El buen vino es un placer para los sentidos. El abanico de bodegas, denominaciones y clases de vinos es muy amplio, aunque todos tenemos nuestros predilectos. No hace falta irse muy lejos, sin embargo, para descubrir una bodega de vinos tranquilos en plena provincia de Cádiz cuyo dueño, Miguel Domecq, regenta con la producción artesanal de los vinos Entrechuelos, entre los que destaca su chardonnay blanco.
La familia Domecq tiene una larga tradición en el mundo del vino. No en vano está inmersa en el mismo desde 1730. Miguel Domecq constituye la séptima generación de una saga familiar dedicada al negocio del vino, esta vez con un proyecto personal de bodega de pago en la zona de Torrecera, a pocos minutos de la ciudad de Jerez de la Frontera.

La comarca fue fundada por los fenicios hacia el año 1000 antes de Cristo. Fueron ellos los que introdujeron los cultivos de la vid y el olivo. El cortijo de Torrecera ve hoy día como dicho cultivo de la vid experimenta su máxima expresión. Por su parte, junto a la bodega existe un poblado fenicio con un lagar que data del 800 a. C., considerándose la ruina de bodega más antigua de Europa occidental.
Unos viñedos propios que se asientan sobre tierra albariza
Los viñedos de la bodega Miguel Domecq descansan sobre tierra albariza de un marcado color blanco. Estas tienen un alto contenido calcáreo y unas condiciones de porosidad que permite almacenar las lluvias y rocíos de las mañanas para su utilización por las viñas en los meses de máximo calor y escasez de agua. Se trata del mismo suelo empleado en los viñedos de Jerez y Champagne.

Bajo una torre del siglo XII se encuentran las 48 hectáreas de viñedo que proporcionan el único suministro para elaborar los vinos de esta bodega. Su equipo técnico determinó que las variedades que mejor se adaptaban al terroir para elaborar vinos de calidad eran tempranillo, cabernet, sauvignon, shyraz, merlot, petit vervot en tintas y chardonnay en blancas. También cuentan con pequeñas parcelas de sauvignon blanc tintilla de Rota.
Filosofía artesanal muy marcada
Es fundamental la vendimia de las uvas de las distintas parcelas por separado. Con ello se logra obtener el momento óptimo de madurez manteniendo la máxima calidad de la uva al vendimiarse de noche y a escasa distancia del lagar. Por otro lado, la de Miguel Domecq es una bodega artesanal con innovación en los procesos que ayudan a mejorar la calidad de los vinos. Por eso fermentan a temperatura controlada en tanques de acero inoxidable siempre supervisado por su equipo de enólogos propios.

Posteriormente llega la crianza, de forma que envejecen sus vinos en barricas de roble francés de bosques seleccionados con pocos usos para aportar al vino los fenoles propios de madera. Por último, se produce el embotellamiento de los vinos en su propiedad para garantizar el perfecto acabado del producto.
Dos gamas de productos con un amplio abanico de vinos
Todos los vinos proceden de uvas de viñedos propios de la bodega, vinificados, envejecidos y embotellados en su propiedad para garantizar el máximo control y calidad. La bodega de Miguel Domecq cuenta con dos gamas de productos, Entrechuelos y Alhocen, en las que se incluyen vinos blancos, tintos, rosados y un espumoso Talayón. La última incorporación es el tinto Torre de Ceres, un tintilla excelente.
Para más información: www.migueldomecq.com
