De un tiempo a esta parte, la palabra sostenibilidad lo copa todo. Tanto, que corremos el riesgo de que pierda la urgencia y el significado que la sociedad necesita en el contexto que nos ha tocado vivir, en el que el cambio climático es una prioridad y empezamos a replantearnos (tarde) cuál es la huella que dejamos a nuestro paso por el mundo. En este sentido no solo hay que buscar responsabilidad (e implicación) en las instituciones: hay mucho en juego, y gran parte de ese trabajo está en nuestras manos.
«Todo lo que no hagamos en este decenio va a tener consecuencias irreparables. Y añade: es importantísimo que participe la población para hacer un plan», afirma Jaime Palop, consejero delegado de Emasesa. En los últimos años, la Empresa Metropolitana del Abastecimiento y Saneamiento de Aguas de Sevilla ha estado planificando, no solo las distintas actuaciones con las que realizar una transición hacia una gestión más sostenible del agua, sino también cómo pueden hacer de la ciudad un entorno más amigable y respetuoso con el medio ambiente y, más importante aún, cómo hacer que la ciudadanía tome parte, voz y voto en esos planes, esas decisiones que se aplicarán de forma sistemática en nuestra ciudad [sobre todo, a través del canal participacion.emasesa.com].

De hecho, es una política que han intentado implantar desde sus inicios y que, con el paso del tiempo, y más aún recientemente, ha cobrado una importancia vital a través de un organismo propio: el Observatorio del Agua, cuya experiencia, en palabras de Palop, está siendo extremadamente satisfactoria. «Emasesa siempre ha tenido por objetivo contar con la ciudadanía y sus asociaciones y hacerles partícipes a la hora de poner en práctica las políticas de la empresa. Desde siempre. Un ejemplo de ello, la relación que hemos tenido tan estupenda con usuarios y consumidores que nos ha permitido hasta el momento pactar lo que son las tarifas, con criterio social, a lo largo del tiempo», afirma Palop.
Actualmente esa participación se ha incrementado gracias al trabajo que se realiza desde el Observatorio del Agua, que es un órgano de participación. «Llevamos más de tres años trabajando en él y nos ha permitido pactar con ecologistas, consumidores, usuarios, especialistas, gente de la Universidad, con distintos profesionales, para hablar de las distintas políticas que ha estado implantando Emasesa a lo largo de los años», añade Jaime Palop. «Estamos logrando que la gente opine y exprese sus opiniones y posiciones, que nos hagan ver las cosas en las que nos podemos equivocar si adoptamos determinadas decisiones, etcétera. Al mismo tiempo de sentirse satisfechos de que pueden participar en estos procesos están viendo cómo sus ideas van luego a los órganos de decisión y, normalmente, suelen ser aprobadas».
Recientemente, por este organismo han pasado iniciativas como la eliminación de la depuradora de San Jerónimo o la reutilización de los lodos de depuración para fabricar abono para los campos limítrofes con las instalaciones de Emasesa, ambos, con el visto bueno de la ciudadanía, así como de colectivos como Ecologistas en Acción e incluso expertos de la Universidad. «Además del Plan de Emergencia Climática», añade Palop, «que también ha pasado por el Observatorio del Agua que fue donde, precisamente, se decidió hacer una participación más amplia, abierto al conjunto de la ciudadanía».
Plan de Emergencia Climática: objetivos y ruta
Este plan tiene un origen que es importante señalar: en julio del 2019, en un pleno municipal del Ayuntamiento de Sevilla, en el cual se hace una declaración de emergencia climática. «Sin esta declaración no se puede entender lo que estamos haciendo ahora. Esto viene a decir que existe un fenómeno que no es nuevo y que está generando un efecto tremendamente adverso en toda la población del mundo y tiene un nombre y apellido: cambio climático. Nos está afectando de forma grave y tenemos que tomar medidas de forma urgente, para solucionar los problemas y poder ser sostenibles», explica Palop.

Esto es parte de la declaración que se hace en el Ayuntamiento de Sevilla, pero se añade lo siguiente: para poder ser efectivos hay que actuar ya. La década 20-30 va a ser decisiva. «Todo lo que no hagamos en este decenio va a tener consecuencias irreparables. Y añade: es importantísimo que participe la población para hacer un plan. Es un tema tremendo, una labor titánica. Tenemos que tener un plan para hacerle frente y ese plan tiene que ser consensuado con la población», detalla Jaime Palop.
Recogiendo ese mandato, desde Emasesa se redacta un plan con 50 medidas para la emergencia climática. «Además de esas medidas, que se tomaron en el consejo de administración, allí también se dijo: hagan ustedes un plan con las medidas. Este es el documento que está ahora mismo en la consulta pública. Es importantísimo que se tenga presente que a través de la página web hay un apartado para que aquel que quiera aportar sepa que tiene la posibilidad de hacerlo. Ahora con el coronavirus no se pueden tomar decisiones en reuniones asamblearias por lo que es más importante que nunca resaltar que la participación sigue siendo posible desde otras vías.
Otros planes e iniciativas del Observatorio del Agua
¿Cuáles son los procesos y planes que se abren a la participación ciudadana, entonces? Las decisiones que se toman en Emasesa son múltiples, miles. Es imposible involucrar a todo el mundo en todas las decisiones que se toman a lo largo de la semana y de los meses. «Hay que ser selectivos, buscando qué decisiones y planificaciones son las que van a impactar más en la forma y la calidad de vida de los ciudadanos. Ese tipo de decisiones son las que se eligen para este tipo de consenso y participación ciudadana», afirma Palop. «Por mucho que quieras hacer las cosas bien, siempre puede haber aspectos que se te escapen. Ahí es donde determinados colectivos pueden aportar otra visión sobre en qué forma afectan las decisiones».
Otra de las iniciativas abiertas a participación ciudadana es el Plan de Emergencia ante las Sequías. «La sequía nos afecta y, siguiendo la opinión de los expertos, en un futuro cercano va a ser mucho más complicada su gestión porque van a ser más duraderas e intensas. Aquí hay que tomar una serie de decisiones contundentes e importantes y que, llegado el caso, van a exigir un esfuerzo por parte de los ciudadanos y los gestores».
Estamos cambiando la realidad de las personas que habitan y transitan por esas calles
Por supuesto, desde el Observatorio del Agua se trabaja en otros proyectos que puedan involucrarse en este proceso de participación ciudadana. «Hay uno que es muy bonito y muy importante. Lo estamos gestionando en clave de participación y pienso que es el futuro», afirma Jaime Palop, en referencia a los planes de renovación y transformación de calles e infraestructuras en el que trabaja Emasesa desde hace unos años.
«Hemos pasado de una posición de cambiar las tuberías de las calles, las roturas, para hacerlas funcionales, a hacer actuaciones con más ambición y con ganas de transformar. Aprovechando ese cambio de tuberías estamos también cambiando la realidad de las personas que habitan y transitan por esas calles y por los barrios colindantes».
¿En qué se traduce ese tipo de cambios y transformaciones? «Tratamos de hacer obras en las que se mejore la resistencia de la calle y de la gente que viva en esa calle, para reducir los efectos, por ejemplo, de una ola de calor. Lo que se denomina “efecto de isla”; también, plantando más árboles, aumentando la superficie bañada por la sombra, generando un ambiente más fresco, utilizando materiales fonoabsorbentes para reducir el ruido en las calles», explica Palop.
Tratamos de hacer obras en las que se mejore la calidad de la gente que vive allí
Este plan tiene como objetivo implantar una perspectiva y una ecología nueva, «pensando cómo se reintroduce la naturaleza en determinados puntos y cómo eso afecta al entorno urbano», añade Palop. «Cosa que, en algunos momentos, en calles un poquito desfasadas es difícil encontrarlo ahora mismo. Es importantísimo encontrar la confianza y el consenso y la complicidad de la población afectada. Son aspectos a consensuar, hablar y pactar para que no sean decisiones puntuales sino que tengamos un cuerpo de trabajo y de normas para establecer todas estas decisiones de forma sistemática». El futuro, por supuesto, está en nuestras manos.
Para más información visita participacion.emasesa.com