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El arroz es el segundo cereal más cultivado en el mundo, de mayor importancia y más consumido solo por detrás del maíz. En nuestro país se producen aproximadamente 720.000 toneladas al año mientras que el consumo medio ronda los 7 kilos por persona.

 

Durante la última campaña se ha visto reducido el rendimiento medio a nivel nacional,  con respecto a la campaña anterior, en un 3%. Así como la superficie sembrada, que disminuye por noveno año consecutivo, dejando 103.677 hectáreas para su cultivo. Andalucía se mantiene como la primera región productora con el 37% de la superficie nacional (38.663ha) y una producción de 310.000 toneladas (70.000tn tipo Japónica y 240.000tn tipo Índica). Seguida de Extremadura, con una producción de 151.838 toneladas en la pasada campaña, Cataluña con 149.751 y Valencia con 133.815 toneladas.

 

 

 

Este año la producción andaluza se ha visto seriamente mermada por la sequía y la alta salinidad del agua del riego. Dando lugar a un rendimiento medio de 8.020 kg/ha, un 11,4% inferior a la campaña 2018. Las producciones del arroz están condicionadas por variables tan imprevisibles como la climatología, las condiciones edáficas y la calidad del agua. Lo cual se traduce en unas necesidades nutricionales para el cultivo tan diferentes, como diferente es la geografía española.

 

«En Herogra Fertilizantes contamos con la experiencia  para analizar y asesorar las condiciones individuales de cada agricultor»

A la hora de planificar esta nueva campaña y las prácticas de cultivo, no podemos dejar de lado las limitaciones de carácter medioambiental, tan importantes y en boca de todos en los últimos años. Las marismas del Guadalquivir son consideradas un hábitat idóneo para la alimentación, protección y multiplicación de las aves por su situación colindantes al Parque Nacional y Natural de Doñana (Red natura 2000). Por lo que son prioritarias las labores de cultivo que no afecten a su bienestar y desarrollo.

 

La declaración de la cuenca del Guadalquivir como  zona vulnerable a contaminación por nitratos, supuso un antes y un después en el concepto de la fertilización. Obligandonos a evolucionar y adaptarnos a las nuevas necesidades de producción que garanticen nuestras cosechas y sus rendimientos.

 

«En Herogra Fertilizantes contamos con la experiencia acumulada desde 1916, para analizar y asesorar las condiciones individuales de cada agricultor. Desarrollando la estrategia de fertilización que nos permita cubrir las unidades fertilizantes necesarias para nuestro cultivo, respetando la normativa de producción integrada, así como las limitaciones medioambientales», explican desde esta empresa de fertilización de cultivos.

 

«En el arroz, el nitrógeno es el nutriente que más influye para el crecimiento y desarrollo. La planta tiene dos períodos críticos en los que no puede faltar, el ahijado y el comienzo de la fase reproductiva. De ellos depende el número de granos potenciales por panícula y el rendimiento que tendrán», detallan desde Herogra.

 

«Además, el fósforo es necesario durante todo el ciclo del arroz, teniendo su máxima absorción antes de la floración. El potasio se encarga de la maduración del grano, incrementando el porcentaje de enteros. Pero dadas las condiciones singulares de los suelos de las Marismas del Guadalquivir, no suele aplicarse prácticamente».

 

 

 

Teniendo en cuenta todo esto,  el departamento de I+D+i de Herogra Fertilizantes S.A. ha desarrollado la Gama NEO de fertilizantes, cuyas formulaciones (tanto nitrogenadas como NPK) cuentan con nitrógeno estabilizado y optimizado, que evita la pérdida de nitrógeno por volatilización de amoniaco a la atmósfera, reduciendo la huella de carbono y permitiendo controlar las unidades nitrogenadas aportadas.

 

«De esta forma podemos diseñar un plan de abonado cumpliendo todos los requisitos para la producción integrada, y las necesidades de la agricultura moderna». Los requisitos, según Herogra, son los siguientes:

 

Medio ambiental: por un lado, reducción de emisiones tanto de nitrógeno como de CO2 a la atmósfera. Por otro, reducción de las unidades nitrogenadas aportadas al suelo. Controlando el nitrógeno utilizado en las zonas vulnerables a la contaminación por nitratos.

 

Agronómico: satisfacer todas las necesidades nutricionales para su correcto desarrollo y rendimiento, a lo largo del ciclo del cultivo. Un nitrógeno estabilizado nos permite controlar las unidades aportadas de manera que sean efectivas para nuestro cultivo.

 

Económico y  logístico: la aplicación de menos kilos (pero efectivos para el cultivo), facilita la logística y operatividad del agricultor, con una granulometría muy uniforme, y una calidad insuperable. Asegurando el rendimiento del cultivo y la producción integrada.

 

 

Para más información

Datos de contacto:

Herogra Fertilizantes

Telf.: 958 490 007
Web: www.herogra.es
Email: info@herogra.com

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