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¿Quién dijo que las segundas partes nunca fueron buenas? Más aún, en esta época que vivimos, con tantos negocios cerrando sus puertas, poder ser testigos de que muchos de ellos también reabren es una señal de resistencia y, también, de esperanza. Es el caso de Infanta Sevilla, que cambia de barrio pero no de filosofía.

 

Del Arenal, donde estuvieron rodeados de cultura sevillana, capillas, plaza de toros y teatro, por más de 25 años,  a los Bermejales, con la maleta llena de experiencia tras los fogones y una clientela fiel a su cocina. Ahora, como a muchos otros, les ha tocado reinventarse para crear una propuesta nueva, adaptada a los tiempos que corren, pero manteniendo esa esencia sevillana que respiraron durante tantos años en el Arenal. Desde su nuevo local situado en Los Bermejales, Infanta Sevilla ha elaborado una nueva propuesta gastronómica centrada en el público sevillano –el cual conocen bastante bien– con el objetivo de ofrecer un servicio cuidado y cercano sin perder la solera y tradición de tantos años.

 

 

 

En esta nueva etapa, Infanta Sevilla se ha adaptado a las circunstancias, suprimiendo la barra tradicional (para garantizar las medidas de seguridad entre los comensales del salón), centrando su propuesta en una estética inspirada en los tabancos jerezanos: barriles, espartos y una vitrina amplia con una gran variedad de conservas y productos de temporada. Mesas altas y bajas, entremezcladas tanto en la terraza como en el interior, con un servicio que funciona desde el desayuno hasta la cena (o hasta la hora de cierre que marquen las normas sanitarias del momento).

 

Manuel González, socio del restaurante, destaca que «es una alegría ver como vuelven los clientes del antiguo Infanta del Arenal, estamos teniendo muy buena acogida ya que el alma del negocio sigue siendo la misma: una cocina tradicional de calidad y el trato personal hacia el cliente».

 

 

 

Los pilares de su carta son los productos ibéricos y carnes a la parrilla, lo cual no quiere decir que no podamos encontrar otros platos más vanguardistas. No obstante, los protagonistas son sus chacinas y carnes ibéricas procedentes de la Sierra de Aracena y los Picos de Aroche. En su carta apuestan por los productos de primer nivel como luce en el azulejo de su fachada: «Una etiqueta no garantiza la calidad, medio siglo de experiencia sí».

 

 

 

De su carta también podemos destacar otros platos como la flor de alcachofa confitada con salsa española y virutas de jamón, así como las cocochas de bacalao salteadas con langostinos y champiñones. Aunque, eso sí, cada semana estos platos van cambiando y, así, se rotan los de fuera de carta que, principalmente, son recetas tradicionales. Esta semana, de hecho, ofrecen un guiso de garbanzos con tagarninas.

 

 

 

 

Los vinos también tienen un papel destacado en Infanta Sevilla, como resalta Juan Iglesias, socio y sumiller del local: «En nuestra tierra Andalucía, donde se originó una gran cultura a partir del cultivo de la vid y el olivo, dando Pan por pan y vino por vino, todos nos entenderán y apreciarán más aún nuestros productos». Y es que hay segundas partes que también fueron buenas: El caballero oscuro, El Imperio Contraataca, El Padrino II... Y, ahora, Infanta Sevilla. Pero en Los Bermejales. Como nunca pero, a su vez, como siempre.

 

 

 

 

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