Este 5 de enero, los niños del Centro de Acogida de Refugiados de Sevilla (CAR) recibieron una visita muy especial. Los Reyes Magos de Oriente estuvieron en este centro cargados de regalos y cumplieron los deseos de estos menores refugiados para que, a pesar de su situación de vulnerabilidad alejados de su país y sus familias, pudieran disfrutar de la magia de Melchor, Gaspar y Baltasar.
Un año más, la Asociación Corazón y Manos de Clece y la Fundación Prodean han puesto en marcha esta iniciativa para llevar la ilusión y la alegría a los niños y sus familias que actualmente se encuentran acogidos en el CAR, cumpliendo así con el objetivo primordial de este proyecto: que ningún niño o niña se quede sin regalo en la noche de Reyes y llevar así la felicidad a los más pequeños.
«Cuando le entregas el regalo a un niño y se queda abrazado a ti, no puedes contener que se te escape alguna lágrima», revelaba el Rey Melchor que, por tercer año consecutivo, ha tenido el honor de representar Paco Ledo, jefe de servicio de Clece Sevilla. «Si puedo, lo seguiré haciendo todos los años porque es irrepetible la sensación al ver la cara de felicidad de estos niños» y añadía, «ver cómo desenvuelven el regalo, cómo juegan desde el primer minuto con él, cómo con un pequeño detalle puedes hacerlos muy felices; es una forma de llenarte de alegría y de ver las cosas de manera diferente, lejos del mundo consumista en el que vivimos».

Para Paco Sánchez, responsable de Relaciones Laborales Sur Occidental de Clece y que en esta edición ha encarnado al Rey Baltasar, ver la felicidad en la cara de los niños y también en la de sus padres le hace volver a participar edición tras edición. «La ilusión no tiene fronteras», recalcaba Baltasar y destacaba que «pese a las dificultades a las que han tenido que hacer frente estos niños en sus países de origen, por las que han tenido que madurar más deprisa que otros niños de su edad, siguen manteniendo la inocencia y su capacidad de ilusionarse por los pequeños detalles».
Luciano Marín, Jefe de Servicios en Talher, es un incondicional a esta iniciativa. Lleva colaborando en la misma desde que comenzó. En esta edición, lo hará representando al Rey Gaspar porque, según comentaba, «es un momento muy emocionante al ver a los niños disfrutar con sus regalos, sus caras de felicidad y te ayuda a detenerte, a pensar en qué supone nacer en un lugar u otro y a valorar lo que tenemos».
Blanca Cantos, técnica administrativa de la Delegación Sur Occidental de Clece en Sevilla, ha sido la responsable de organizar esta acción solidaria durante los últimos cinco años y explicaba que el propósito del proyecto sigue siendo el mismo: conseguir acercar el espíritu de la magia y la ilusión de los Reyes Magos a estos pequeños y que ninguno de ellos se quede sin un regalo en este día tan especial. Para que los regalos sean equitativos, desde Clece confeccionan un catálogo de juguetes y del mismo, los niños eligen qué les gustaría que sus Majestades les regalen.
Proyecto ‘Como en casa’
Esta actividad de Corazón y Manos, asociación sin ánimo de lucro nacida del compromiso social de un grupo de trabajadores de Clece, se enmarca en el proyecto ‘Como en casa’ de la Fundación Prodean que desarrollan desde 2014 en el Centro de Acogida de Refugiados de Sevilla. A través de este proyecto, se persigue la integración social de los niños mediante el juego para que conozcan las tradiciones y costumbres españolas.
Los voluntarios trabajan con los niños durante el curso escolar, de septiembre a junio, y durante dos tardes, hacen talleres en la ludoteca, le ayudan con los deberes y juegan con ellos. «El objetivo final es hacerlos sentir como en casa; que su adaptación a la ciudad sea lo mejor posible y que conozcan el sitio donde viven», explicaba Rocío Cano-Romero Moreno, técnica de Acción Social y responsable del Voluntariado de la Fundación Prodean.
En Navidad, les cuentan cómo se celebran las fiestas navideñas, quiénes son los Reyes Magos y los niños escriben las cartas a sus Majestades. Estas cartas son recibidas por los trabajadores de Clece y así, les hacen llegar los deseos de estos pequeños a los Reyes Magos. «Son cartas muy emotivas porque no solo piden el juguete que quieren, sino que también reflejan la situación que viven en su país. Son niños que lo han dejado todo y quieren volver a su cole, ver a sus amigos, a su familia o que se acabe la guerra de su país», comentaba Rocío.