Ha pasado un año desde el estallido de la crisis sanitaria del COVID-19 y, durante estos meses, la pandemia ha colapsado y tensionado el sistema sanitario español. La dificultad para acceder a la asistencia primaria y a las consultas con especialistas ha provocado un aumento de interés por parte de la población por los seguros de salud que se ha traducido en un incremento de la contratación de este tipo de pólizas, superando en 2020 los 12,8 millones de asegurados en España.
Las ventajas de un seguro de salud
«El seguro de salud ha demostrado durante la pandemia flexibilidad y facilidad de adaptación a los cambios, así como agilidad a la hora de dar respuesta a sus asegurados en un momento de incertidumbre, convirtiéndose en el salvavidas de muchas personas durante los meses más duros de la pandemia», explican desde Asefa Salud, uno de los referentes en el sector.
«Desde el minuto uno, el seguro de salud se puso al servicio de sus asegurados. El confinamiento domiciliario obligó a las aseguradoras a acelerar el proceso de transformación digital y a buscar fórmulas alternativas a las consultas presenciales, reforzando la cobertura de telemedicina». En el caso concreto de Asefa Salud, la compañía amplió los acuerdos con centros médicos y profesionales sanitarios para ofrecer a sus asegurados servicio de asistencia médica a distancia, que se tradujo, durante los meses de confinamiento, en un incremento sustancial de las consultas online.
Salud mental y secuelas post coronavirus

Uno de los grandes problemas que la crisis sanitaria y sus consecuencias a nivel económico y social han puesto de manifiesto ha sido el de la salud mental y los efectos emocionales que están dejando en la población. La pandemia y, por supuesto el confinamiento, han generado en una parte importante de la población la necesidad de acudir al psicólogo o psiquiatra para afrontar problemas graves como el estrés, la depresión o el insomnio, enfermedades que han aumentado a raíz de la crisis sanitaria en la que estamos inmersos, a las que se suma la aparición de otras afecciones como la fatiga pandémica.
Esta fatiga ––definida como el agotamiento crónico que la crisis de la COVID-19 está provocando en la población–– se caracteriza por síntomas como el miedo, la ira o el insomnio. «Prueba de ello, es el incremento en la demanda de servicios de atención psicológica y psiquiatra que han experimentado los seguros de salud», explican desde la aseguradora Asefa Salud quien, por ejemplo, cuenta con un amplio cuadro de centros y profesionales médicos de estas y otras especialidades repartidos por toda España e incluye en sus pólizas 20 consultas de psicología clínica al año para cada asegurado, ofreciendo, igualmente, un servicio telefónico de orientación y asesoramiento psicológico.
«Además del impacto psicológico que afecta a parte de la población, se están registrando determinadas secuelas en algunos pacientes que han superado la enfermedad». Pese a que todavía se desconoce el alcance de las secuelas que se pueden presentar, éstas podrán llegar a convertirse en crónicas o agravar patologías ya existentes, situaciones que las aseguradoras ya están empezando a contemplar en el ámbito de la cobertura que ofrecen a sus asegurados.
¿Hacia dónde se dirige el seguro de salud?
En 2021, el seguro de salud refuerza su apuesta por los servicios asistenciales a distancia, dando así respuesta a las necesidades emergentes en el mercado y al incremento en la demanda de este tipo de atención médica. Compañías como Asefa Salud, han ampliado sus pólizas con nuevos servicios enfocados a la asistencia médica a distancia como la videoconsulta y la receta electrónica.
«La telemedicina ha venido para quedarse. Ha quedado demostrado que se puede recibir una asistencia médica de calidad a través de la pantalla de un ordenador y sin necesidad de desplazarse. No obstante, y pese al mayor reclamo de servicios médicos digitales, la asistencia presencial continúa siendo, para muchos, la primera opción de atención médica», aseguran desde Asefa Salud.
La tendencia es clara: digitalización. «Los seguros de salud estarán orientados a un sistema mixto en el que convivan los dos modelos de asistencia (presencial y a distancia), a la vez que se adecuarán a la nueva tipología de consumidor, proporcionándole herramientas de hábitos saludables, de prevención y de apoyo emocional que sean eficientes en el servicio pero sin perder la calidad».