Profesionalidad, calidad, rigor científico, naturalidad de resultados, garantías y seguridad. Estas son muchas de las palabras que vemos en las pantallas de sus clínicas, pero, cuando buscamos más información, nos sorprende el éxito que ha conseguido el doctor Kosmecki en poco más de 10 años trabajando bajo la marca Clínicas Verkomed.
Este médico de origen polaco ha sido galardonado este año con el «Premio Belleza y Estética 2021» como uno de los mejores especialistas en medicina estética, siendo uno de los numerosos premios que ha recibido en los últimos años, aparte de los reconocimientos por sus hábiles manos y las técnicas pioneras que está incorporando constantemente en sus clínicas.

¿Qué tratamientos de medicina estética y cirugía plástica son los más demandados últimamente? ¿Ha cambiado mucho esa lista en los últimos años?
Los más demandados son los tratamientos de rejuvenecimiento facial. Los pacientes ya acuden a la consulta con algunas ideas sobre lo que se pueden realizar, les han informado sus amigos, compañeros de trabajo o han acudido al Dr. Google en busca de los mejores tratamientos faciales. Entre los 5 más demandados en nuestras clínicas están los tratamientos con ácido hialurónico, con los que, de forma ambulatoria podemos ofrecer a nuestros pacientes un verdadero rejuvenecimiento facial de larga durabilidad, aquí cada vez más predomina el concepto de tratamientos globales no aislados. Antes los pacientes acudían a las consultas con ganas de añadirse un poco volumen en los labios, elevar los pómulos o eliminar algunas arrugas en concreto. Gracias a esta concienciación estética y también a cierto conocimiento, se dejan guiar y buscan soluciones más globales diciendo: «doctor, quiero estar mejor, sentirme mejor conmigo mismo, envejecer más lentamente, tener más luz en el rostro…». Todo ello, claro, acompañado de los clásicos tratamientos de aumento o perfilado de labios, correcciones de nariz (rinomodelaciones), ojeras, bolsas, eliminación o corrección de arrugas peribucales, surcos nasogenianos o marcaciones de mandíbula y mentón, que no solo sirven para mejorar el óvalo facial, sino también como tratamiento preventivo antiflacidez.

Otro de los tratamientos que cada vez se demandan más son los tratamientos con toxina botulínica tipo A (famoso botox), tratamientos que, por suerte, están perdiendo la imagen de resultar algo artificial o exagerado. Nuestros pacientes ya saben que, usando estos tratamientos con prudencia y manos experimentadas, pueden conseguir muy buenos resultados en las arrugas de expresión, bruxismo (tensión del músculo masetero que provoca desgaste de los dientes), hipersudoración (sudoración excesiva) u otros menos conocidos como los tratamientos de rosácea o pliegues verticales del cuello.
Entre los más demandados encontramos también tratamientos estimuladores de la producción del colágeno (vitaminas inyectables, tratamientos estimulantes, hilos tensores o pro ductos tipo booster facial), que están destinados a mejorar el aspecto de la piel, de las marcas, los poros o incluso cicatrices. Además están los tratamientos con maquinaria láser, des tinados a combatir las manchas, arañas vasculares, marcas, aportar luminosidad en nuestro rostro o incluso hacer rejuvenecimientos globales del rostro o combatir la flacidez, tanto facial como corporal. Y cómo no, los tratamientos corporales destinados a combatir la flacidez corporal (abdomen, brazos, piernas), celulitis, grasa localizada, varices, arañas vasculares o los quirúrgicos de abdominoplastias, liposucciones, aumentos y reducciones de pecho, lefaroplastias, otoplastias, etc.
Los hombres están perdiendo el pudor a la hora de acudir a la consulta, afortunadamente, ¿no es cierto?
Los hombres llevan ya muchos años acudiendo a las consultas de medicina estética, en los gimnasios y campos de fútbol ya se está hablando de depilación láser y también de tratamientos con vitaminas faciales, cuidados faciales, etc. El tema tabú entre los hombres obviamente existe, porque todavía no presumen de realizarse los tratamientos, pero a los amigos más cercanos ya les cuentan sus experiencias y les recomiendan los tratamientos. Curiosamente, donde más tabú existía y cada vez hay menos, gracias a internet, es en los tratamientos de ginecoestética destinados a las mujeres.
Antes se veían estos tratamientos como algo para actrices de películas para adultos, olvidando que la vida íntima es algo que tienen todas las mujeres y que gracias al desarrollo de la aparatología médica (láseres y tratamientos con inyectables), ahora mismo ya se trata no solo el aspecto externo, sino también la sequedad vaginal, atrofias, incontinencia urinaria e hiperlaxitud vaginal, muy frecuentes y molestas en épocas posparto, o incluso problemas funcionales después de la radioterapia o en la etapa de la menopausia, sin mencionar ya los pacientes con papilomas y condilomas que no encuentran especialistas que con un sistema láser en cuestión de minutos puedan quitarles estas infecciones, que producen complejos e incomodidades.
¿Con qué tipo de miedos acuden los pacientes a tus consultas?
Pues cada vez con menos miedos, ya que hay más conciencia, pero lo que más preocupa a los pacientes es la naturalidad de los resultados y últimamente el resultado en sí. Antes, la primera duda y miedo de los pacientes era la naturalidad de los resultados, porque, viendo los rostros desfigurados de muchos famosos después de tratamientos exagerados o cirugías fracasadas que se ocultan con las pegatinas de «vitaminas» o «botox» (a quien no conoce la materia le puede dar mucho miedo). También las técnicas rusas de labios de salchicha o pato siguen asustando a los fans de la naturalidad. Yo soy uno de ellos (ríe).

Yo mismo muchas veces trato de convencer al paciente de que poner más, nunca es mejor y de que es necesario un tratamiento reductor o eliminador de volúmenes exagerados que traen como herencia de otro profesional con un sentido de la estética más antiguo. Pero me parece todavía más preocupante el miedo, por los malos resultados, de muchos pacientes que han empezado su experiencia en medicina estética en cadenas o consultas lowcost y acuden a la mía diciendo que el ácido hialurónico, la toxina botulínica o los láseres o no duran o no hacen efecto. De este modo se desprestigia el trabajo de muchos buenos profesionales de la medicina estética.
¿Y por qué estos pacientes no han notado la diferencia?
Por varios motivos. Principalmente porque los productos utilizados o no eran nada buenos o se ha utilizado en unas cantidades insuficientes para conseguir el resultado (de ahí su bajo coste). El motivo menos frecuente pero muy preocupante es que el profesional de medicina estética no era médico o no tenía la formación y experiencia suficientes. Y el motivo cada vez más frecuente es que el tratamiento no era lo que se suponía que debería ser, como los famosos inyectores tipo hialuronpen, botoxpen, mesopen, mesoterapia vitual o dermapen, que se supone que van a hacer penetrar los principios activos en la piel. Pero como el tiempo ha enseñado a estos pacientes, lo único que desaparecía de su rostro era la esperanza, no las arrugas ni la flacidez, sin comentar el tema de las pérdidas económicas. Los sistemas láser o pseudoláser que servían para todo, desde el rejuvenecimiento del rostro hasta el aumento del labio o para quitar la grasa del tobillo…
¿Entonces, cómo sabremos elegir a un buen profesional de la medicina estética?
Pues preguntando, comprobando, buscando médicos estéticos, no ofertas y sitios que aporten confianza. Si alguien te ofrece un tratamiento que va a servir para todo, sal de la consulta, si el tratamiento es mágico y no tiene efectos secundarios (aunque sea hematomas, leve hinchazón, costritao rojez), sal corriendo, y si encima te dicen que no es necesario ver un médico para realizarse un tratamiento de medicina estética, denuncia. Yo hasta tengo una propia regla ABCD que preparé para formaciones de médicos especialistas sobre mi técnica de rejuvenecimiento global del rostro 4×9, les presento este ejemplo de los pacientes que acuden a mi clínica de otros sitios y se convierten en los más fieles.

Son pacientes que buscan tratamientos muy «atractivos» (A de ABCD) que prometen, en una sesión, con utilización de maquinaria, conseguir unos resultados espectaculares; pacientes que buscan tratamientos muy «baratos» (B de ABCD) o de promoción; buscan «cerca» de su casa (C de ABCD), o buscan un tratamiento concreto que no tiene nada que ver con una necesidad real (D de «desproporción» del tratamiento). Intentando no cumplir estas reglas y buscando un buen profesional médico, lo más probable es que acertamos.
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