La Sierra Norte de Sevilla, ubicada en las montañas de la región occidental de Sierra Morena, cuenta con varias figuras de protección. Además del Parque Natural, esta comarca también fue declarada Geoparque Mundial de la UNESCO en 2015. A ello se suma la Zona Especial de Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Es uno de los mayores espacios naturales protegidos de Andalucía, con más de 177.000 hectáreas que engloban, total o parcialmente, a los diez municipios de esta comarca.
Dentro de su territorio podemos encontrar el Monumento Natural Cerro del Hierro, donde se puede disfrutar de un paisaje kárstico excepcional. Las sierras, dehesas de encinas y alcornoques y zonas de cultivos como el olivo y la vid dan cobijo a multitud de especies animales. Sin duda, un enclave único y privilegiado.
ALMADÉN DE LA PLATA
Almadén de la Plata, con corazón romano y huellas árabes, se encuentra a solo 70 kilómetros de Sevilla en la Sierra Morena dentro del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla. Sus minerales y su ubicación la bautizaron para siempre. La historia se esconde acompasada en cada rincón que huele a gas- tronomía de monte y dehesa. Camino a Roma, a Santiago y a las estrellas. Almadén de la Plata es ese lugar que siempre apetece sentir.
El actual Ayuntamiento de Almadén de la Plata se levanta sobre las ruinas de un castillo medieval de mediados del siglo XIV. Hasta hoy se conservan restos de un lienzo de muralla, y parte de la Torre del Homenaje. Las casas que rodean la fortaleza presentan restos del Castillo en su construcción. Este monumento fue declarado Bien de Interés Cultural dada su relevancia histórica. De su riqueza patrimonial cabe destacar también la Iglesia de Santa María de Gracia, de finales del siglo XVI y siglo XVII y la Ermita de la Divina Pastora. Ambas muestras de la fe, la tradición y la cultura local.
Los atractivos de Almadén de la Plata se encuentran además mirando al cielo. Situado en una zona catalogada como Reserva Starlight por su privilegiada situación para la observación de las estrellas. En la Finca La Traviesa, a tan solo 5 kilómetros del casco urbano, se sitúa su Observatorio Astronómico. Estas instalaciones (actualmente en remodelación) ofrecen la posibilidad de visitar y observar el firmamento en el mayor centro de divulgación astronómica de España.
El Parque Natural Sierra Norte de Sevilla regala paisajes y puestas de sol únicas, pero también nutre una gastronomía que cautiva paladares con cariño y sencillez. La carne de caza, las hortalizas, las setas, los productos derivados del cerdo ibérico, los espárragos… Cada estación una cosecha, cada cosecha una receta, cada receta una tradición. Entre sus platos más típicos destacan las migas molineras o el caldillo de Almadén. Ambas recetas antiquísimas que han aliviado las largas jornadas de trabajo durante generaciones. La repostería de la localidad guarda los grandes secretos de las civilizaciones romanas y árabes. Entre sus recetas más dulces encontramos: el hornazo meljero, las melojas, los pestiños, los gañotes, los buñuelos o las rebanadas. Que nadie falte en la mesa para empezar el día o para agradar la tarde.
Su riqueza patrimonial, su historia y su gastronomía son custodiadas por una naturaleza de incalculable valor que han visto durante siglos a miles de aventureros encontrar su camino y otros quedarse siempre. El turismo rural y activo, realizado de forma sostenible, abre un sinfín de posibilidades de invertir el tiempo de ocio. Disfrutar de la berrea, (que cuenta con su propio monumento), la caza, la pesca o recorrer en bicicleta o a caballo algunos de sus senderos. Entre ellos: el Mirador de la Bordalla Sendero de Los Molinos, Sendero de la Cuesta del Chorro o Barranco Calzadillas (el único descendible de la provincia), Sendero del Calvario, de los Covachos o el Camino Viejo Almadén Cazalla.
Es la oportunidad de mirar al mismo cielo que miraron hace siglos con el mismo brillo de ojos. Es la posibilidad de pisar siguiendo los pasos de miles de deseos cumplidos. Almadén de la Plata es catar lo mejor del ayer disfrutando del hoy sin complejos.
CONSTANTINA

Constantina se encuentra en un valle encantado y encantador a tan solo algo más de 80 kilómetros de la capital andaluza. En pleno corazón del Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla rodeada por dehesas Reservas de la Biosfera y bajo un cielo distinguido con la certificación Internacional Starlight. Entre sus calles: su historia, su gente y sus costumbres. Paraíso verde, rico en vinos, licores y carnes. Acogedor para quien llega y hogar para quien decida quedarse.
Esta localidad, la más numerosa en vecinos de la comarca de la Sierra Morena, se encuentra en un rincón natural único lleno de recursos. Hace millones de años, la vida ya quería estar en Constantina y así lo prueban la huellas fósiles de medusas de hace más de 500 millones de años. Este yacimiento arqueológico ha sido declarado Monumento Natural por la Junta de Andalucía. La Cueva de la Sima, situada junto al barrio de la Morería, recoge restos de elefantes y otros huesos que muestran que estos yacimientos, únicos en Europa y casi en el mundo, son prueba irrefutable de la importancia histórica del lugar.
Pasear por las calles de Constantina y su casco histórico es disfrutar de cada rincón. Su riqueza patrimonial queda al descubierto para cualquiera que se deje cautivar por el paso del tiempo. Destaca entre sus monumentos el Castillo, Bien de Interés Cultural desde 1985, que vigila desde lo alto de un cerro, a 590 metros de altura, la totalidad de la localidad ofreciendo unas vistas privilegiadas de las comarcas colindantes.
El tic tac de Constantina lo marca un reloj que ya cuenta con más de 130 años de historia situado en la Torre de la Parroquia con cuatro grandes esferas. Este reloj y su torre son la seña más destacada del municipio, sin embargo, pocos saben que a esta maquinaria se le da cuerda cada día manteniendo su funcionamiento primitivo. La torre, con 50 metros de altura, es un monumento del siglo XVII que guarda gran parecido con el campanario de la mismísima Giralda de Sevilla. No es casualidad pues el arquitecto Hernán Ruíz II trabajó en ambos campanarios.
La ermita del Robledo, a dos kilómetros del casco urbano, es otro de los monumentos más relevantes de esta localidad sevillana. Un edificio del siglo XVIII construido bajo las influencias del barroco sevillano. De su patrimonio cultural a su patrimonio natural. Constantina se encuentra rodeada de una naturaleza sabia que durante siglos ha mantenido una estrecha relación con el hombre. La gastronomía local es fruto de esa simbiosis milenaria entre los recursos forestales y el avance de la humanidad.
Constantina es tierra de vinos por la calidad de su terruño. Se sabe hoy y se sabía hace siglos, cuando los vinos de este pueblo zarparon con Magallanes en la primera vuelta al mundo en barco. Su grado en acidez, azúcar y alcohol les daba una durabilidad singular que les permitió ser testigos de momentos y hazañas que cambiaron el rumbo de la Historia. Hoy cuatro bodegas locales vuelven a llevar el vino de Constantina a lo más alto del mercado. En definitiva, Constantina es el lugar donde el tiempo se para y da la oportunidad de ver, sentir y saborear la verdad entre dehesas, vides y los corazones nobles de sus vecinos.
EL REAL DE LA JARA

El Real de la Jara, a menos de 80 kilómetros de la capital, guarda entre montes verdes patrimonio y cultura con corazón medieval. Sus casas, blancas de cal, dibujan una estrella blanca a vista de pájaro entre su riqueza natural. Varias civilizaciones dejaron su huella en el patrimonio que hoy disfrutan realeños y visitantes. Al pie de la Vía de la Plata, rincón de paso, de encuentro, de leyenda y lugar para quedarse siempre.
Entre Santa Olalla del Cala y Almadén de la Plata se encuentra este municipio del que destaca su patrimonio monumental. La iglesia de San Bartolomé, de estilo mudéjar, o la Ermita de Nuestra Señora de Gracia son paradas obligadas y símbolos de fe y cultura. Todo esto y más se ve desde su poderoso Castillo, recién adaptado a personas con movilidad reducida.
Este Castillo, catalogado como Bien de Interés Cultural, corona un cerro a menos de 500 metros del paso de la Vía de la Plata. Camino que tomó el mismo Fernando III para comenzar la conquista de Sevilla apoyado en este maravilloso enclave. La amplitud de este monumento, que cuenta con 2.000 metros cuadrados de Plaza de Armas, echa a volar la imaginación de quien llega y disfruta de las vistas.
Si rico es el patrimonio cultural, mejor saben sus costumbres. El Real de la Jara es paraíso de tradiciones, ganadería extensiva y agricultura. El campo sabe bien para quien llega y quien decide quedarse. Casi el total de su extensión de dehesas, unas 16.000 hectáreas, se dedica a la crianza en extensivo del cerdo ibérico. La producción de carnes, chacinas y jamones ibéricos de primera calidad son su seña de identidad.
El Rito Gastronómico de la Matanza celebrado en el paso del invierno a la primavera es uno de sus actos que más visitantes concentran siendo la oportunidad para conocer y saber más sobre la crianza y producción del cerdo ibérico. El Real de la Jara es la puerta abierta al turismo rural, a las tradiciones, a la vuelta a la verdad y a la gastronomía de siempre. Un cruce de caminos para no perderse.