Recientemente ha sido publicado un estudio realizado conjuntamente por parte del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA) y Agbar Agriculture, denominado ‘Consideraciones en el diseño de un proyecto de aguacate sostenible’, que recoge la importancia del cultivo de aguacate, los factores ambientales que afectan a la producción, el diseño de la plantación y el riego, la gestión de la finca, la viabilidad técnica y económica, así como la puesta en valor de las certificaciones.
Este estudio se ha llevado a cabo en el marco del convenio de colaboración de ambas entidades «mejora de la viabilidad y eficiencia de cultivos de alto valor en Andalucía por medio de la gestión eficiente de los recursos naturales empleando nuevas tecnologías», según explica Manuel Martín, Ingeniero de Montes e Ingeniero Técnico Agrícola, que atesora más de cuatro años de experiencia en Agbar Agriculture, donde ha desempeñado varias posiciones, ocupando actualmente la posición de responsable de marketing.
«Es fundamental destacar la colaboración entre entidades públicas y privadas, tal y como hemos llevado a cabo con este estudio, pues es un modelo que multiplica las posibilidades de éxito al aprovechar las sinergias que se generan entre todas las partes», señala Martín, que subraya el trabajo de los autores que, junto a él, han elaborado este informe: «El equipo ha estado formado por un equipo multidisciplinar de ambas entidades, por parte de Agbar Agriculture hemos participado Marina Palacios, Omar Álvarez y yo, y por parte del IFAPA han participado Elsa Martínez-Ferri, Guillermo Moreno-Ortega, Ana Moreno Pérez, Clara Pliego e Ignacio Lorite».
Los requerimientos edafoclimáticos para desarrollar con éxito una plantación sostenible de aguacate han de tener en cuenta «el sistema radicular, la temperatura, las necesidades hídricas, la temperatura, la humedad ambiental, la radiación solar, los aspectos nutricionales, la orografía y la topografía», apunta Martín. Dependiendo de los requerimientos de cada finca, los distintos factores pueden o no imponer limitaciones en la fisiología y la producción, repercutiendo en mayor o menor medida en su comportamiento agronómico.
Por lo general, «el sistema radicular del aguacate cuenta con una baja conductividad hidráulica y es muy sensible a la falta de oxígeno; las raíces son muy sensibles al encharcamiento, por lo que se recomiendan suelos con una buena aireación y drenaje, con al menos un metro de profundidad».
Asimismo, recuerda que la temperatura afecta al crecimiento de las raíces, que se reduce significativamente cuando sobrepasa los 30 grados centígrados, mientras que se comportan de forma óptima en un rango de entre 20 y 25 grados durante el día y 10 grados durante la noche, siendo intolerante a las temperaturas negativas. Manuel Martín indica que «el aguacate es un cultivo que necesita importantes aportaciones de agua durante su ciclo vegetativo, las cuales dependen de la zona, la variedad y la densidad de la plantación».
Para una adecuada nutrición del aguacate, «es recomendable la técnica de la fertirrigación, aportando al árbol los nutrientes que necesita a lo largo de sus diferentes etapas fenológicas, poniendo especial cuidado en los periodos de floración, cuajado y desarrollo del fruto, que son las épocas de mayores necesidades nutricionales», detalla.
Por su parte, la orografía condiciona la estabilidad y la formación del suelo, así como la altura del nivel freático, que repercute en la disponibilidad de agua y el manejo del riego; mientras que la orientación y la pendiente del terreno, es decir, la topografía, repercuten en el desarrollo de la plantación.
También es de gran importancia realizar un buen diseño de la plantación. Por un lado, «hay que preparar el terreno teniendo en cuenta que las raíces se concentran en el primer metro de profundidad y conviene solarizar el suelo para exterminar los patógenos que pueda haber».
También es importante llevar a cabo una adecuada elección de variedades y patrones, en función de las condiciones climáticas de la zona, con el objetivo de incrementar la productividad y la calidad del fruto para obtener una mejor rentabilidad, lo que va de la mano del uso de un óptimo portainjerto para aumentar la resistencia y la tolerancia a factores ambientales, plagas y enfermedades.
Manuel Martín nos recuerda que el principal sistema de cultivo para aguacate se efectúa en campo abierto, aunque cada vez proliferan más las explotaciones protegidas. «Hay que tener en cuenta la distribución de las plantas, con un adecuado marco de plantación que favorezca la entrada en producción y permitan la mecanización de las tareas», asegura.
Las necesidades hídricas del aguacate hacen necesario poner un cuidado especial en el diseño del sistema de riego, desde el punto de vista agronómico, hidráulico y energético. «Debemos tener en cuenta la disponibilidad de agua, las condiciones del suelo, el clima, la orografía y la topografía para poder establecer el momento, la frecuencia y el tiempo de riego adecuados según las características del cultivo», detalla Martín, que insiste en la importancia de incorporar tecnología para mejorar el rendimiento, a través de mecanismos de automatización del riego, imagen satelital, sensórica avanzada y plataforma de integración.
En cuanto a la gestión de la finca, es fundamental realizar una adecuada poda, así como controlar las malas hierbas, las enfermedades y las plagas, además de medir la huella hídrica y la huella de carbono, dos indicadores, estos últimos, que han ganado protagonismo a la hora de garantizar y certificar los sistemas de producción sostenibles, cada vez más demandados en el mercado.
Por supuesto, para que una explotación de aguacate sea sostenible, ha de serlo desde los tres pilares que conforman la sostenibilidad, esto es, ha de ser viable técnica y económicamente, además de coexistir en equilibrio y armonía con el entorno social y medioambiental donde se ubica, es decir, que contribuya a la generación de empleo, riqueza y fijar la población a un determinado territorio, así como a la mejora de la biodiversidad de la zona.
Si quieres saber más, es posible encontrar el resumen de este estudio en la web de Agbar Agriculture.


