La comarca de La Vega se ubica en la parte de la provincia de Sevilla ocupada por el curso medio y bajo del río Guadalquivir. Una gran extensión de terreno llano alcanzado por las estribaciones de la sierra en su zona norte.
Sus fértiles tierras ribereñas bañadas por el Guadalquivir y sus afluentes le han conferido, desde la antigüedad, el carácter de escenario histórico y natural de asentamiento humano. Muestra de ello son, entre otros, el yacimiento localizado en Alcolea del Río, los restos arqueológicos de Burguillos, los de la ciudad romana de Celta en Peñaflor o las muestras recogidas en La Rinconada, que se pueden contemplar en su Museo Arqueológico y Paleontológico.
De época medieval se conservan en la zona edificaciones árabes y cristianas y una rica arquitectura religiosa Mudéjar, como la Parroquia de la Purísima Concepción de Brenes o la Iglesia de Santa María de las Nieves de La Algaba. También destaca como testigo de la historia de la comarca el Conjunto Histórico-Artístico Minas de la Reunión, en Villanueva del Río y Minas, fruto de la actividad minera de la zona donde se asentaron los franceses con sus casas coloniales.
BURGUILLOS
El término municipal de Burguillos ha sido testigo de todas las civilizaciones que han pasado por su territorio dejando en él vestigios de su paso. Así de la época de la Edad de los Metales podemos contemplar en el Museo Arqueológico de Sevilla una Estela funeraria decorada, fechable entre el 750 y el 650 a.C., y que apareció en 1981 en la fina La Nea, de granito y en la que aparecen grabados una figura humana, esquematizada con los brazos separados del cuerpo y las manos abiertas; las piernas y los pies bien individualizados y señalados. En torno a él, y rodeándolo, tenemos la representación de su panoplia de combate constituida por un gran escudo, espada, lanza, arco con flecha y «espejo».
Burguillos como entidad poblacional puede fecharse en torno al año 1400, según la documentación estudiada hasta la fecha, y de ahí puede datarse los orígenes de la Iglesia parroquial San Cristóbal Mártir, el único edificio de cierta entidad que posee la población. Es de origen mudéjar como se constata por su orientación, aunque lo que vemos hoy es la profunda transformación que sufrió a finales del siglo XVIII, tras los problemas ocasionados en su fábrica por el terremoto de Lisboa de 1755.
La obra artística más importante es la imagen de San Sebastián, procedente de la desaparecida ermita de San Sebastián, que existía en el actual barrio de la Cruz de la Ermita, fechable hacia el 1500. Reseñar también el retablo mayor, obra de Juan Cano Zamorano en 1754, que acoge al titular de la parroquia y patrón de Burguillos, San Cristóbal, y Nuestra Señora del Rosario, patrona y alcaldesa perpetua de la localidad. Finalmente habría que señalar junto a alguna pieza de orfebrería, al Santísimo Cristo del Voto y a Nuestra Señora del Valle, dos tallas de tamaño académico que proceden del desaparecido Convento de Sancti Spiritus del Monte, de la orden de los Franciscanos Terceros, que existió en el término municipal de Burguillos y que desapareció a comienzos del siglo XIX.
Destaca Burguillos, asimismo, por sus paisajes tanto de sierra como de campiña, haciendo del mismo un lugar idóneo para realizar deporte en la naturaleza a través de las diferentes rutas de senderismo por La Serrezuela, Mirador de La Madroña y La Cuesta del Señor. Asimismo, a unos cuatro kilómetros aproximadamente del pueblo se encuentra el Parque Natural «La Madroña», un parque que cuenta con un área recreativa con merenderos y barbacoas y donde abundan las encinas, los alcornocales y los palmitos, una de las plantas más tradicionales en los campos andaluces y un símbolo de la historia de Burguillos, y que es frecuentado durante los fines de semana y festivos por familias para pasar un día de esparcimiento en plena sierra sevillana. Cuenta Burguillos también con un Parque Periurbano y varias rutas senderistas en las que disfrutar del campo y de la naturaleza.
PEÑAFLOR

En el límite de la provincia de Sevilla con Córdoba, Peñaflor se presenta como un municipio de oportunidades. Un lugar en el que adentrarse, por un lado, en la vecina Sierra Morena, disfrutando, para ello, de todos los recursos para el turismo rural con los que cuenta el municipio. Y por el otro, Peñaflor, dada su estratégica ubicación y sus buenas comunicaciones, es el punto de partida idóneo para descubrir otras localidades cercanas como las cordobesas Palma del Río y Hornachuelos o La Puebla de los Infantes y Lora del Río, en Sevilla, además de Écija y Carmona, que se en- cuentran tan sólo a 40 km. de nuestro punto de partida.
Pero antes de emprender el camino a cualquiera de estas localidades, hay que detenerse en Peñaflor. En esta localidad pueden realizarse numerosas rutas por su amplia red de caminos públicos y disfrutar de la naturaleza en su máxima expresión. Lugar de contrastes, donde las tierras de secano se mezclan con las de regadío, las huertas de naranjos con las dehesas, las ganaderías de reses bravas con los conejos, liebres, perdices o jabalíes. Con una rica flora en la que abunda la vegetación mediterránea, con lentiscos, encinas, alcornoques, acebuches, coscojas y monte bajo como principales representantes.
En este sentido hay que destacar la Dehesa de Almenara, donde se puede encontrar una gran variedad de formaciones vegetales y una gran diversidad biológica. Igualmente interesante son sus bosques de ribera, ya que en sus proximidades se encuentra la confluencia de los ríos más importantes de Andalucía, Guadalquivir, Genil y Retortillo. Así que, amantes de lo natural, Peñaflor es el destino idóneo. Pero no sólo para estos. El municipio cuenta con un importante legado histórico y cultural.
Se sabe que esta zona está habitada al menos desde el siglo XVIII a.C., en la edad del Bronce Final. Bases, columnas, capiteles de época romana repartidos por esquinas y rincones del municipio han sido testigos de buena parte de la historia de Peñaflor. Conocida como «Celti» en la época romana, esta ciudad tuvo una gran importancia debido a su ubicación a orillas del río Guadalquivir, donde aún son visibles una gran cantidad de restos arqueológicos y de estructuras antiguas.
El visitante puede descubrir parte de esta historia visitando el yacimiento arqueológico «Casas Cueva de Peñaflor», un interesante conjunto que forma parte de la necrópolis oriental de la ciudad romana y que ha llegado a nuestros días reutilizado para uso habitacional, en viviendas populares, algunas de ellas hoy Casas Rurales de Alojamiento Turístico.
LA PUEBLA DE LOS INFANTES
Entre la Vega del Guadalquivir y el Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla hay una puerta siempre abierta que por nombre lleva La Puebla de los Infantes. Paraíso de verdes y blancos, de huellas de historia milenaria y vida entre tradiciones y cultura. Una pequeña localidad colmada de paisajes, atardeceres y recursos naturales. A tan solo 80 kilómetros de la capital se puede respirar el aire puro aquí, donde Alfonso X puso la equis en su mapa quien regaló estas tierras a su sobrino Enrique Enríquez. De ahí La Puebla de los Infantes.
Cada rincón de su casco histórico guarda un secreto esperando a ser contado. Entre sus monumentos más singulares destacan la Iglesia de Nuestra Señora de las Huertas, patrona de la localidad, antiguos molinos de viento o unos lavaderos de piedra que atesoran siglos y confesiones.
De sus raíces de verde monte y dehesa nace una gastronomía local con fuerza y productos de temporada. La carne de caza mayor (ciervo, jabalí o gamo) guisada con esmero y recetas de especias es uno de los mayores reclamos de visitantes y vecinos. Su marco natural descubre mil y una posibilidades de disfrutar de un turismo sostenible. La situación geográfica y sus montes adehesados Reserva de la Biosfera son el escenario perfecto para hacer senderismo y descubrir, entre otros, el pasado minero de La Puebla de los Infantes.
Unos senderos son públicos y accesibles, pero en ocasiones concretas y de manos del Consistorio se pueden visitar senderos privados con encantos desconocidos. Al senderismo se le unen actividades tan peculiares como son el parapente y la que se realiza en la presa del Pantano José Torán donde se celebra su nacional Concentración de Paramotores. La Puebla de los Infantes es esa puerta abierta a tradiciones y costumbres de siempre, como la celebración de Las Candelas con gastronomía y coplillas populares locales a finales del mes de febrero. Es la opción de perderse y comenzar de nuevo en la entrada a un mundo rural que tiene mucho que decir.