Las marismas hacen de esta zona un área especialmente idónea para el cultivo de cereales como el arroz. En zonas como Coria del Río o Palomares del Río, el Guadalquivir determina también buena parte de su recetario que cuenta con platos protagonizados por peces de río tan característicos de esta localidad como los albures o el esturión.
Toda esta exuberancia natural convierte a la comarca de la Ribera del Guadalquivir en un área que sorprende a los cinco sentidos y que nos llevan a una zona para descubrir buena parte de la riqueza de la provincia de Sevilla. Buena parte de los municipios de esta comarca tiene una arraigada tradición rociera, siendo Coria del Río el escenario de una de las citas más características de esta romería: el paso de las hermandades por el Guadalquivir.
PALOMARES DEL RÍO

Palomares del Río forma parte del Corredor Verde del Área Metropolitana de Sevilla, ruta que ha sido creada para unir Sevilla y Dos Hermanas con el Aljarafe y que discurre mayoritariamente por la zona del valle del Guadalquivir. Se trata de un trazado sin demasiada pendiente y fácil de realizar que transcurre por la ribera del río Guadalquivir y que se ha convertido en una ruta perfecta para disfrutar de la naturaleza, tanto para senderistas como para ciclistas.
El municipio cuenta con numerosos establecimientos hosteleros, desde bares y tabernas hasta grandes restaurantes. La cocina palomareña se basa en la elaboración de platos con productos propios de la tierra. De esta manera, es tradicional el conocido como «Sopeao», receta elaborada con pan, aceite, huevos cocidos, vinagre, tomates, pimientos, ajos, uvas, melón y sal.
Del mismo modo, es más que aconsejable probar el cocido con tagarninas y el arroz con pato. También son populares las «Orejitas de Habas (Abad)» que se preparan a partir de ingredientes como harina, ralladura de limón, azúcar, huevos, aceite de girasol, canela molida y aguardiente seco. Para endulzar, nada como la «Poleá», dulce tradicional similar a las gachas, elaborado principalmente con leche y harina.
Cuenta con uno de los pocos yacimientos que se conservan en Sevilla, los baños árabes, una zona arqueológica donde aún se puede ver un pozo, entre otros elementos de la época. Estos baños están fechados entre los siglos XII y XIII en la época almohade conservando algunas estancias en la zona como la sala fría, la templada y la caliente o el vestuario, así como unos jardines de estilo nazarí.
Por último, cabe mencionar una de las construcciones más emblemáticas de cuantas existen en Palomares del Río, la Hacienda Ulloa. Este edificio, que albergaba en su interior un molino aceitero, data del siglo XVIII. En la viga del molino se puede leer la fecha exacta de construcción, 1798. Actualmente se conserva parte del señorío, así como del propio molino. De estilo barroco y con especial protagonismo de los remates cerámicos, desde 1991 es la Casa de la Cultura de la localidad, donde se celebran numerosos actos y actividades tanto de índole cultural como social.
Este compendio de naturaleza, gastronomía, fiestas y patrimonio que aglutina Palomares del Río convierten a este municipio del Aljarafe sevillano en una alternativa más que interesante.
CORIA DEL RÍO

Guadalquivir no se entiende sin Coria del Río y viceversa. Nos encontramos en un punto de la provincia sevillana en el que se dan la mano tres comarcas como el Aljarafe, la Ribera y la Marisma, dando como resultado un lugar único, con bellos paisajes, interesantes monumentos y una historia apasionante.
Las huellas de las civilizaciones romana y musulmana son palpables en muchos rincones de esta ciudad que vive mirando a su río, que le ha dado además la posibilidad de tener una gastronomía única en la provincia. Nuestro paseo por Coria debe siempre terminar mirando al río, degustando albures en adobo, los torteritos y otras tapas que únicamente se pueden degustar en este rincón.
Antes vamos a subir a disfrutar con la contemplación de la ermita de San Juan Bautista, que se encuentra en uno de los lugares más bellos de Coria, como es el Cerro de San Juan. Un recorrido que puede seguir con la visita a la parroquia de Nuestra Señora de la Estrella o el embarcadero en la calle Martínez de León. Una ciudad que cuenta también con interesantes espacios naturales que se pueden conocer a través de bonitas rutas.
En el paseo Carlos de Mesa podemos entrar en contacto con una historia única en Andalucía, que se nos muestra a través de la estatua de Hasekura Tsunenaga. Y es que en 1614 llegó a Coria una embajada japonesa presidida por Tsunenaga, que dejó una huella imborrable en la ciudad, hasta el punto de que es muy común el apellido Japón, mantenido a lo largo de 15 generaciones. El imperio del sol naciente y Coria del muy cariñosa, algo que se percibe contemplando esta estatua, cedida en su día por la ciudad de Sendai.
Una relación que se puede rememorar también visitando la Sala Temática Japonesa Virginio Carvajal y realizando varias rutas. Sin olvidar que Coria es también la patria chica de Blas Infante, ya que aquí diseñó y construyó su casa, donde vivió desde 1931 hasta 1936, convertida en la actualidad en la Casa Museo de Blas Infante, otro de los hitos que no podemos dejar pasar en nuestra visita por este rincón único de la provincia, pues en este lugar el Padre de la Patria Andaluza, confeccionó la bandera, el escudo y el himno de Andalucía, los símbolos andaluces, cuyos originales aún permanecen dentro de la colección del Museo de la Autonomías, situado junto a la Casa de Blas Infante, con la posibilidad de disfrutar también de una ruta centrada en el padre del andalucismo.