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No es solo volar. Lo que proponen es flotar, dejarse llevar por el viento. Navegar por los aires de Sevilla.  «Árboles, casas, parcelas de colores, montes que se van hundiendo suavemente, a medida que nos elevamos y desfila majestuoso cuando nos desplaza el viento. Una buena ocasión para hacer fotos o vídeo», explican desde Green Aerostacion, empresa de Sevilla especializada en los vuelos en globos aerostáticos.

 

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«Disponemos de dos puntos de partida: en la Torre del Oro o en La Venta Pazo Nueva, en Sanlucar la Mayor. Desde allí, traslado al lugar del despegue donde se realiza el montaje del globo. Primero se llena de aire frío mediante un ventilador; una vez lleno, se calienta hasta tomar la posición vertical. El piloto estará encantado de que sus pasajeros participen en el montaje del globo y les irá explicando las pocas normas que hay que seguir durante el vuelo, porque lo importante es vivir la sensación. Esta operación toma casi media hora», detallan desde Green Aerostacion.

 

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Y VOLAR, VOLAR…

Una vez que los pasajeros han subido a la barquilla del globo, éste asciende a unos 1.500 pies, para posteriormente ir descendiendo lentamente. «Ttodo depende del viento y de su dirección. El globo va donde decida el viento, ese es su principal encanto, metido dentro de la corriente, desplazándose como una nube».

 

Por supuesto, antes de zarpar, desde esta empresa se encargan de controlar las condiciones meteorológicas para que todo esté en orden. «Claro que disponemos de una buena información meteorológica y sabemos de antemano la dirección, que cambia además con la altura, así que podemos escoger entre los distintos “ríos de aire”, y cambiar de rumbo a nuestro antojo, dentro de un  ángulo de posibilidades».

 

«El arte de navegar es presentir esos “caminos invisibles”. Cuando aumenta el calor o la brisa sobrepasa los diez nudos (18km/h), es el momento de escoger un campo apropiado para aterrizar, sin obstáculos y con un camino por donde nos pueda llegar el rescate. En los alrededores del Parque Natural de Doñana, volamos a ras de las copas de los árboles (encinas, pinos y olivos), los pasajeros, generalmente, arrancan hojas o frutos de los árboles. Esto se hace para que tenga sensación de movilidad. Es una sensación parecida a ir en un velero, pero flotando en el aire. Sobrevolaremos el entorno natural de Doñana y si el viento lo permite el Corredor Verde del Guadiamar: Primer Paisaje Protegido de Andalucía».

 

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Una vez en el aire, el globo sigue la dirección del viento, «por lo que sabemos dónde despegamos pero no dónde aterrizamos: esa es la aventura, nos mantenemos en contacto por radio con el equipo de seguimiento para indicarles cual será el lugar de aterrizaje». Lo que sorprende es falta de roce con el viento, al ir dentro de este, nos produce la sensación de estar parados. «Al mirar fuera, no parece que subimos, si no que el suelo se hunde suavemente. La sensación de vértigo no existe cuando no hay nada que nos una al suelo», explican desde Green Aerostacion. El aterrizaje es suave, la barquilla se acerca lentamente a tierra, y en caso de viento, nos arrastra unos metros antes de detenerse.

 

 

Para más información:
Green Aerostacion: www.globo.info
Email: reservas@globo.info
(+34) 669 80 90 55 / (+34) 954 714 104
Poligono Servialsa c/ Nave nº9, 41960 Gines (Sevilla)

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