La sostenibilidad en su sentido más amplio exige ir más allá de la generación de energía, e incluir en la ecuación los beneficios que puede suponer para el territorio donde se implanta y para las personas que viven en él. Bajo esta premisa nace Harbour Energy, una empresa de energías renovables dedicada a la gestión de proyectos renovables con sede central en Sevilla, que propone un innovador modelo que tiene como objetivo proporcionar energía limpia, sostenible y accesible para mejorar la vida de las personas.
«Contribuir a la descarbonización y también al estímulo socioeconómico del territorio son dos objetivos compatibles y deben ser complementarios», explica Antoni Llorens, CEO de la compañía. «Los proyectos de energía renovable no son una cuestión de más o menos megas, sino de cuánto beneficio aportan tanto a la sociedad, produciendo energías limpias y sostenibles, como al entorno concreto en el que se ubican, proporcionando servicios y recursos sociales y financieros a las comunidades», afirma Antoni Llorens.
Para alcanzar estos objetivos, Harbour integra a todos los actores implicados en cada fase del proyecto, desde la prospección de los terrenos a la ejecución y el mantenimiento de las plantas y los parques. Las principales palancas de la colaboración que mantiene con los territorios son la creación de empresas locales, la generación de empleo, la promoción de la equidad entre territorios y personas y la aportación de recursos a las entidades municipales en las que se desarrollan los proyectos.
Para que los beneficios lleguen directamente a las zonas de implantación, Harbour Energy emplea tres grandes vías: la fiscal, la promoción de empleo y las ventajas sociales. La sociedad promotora se domicilia en el lugar donde va a operar, de modo que los impuestos repercuten positivamente en el territorio. En cuanto al empleo, se favorece y prioriza la participación de empresas y empleo local en el desarrollo de los proyectos. Las ventajas sociales se logran mediante acuerdos con los agentes sociales y la participación de los ayuntamientos.
Proyectos de gestión renovables

La Manchuela (Albacete) es un ejemplo de gestión de renovables socialmente comprometida. En esta comarca, Harbour Energy ha presentado, a través de un acuerdo con los ayuntamientos de Alatoz, Casas de Juan Núñez, Pozo Lorente y Villavaliente, dos proyectos de energía renovable que aportarán más de 2,5 millones de euros a la zona a través de generación de impuestos y contribuirán a mejorar la vida de los casi 2.500 habitantes de la zona. El desarrollo contempla la instalación de parques solares y eólicos hasta 160 MW, con una inversión que oscila entre los 85 y 97 millones de euros.
La compañía ha planteado el proyecto desde el inicio a través del diálogo con los distintos interlocutores, y ha tomado decisiones clave como priorizar la adquisición de tierras de pequeños propietarios para que la inversión se reparta entre mayor número de personas. Se impulsará también el trabajo conjunto con pequeñas empresas de la comarca y el empleo local, tanto en la construcción como en el mantenimiento, asumiendo la formación que este nuevo personal requiera.
Además, la compañía pondrá en marcha un proyecto de autoconsumo para solucionar un problema de bombeo de agua que sufren los cuatro municipios y trabajará con los ganaderos para que sean ellos quienes se beneficien del desbroce de las tierras donde se construirán los parques.
Esta forma de actuar se hace extensible al conjunto de proyectos que Harbour desarrolla en las nueve Comunidades Autónomas en las que está presente, y proyectos como el de La Manchuela son totalmente replicables en otras poblaciones del entorno rural.