y evalúe nuestras circunstancias específicas».

 

Aseguran, además, que estas técnicas no son milagrosas. Una técnica coadyuvante, por sí sola, no sirve para nada. «Al principio, el paciente no tiene más remedio que perder peso, pero, en cuanto el cuerpo se acostumbra al cambio que ha experimentado, si los hábitos alimenticios no han sido debidamente modificados, es muy posible que los kilos vuelvan a aparecer». ¿Para qué sirven entonces? «Muy sencillo. Ya hemos dicho que durante el periodo de readaptación que sigue a una intervención de estas características, el paciente pierde peso, pues el apetito se retrae. Esos momentos son oro, pues son los que hay que aprovechar para reeducar los malos hábitos, cambiar los patrones de alimentación y de comportamiento. En definitiva, esos son los meses ideales para charlar muy mucho con un nutricionista y con un psicólogo especializado».

 

 

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Lo ideal es que el propio centro ofrezca ambos servicios, por un lado, la intervención médica que nos provoque sensación de saciedad y, por otro, el programa de reeducación nutricional y psicológica. Además, según los especialistas de Servicios Médicos Santa Cruz, es muy recomendable que el tratamiento se acompañe de un seguimiento médico, para así evitar complicaciones. En cuanto a la duración del periodo de reeducación, el programa ideado por Servicios Médicos Santa-Cruz abarca un año completo, a contar desde la intervención médica en la que se lleva a cabo la técnica coadyuvante. En su experiencia, «un año es más que suficiente, siempre y cuando el paciente se lo tome en serio y siga las indicaciones de los especialistas». Como consejo, además, recomiendan ejercicio leve, como caminar o nadar.

 

Para más información

Teléfono de Unidad de Obesidad: 601 626 304

Dirección: Edificio Híspalis, Calle Diego Angulo Íñiguez, s/n, 41018 Sevilla

Web: https://www.medicossantacruz.com/

Mail:  servicios@medicossantacruz.com

Facebook: https://www.facebook.com/servmedicossantacruz/