«Mi experiencia [con el voluntariado] es que he aprendido que me tengo que formar bien para el futuro. Hemos estado hablando que tengo que ser insistente en lo que quiera conseguir», dice con seguridad mirando a cámara Sergio Álvarez, uno de los participantes de la escuela en la Fundación Don Bosco. «En lo que quiera ser, ser mejor, para el día de mañana poder tener mi trabajo y valerme por mí solo».

Desde 1998, la Fundación Don Bosco trabaja en proyectos de intervención social enfocados a jóvenes en riesgo de exclusión social, ofreciendo programas formativos y de políticas activas de empleo para que sus alumnos puedan tener una «segunda oportunidad». Para ello, el trabajo en la propia comunidad es primordial, pues no se trata de primeras o segundas oportunidades, se trata de crear una red de apoyo, asesoramiento y, en última instancia, una conexión con la inserción laboral.
«Creemos firmemente que las acciones de voluntariado ayudan a potenciar una serie de competencias»
En algunos casos, de hecho, resulta de vital importancia el voluntariado como forma de conectar con la comunidad, además de para transmitir no solo ayuda y apoyo, sino conocimientos, formación y valores que pueden ser útiles en el día a día a personas más vulnerables socialmente.
«Creemos firmemente que las acciones de voluntariado ayudan y crean y sirven para potenciar una serie de competencias que hace que los jóvenes, en este caso, adquieran unas habilidades que les ayuden tanto en su vida como en la sociedad en la que están. No solamente eso, sino que también les ayuda a orientar su futuro profesional», explica Isabel Nieto, coordinadora de Programas Socio-educativos Fundación Don Bosco.

«Son chavales que luchan por una segunda oportunidad y que piensan que formarse es necesario»
Uno de los programas que trabaja con la Fundación Don Bosco y que más impacto está teniendo entre sus alumnos es el proyecto «I Love Voluntariado» de Coca-Cola European Partners, centrado en el voluntariado corporativo. «Con este es el tercer año que Coca-Cola me brinda la oportunidad de ser voluntario. Muchas veces pienso que soy yo el que saca más provecho que los propios chavales», explica Eduardo Leiva, voluntario en Don Bosco y gestor del Canal Mayorista de la Región Suroeste Coca-Cola European Partner.
«Siempre es gratificante poder comprometernos con asociaciones como Don Bosco, con chavales que luchan por una segunda oportunidad y que piensan que formarse es necesario hoy en día en nuestra vida».

«Desde la compañía debemos intentar ayudar a la sociedad de una manera más real»
«En todo este recorrido, la implicación del voluntariado de Coca-Cola ha sido siempre esencial, sirviendo de referentes del mundo empresarial en las diferentes acciones formativas que desarrollamos», afirma Antonio Mengual, director territorial de la Fundación Don Bosco. Es innegable que este tipo de acciones aportan a la fundación un granito de arena indispensable ya que «consiguen que muchas personas tengan un futuro mejor», afirma Beatriz Codes, jefa de Comunicación Relaciones Institucionales y Sostenibilidad Región Suroeste de Coca-Cola European Partners.
«Creo que es un ejemplo y un espejo en el que debemos de mirarnos. Desde la compañía debemos intentar ayudar a la sociedad de una manera más real. Hoy estamos en Don Bosco intentando ayudar a chicos que necesitan nuestro empuje, nuestra experiencia, intentar que se formen, que nunca pierdan la ilusión y que crean en ellos mismos. Para eso estamos hoy aquí», añade Beatriz.
I LOVE VOLUNTARIADO
«Desde Coca-Cola European Partners nos hemos propuesto llegar a las cien mil horas de voluntariado para el 2025 y, para ello, la compañía ofrece a sus empleados dos días al año para hacer aquello que desean aportar para dar ese empuje a esta sociedad que nos necesita», detalla Beatriz Codes sobre este proyecto con el que la compañía busca «afianzar el compromiso de los empleados en fomentando su participación en actividades que les permitan conocer y experimentar en primera persona la estrategia de Sostenibilidad, puso en marcha hace 3 años el plan de I love Voluntariado», según se detalla en su página web.

Por un lado se desarrollan «programas de voluntariado para empleados apoyando a colectivos en riesgo de vulnerabilidad, a través de actividades de formación, coaching, mentoría donde los empleados pueden aportar sus experiencias profesionales», según explican desde Coca-Cola European Partners.
Además bajo el paraguas de «I Love Voluntariado» buscan que sus empleados puedan «elegir en qué iniciativas de voluntariado personal o de equipo quieren participar, fuera de las actividades promovidas de forma directa por CCEP. Poniendo a su disposición un buscador en el que pueden encontrar actividades de voluntariado disponibles que se adecuen a sus intereses, filtrando por tipo de acción y provincia».

Lo cual, como hemos visto a través de la Fundación Don Bosco, tiene un impacto directo (y positivo) sobre la propia comunidad. «Con el voluntariado he aprendido que tengo que formarme para el futuro y poder conseguir el día de mañana algo, tener mi propio trabajo», resume Sergio Álvarez con una sonrisa.
Más información
Coca-Cola European Partners: cocacolaep.com
Twitter: @CocaColaEP_es
Instagram: @cocacolaep_es
Web de Fundación Don Bosco