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Desde tiempos remotos, el garbanzo es un producto muy apreciado en la cocina y fundamental en nuestra dieta. Por su riqueza nutricional y propiedades saludables, la frecuencia de consumo recomendada es de dos a cuatro raciones por semana. Pero, ¿qué garbanzo lleva su mesa? ¿Son todos iguales?

 

El garbanzo cultivado en la zona amparada por la Indicación Geográfica Protegida «Garbanzo de Escacena» es cremoso, fino, con un sabor siempre agradable. Es un producto excepcional que compite en los mejores mercados gastronómicos, cultivado y envasado con los más altos niveles de calidad. Y es que el Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida «Garbanzo de Escacena» certifica y garantiza que en su zona de producción se obtiene uno de los mejores garbanzos blanco lechoso del mundo gracias a su tamaño, textura y propiedades de sabor.

 

Su peculiaridad es el resultado de las condiciones que reúne la zona donde se cultiva: entre las provincias de Huelva y Sevilla, en un espacio único que disfruta de un microclima muy particular por su ubicación junto al Atlántico y al Parque Nacional de Doñana. El tipo de suelo, la brisa marina, las horas de luz… hacen que su proceso de maduración sea mucho más lento y cuidado, proporcionando un garbanzo de excepcional calidad gastronómica, único y diferente, certificado por la única Indicación Geográfica Protegida de legumbres que existe en Andalucía.

 

 

Un garbanzo único

 

¿Sabría cómo diferenciarlo? Su tamaño extra, con una forma alargada y achatada por los lados, su color blanco amarillento con profundos surcos, el albumen mantecoso y poco granuloso, una piel blanca y fina adherida al grano, y su finura y sabor le darán algunas pistas.

 

Tendrá en sus manos un garbanzo con unas características culinarias extraordinarias y podrá disfrutar de su versatilidad potenciando todas sus aplicaciones y usos en la cocina, extendiendo su aplicación desde los platos más tradicionales a otros tipos de presentaciones: ensaladas y entrantes, guisos e, incluso, postres. Tanto es así que la alta cocina también ha puesto sus ojos en el garbanzo de la IGP «Garbanzo de Escacena» por ser un gran aliado en todo tipo de maridajes.

 

Pero no solo nos referimos a un consumo en seco. Existe otra variedad, el garbanzo verde, que se obtiene cuando esta legumbre se encuentra aún en su fase de embrión, antes de que pase a ser grano, la cual ofrece unas particularidades muy especiales en cuando a textura y sabor.

 

Este es el nuevo proyecto de la Indicación Geográfica Protegida «Garbanzo de Escacena», que ha comenzado a estudiar las propiedades únicas de su garbanzo verde temprano. Para ello cuenta con la colaboración del cocinero Xanty Elías, Estrella Michelin del Restaurante Acánthum, que ya ha presentado varias propuestas gastronómicas que van desde el uso del garbanzo verde en su propia vaina empleando diferentes sistemas e ingredientes de cocción hasta la utilización del grano en fresco.

 

Propiedades nutricionales y beneficios para la salud

 

Se trata de otra forma de beneficiarnos de las bondades nutricionales del garbanzo, que nos protege de enfermedades cardiovasculares, beneficia a las personas con hipertensión, cuida la salud del hígado, combate la anemia y los estados de fatiga y cansancio físico y mental, y un largo etcétera. Además, por su contenido en fibra, resulta muy beneficioso en casos de diabetes; y, por su aporte de ácido fólico, es muy recomendable durante el embarazo y la lactancia.

 

No se puede pedir más: el garbanzo certificado por la IGP «Garbanzo de Escacena» es un producto altamente saludable, con una tradición milenaria y de gran versatilidad en la cocina.  Por eso, cuando busque un garbanzo de máxima calidad y con las mejores propiedades, compruebe que el envase lleve el certificado de calidad de la IGP «Garbanzo de Escacena».

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