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De un modo u otro, el coronavirus está impactando en los distintos sectores agrícolas y ganaderos, tanto en su producción como en su comercialización, así como en el apartado de costes. Ignacio Solís Martel, director de Agrovegetal, analiza el efecto en la semilla certificada de cereales y leguminosas, sectores en los que España es deficitaria, con dependencia de las importaciones.

 

¿Qué aporta la semilla certificada en tiempos de crisis?

 

Hasta el momento, la crisis causada por el COVID-19 no está afectando de forma importante a la actividad y mercado cerealistas. En este contexto, la semilla certificada continúa aportando mejor germinación y sanidad, garantía de trazabilidad para la correcta clasificación y comercialización de las cosechas, así como apoyo a los programas de mejora para la obtención de nuevas variedades más productivas, con mayor calidad y que incorporan resistencias genéticas a nuevas razas de patógenos.

 

 

 

 

 

¿Qué patógenos están afectando al trigo y al triticale en esta campaña y cómo se combaten desde Agrovegetal?

 

Las lluvias de las últimas semanas han supuesto una explosión en el desarrollo de enfermedades causadas por hongos, principalmente roya amarilla, en trigos harineros y triticales; y septoriasis, helmintosporiosis y royas, en trigo duro. Hay agricultores que siembran variedades susceptibles a estas enfermedades y se gastan cada año del orden de 40 a 60 euros por hectárea en combatirlas con uno o dos tratamientos fungicidas. En Agrovegetal conseguimos que los tratamientos sean uno o ninguno, sembrando variedades de trigo harinero como Santaella, Montemayor o Rota y triticales como Valeroso o Saleroso, que son resistentes a las nuevas razas de roya amarilla presentes en Andalucía. En trigo duro, nuestras nuevas variedades Don Ortega y Don Fernando son resistentes a la helmintosporiosis, tienen los niveles más bajos de sensibilidad a septoria y hacen frente a la mayoría de las razas de roya que conocemos.

 

¿En el caso de la leguminosas-grano, cuáles son las líneas de trabajo?

 

Tenemos programas de mejora para tres especies: garbanzos, guisantes proteaginosos y habas. El de garbanzo es el más antiguo y lo llevamos a cabo junto a la cooperativa Campo de Tejada, el IFAPA y la Universidad de Córdoba. En un principio, estaba centrado en el tipo blanco lechoso, de siembra primaveral, en el que ya disponemos de variedades resistentes a la fusariosis como Ituci e Itálica, y ahora trabajamos en incorporar también la resistencia a la rabia. Hace unos años hemos empezado a trabajar también en la selección de garbanzos del tipo castellano y pedrosillano que, al ser de siembra invernal, necesitan incorporar un mayor nivel de resistencia a enfermedades.

 

En guisante ya tenemos preparadas nuevas variedades para su presentación al registro de variedades comerciales, que además de tener una buena tolerancia a la sequía y al jopo incorporan resistencia al oidio que es la enfermedad que está causando mayores pérdidas en esta campaña. En el caso de las habas participamos de la mano del IFAPA en los proyectos europeos EUCLEG y PROFABA en los que estamos caracterizando más de 600 variedades diferentes de toda Europa y, en paralelo, continuamos con nuestro programa de selección de nuevas variedades centrándonos en la resistencia al jopo, la botrytis y la roya.

 

Para más información

https://www.agrovegetal.es/

https://twitter.com/AgrovegetalSA

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