Según el «coach del sueño» de las estrellas deportivas, Nick Littlehales, los ritmos circadianos que regulan nuestras horas de actividad y nuestras horas de descanso durante un día, dependen y mucho de la luz natural y de la temperatura corporal y del ambiente.
Asimismo, afirma Littlehales, los motivos se remontan al origen del ser humano, cuando vivía al aire libre expuesto a las condiciones climáticas cambiantes. En este período, la puesta de sol, con su disminución del nivel de luz y su correspondiente bajada de la temperatura del entorno, impulsaba la producción de melatonina en el cerebro, que inducía el aumento de la necesidad de ir a dormir.

Por lo contrario, con el amanecer y los primeros rayos solares, la producción de la melatonina se bloqueaba y dejaba paso a la serotonina, que aceleraba el momento de despertar de los primeros seres humanos. Por este motivo, disfrutar de una temperatura de descanso adecuada, es indispensable para conseguir un descanso profundo y reparador. El problema es que este objetivo puede convertirse en una misión muy difícil de conseguir, sobre todo durante los meses de verano.
Los expertos en descanso recomiendan que, entre la habitación o el lugar de la casa donde estamos antes de meternos en la cama y el dormitorio, debe existir una diferencia térmica de unos pocos grados que ayude al reloj biológico a detectar cuándo debe producirse el aumento de la producción de melatonina que va a preceder a las horas de sueño reparador.

¿Pero qué ocurre cuando no tenemos aire acondicionado y pasamos las vacaciones de verano o vivimos en un lugar muy caluroso? Existen algunos trucos que pueden ayudarnos a bajar la temperatura corporal para sacar el mejor partido a nuestras horas de sueño en vacaciones. Los más interesantes que hemos encontrado son los siguientes:
–Baja las persianas de las habitaciones que dan hacia el sur y el oeste: una parte muy importante del aislamiento de una habitación depende de las ventanas. Un buen truco para mantener una temperatura agradable en la habitación consiste en bajar las persianas para reforzar el nivel de aislamiento de las ventanas y evitar que la luz y el exceso de calor entren en la habitación.
–Hazte con ventilador de techo: los hay muy silenciosos y programables, de manera que puedes elegir el tiempo que permanecen encendidos, así como regular su velocidad de giro. En Internet encontrarás ofertas muy económicas y fáciles de instalar.
–Utiliza sábanas de materiales naturales que ayuden a la libre circulación del aire en nuestra cama. Una buena opción son las sábanas de tencel, de algodón o de lino, que actúan como termorreguladores naturales que absorben el exceso de humedad, al mismo tiempo que son muy frescas y transpirables.
–Si puedes elegir, hazte con colchones con propiedades termorreguladoras que ayuden a una mejor regulación de la temperatura de descanso. Por ejemplo la gama de colchones Termalfresh de Ingravity, de venta en Colchón Exprés ha sido diseñada con el objetivo de conseguir una óptima temperatura de descanso, todos los días del año. Gracias a los innovadores tratamientos termorreguladores que incorporan sus tejidos y materiales interiores, se reducen las variaciones de temperatura que generalmente se producen durante la noche, permitiendo así que las fases del sueño sean más profundas y evitando los micro-despertares nocturnos. También cuentan con una gama de almohadas, que además están disponibles en diferentes firmezas, que consiguen el mismo efecto. Y lo mejor de todo es que ahora cuentan con la promoción ‘Si no te gusta, te devolvemos el dinero’
—Si duermes en pareja, elige un colchón de 150 cm de ancho como mínimo: en muchas ocasiones no es posible, porque el tamaño de la habitación no lo permite, pero si se puede, es importante que las parejas que duermen en sitios calurosos durante períodos prolongados, elijan un ancho de colchón suficiente, que les permita disfrutar de su zona de descanso independiente, sin que el calor de su pareja, ponga en riesgo su calidad de descanso.
–Trata de aprovechar el aire fresco de las noches de verano: En verano, la temperatura nocturna baja considerablemente. Un buen truco es aprovechar esta corriente de aire fresco, creando una ligera corriente entre las ventanas y la puerta del dormitorio. Lo ideal es colocar un tope en la puerta que evite que se cierre de golpe y que nos despertemos por el ruido del portazo.
–Concéntrate en bajar la temperatura de tu cuerpo: una ducha fresca antes de acostarte, puede ayudarte a eliminar el exceso de sudor y sensación de agobio, antes de irte a la cama. Además, si eliges geles con olores relajantes como la lavanda, el jazmín o la miel, te ayudará a una mayor relajación del cuerpo y de la mente.
–Intenta dormir lo más bajo posible: el aire tiende a subir, por lo que entre el punto más alto de la habitación y el suelo, suele existir una diferencia de temperatura de unos pocos grados que puede ayudarte a disfrutar de un descanso más profundo.
–Fabrica un ‘aire acondicionado DIY’: circulan por la red numerosas formas ingeniosas de crear un ‘aire acondicionado’ usando tan sólo un ventilador, unas botellas de plástico vacías y cubitos de hielo, que lo ideal es que sean de los que venden de silicona, que son reutilizables y no se convierten en agua. El invento consiste en adaptar cada una de las botellas de plástico vacías, y cortadas por la mitad con el tapón puesto y colocadas hacia abajo (como si fuera un embudo), y perforarlas varias veces con un punzón o un destornillador en la parte que queda hacia arriba. A continuación se acoplan las dos mitades una a cada lado de la parte de atrás del motor, con bridas de plástico o mediante clips, verificando que no impida en el movimiento natural del ventilador. Luego rellenamos cada una de las mitades con los hielos y ya tendremos nuestro ‘sistema de aire acondicionado casero’, que además es fácilmente recargable.
Con estos trucos podrás encontrar algunas formas sencillas de combatir las altas temperaturas para poder disfrutar al máximo de tus siestas y de las tan esperadas noches de verano.