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Nadie está absolutamente seguro de cómo, cuándo o dónde situar el origen de esa costumbre tan nuestra de ir de tapas. Ni siquiera los historiadores se ponen de acuerdo en cuál es el origen de la propia tapa como concepto.

 

 

Unos aseguran que su creador fue el rey Alfonso X, al que por algo apodaron «el sabio», quien dispuso que en los mesones no se sirviese vino si no era acompañado de algo de comida, a fin de mitigar los perniciosos efectos del exceso de alcohol. Otros sitúan su origen en el siglo XIX, en lo burgueses «clubs» que se instalaron en la calle Sierpes. Como no disponían de ambigú, encargaban a los colmados y ultramarinos de la zona que les acercaran las bebidas, y estos a fin de evitar que las moscas o el polvo entraran en la jarra o vaso de vino durante el transporte, tapaban estos con una loncha de jamón o un trozo de queso o de algún embutido.

 

 

 

Sea como fuere, lo relevante es que «ir de tapas», recorriendo la multitud de bares, tabernas y tascas que pueblan la ciudad se ha convertido en parte de nuestra forma de entender el ocio, y por ende, nuestra forma de entender la vida. Es una parte fundamental de nuestra idiosincrasia como pueblo, ya que abarca no solo a Sevilla y sus gentes, sino, por extensión a Andalucía y a gran parte de España.

 

 

 

Y como la sociedad evoluciona, sus costumbres también. Así que el «ir de tapas» no iba a ser menos. A las tabernas y tascas que siguen existiendo, se le sumaron los bares; y a ellos les hemos sumado los «gastrobares» y las «gastrotabernas». La tapa se ha convertido, por derecho propio, en un referente de la gastronomía sevillana y española y una de sus señas de identidad más reconocida en todo el mundo.

 

En su evolución ha sabido captar los nuevos conceptos de la cocina moderna, transitando con éxito desde un acompañamiento a la bebida, a un plato en formato pequeño, con entidad propia, pensado, creado y elaborado para el disfrute de los sentidos del comensal. Si hay un sitio donde estos principios se llevan a sus mejores expresiones ese es La Monda. Un local moderno, amplio abierto y luminoso situado en el centro de Sevilla, en el corazón de su zona más monumental y antigua, en la calle Don Remondo, a escasos metros de la Catedral, la Giralda y el Alcázar.

 

 

UNA NUEVA FORMA DE TAPEAR

 

En La Monda, podrás vivir esa evolución de la tapa, que consigue elevarla a sus mejores niveles: tratamiento respetuoso con el producto, empezando con la selección de las mejores materias primas; aplicación de técnicas de cocinado modernas e innovadoras; presentaciones impecables y atractivas; y, por supuesto, todo el protagonismo de los sabores tradicionales, envueltos en nuevos formatos.

 

 

 

Prueba de ello son algunos de sus mejores platos, como su tartar de atún sobre guacamole y tortas de aceite de Inés Rosales o sus alcachofas confitadas con almendras y su tulipa de solomillo con salsa gorgonzola y verduritas. Pero no creas que tiene que renunciar necesariamente a las formas tradicionales de elaboración y los sabores más clásicos: ahí están sus croquetas caseras con alioli, sus patatas bravas sencillamentepicantes, sus calamares fritos o su carrillada en salsa de tinto andaluz.

 

 

 

 

Mención aparte merecen sus arroces (en paella o melosos). Con un punto perfecto de cocción y un sabor inigualable. Todo ello servido con calidad, prontitud, cariño y cercanía por un personal muy profesional que busca en todo momento tu comodidad y tu satisfacción. En definitiva, una experiencia inolvidable que complacerá a todos tus sentidos y que, sin duda, te incitará a querer repetir.

Para más información:
Calle Don Remondo, 1, 41004 Sevilla
Email: lamondasevilla@gmail.com
Tlfn.: 954 21 47 41
Whatsapp: 617 16 89 61
Facebook: https://es-es.facebook.com/lamondasevilla
Instagram: https://www.instagram.com/lamondasevilla

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Studio, la unidad de contenidos de Abc de Sevilla . En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio