María Carrasco Vergara, directora de banca privada de la Territorial Sur de Banco Sabadell, cuenta que el segmento para el que trabaja pasa «por un magnífico momento», ya que «tiene un potencial de crecimiento que no había tenido en los últimos diez años». También explica cómo ha sido la reorganización que el pasado 1 de enero se hizo efectiva en la banca privada de Sabadell y cuáles son los retos que tiene por delante.
¿En qué ha consistido la reorganización de la banca privada de Sabadell?
Se encuadra dentro de un proceso de transformación que hay en Banco Sabadell desde que vino el nuevo consejero delegado, César González-Bueno. Es un proyecto en el que se ha volcado la entidad al completo para que todos los clientes de banca privada tengan acceso a los mejores productos y excelencia en el servicio. Se han incorporado algunos clientes de banca personal que necesitan y valoran el asesoramiento. Creemos que hay muchas sinergias entre ambos. A los clientes que eran de banca personal les vamos a poder ofrecer una gama mucho más amplia de productos y servicios de los que hasta ahora no tenían acceso. Apoyados en tres equipos de expertos (mercados, fiscal y Urquijo Gestión), les vamos a dar todo el saber hacer de la banca privada tradicional.
Además, estamos considerados como el banco de las mejores empresas, de hecho, tenemos una cuota en banca de empresa del 9%: queremos ser la banca privada de los empresarios y los directivos.
¿Qué se ha considerado a la hora de diseñar esta reorganización y cuánto se ha tenido en cuenta la opinión del cliente?
Es lo primero que se ha hecho, se ha realizado una encuesta en la que se ha preguntado a clientes y potenciales por los elementos claves. Destacaron dos puntos clave, profesionalidad y cercanía. Piden profesionalidad a los banqueros como personas expertas, con un servicio impecable y con el máximo cuidado por los detalles, que no se les falle cuando realmente nos necesitan. También buscan cercanía: el banquero se sitúa en el centro de la relación, haciendo una gestión completa y personalizada que cubre todas las necesidades del cliente. En definitiva, se trata de escuchar a los clientes, empatizar con ellos y, por supuesto, ser discretos.
¿En qué puntos se ha hecho hincapié?

En nuestra territorial hemos duplicado el número de banqueros, para lo que se ha realizado un proceso exhaustivo de selección. Ha sido, además, una promoción interna porque dentro del banco hay personas con capacidad de sobra para hacerlo extraordinariamente bien. Las mejoras tecnológicas también van a suponer un salto en la calidad de servicio al cliente, para que se sienta más cómodo y todo sea más ágil. Se ha desarrollado, junto con Amundi, una plataforma de asesoramiento al cliente que va a facilitar la labor del banquero. Y seguiremos desarrollando nuevas capacidades, entre ellas, la gestión discrecional de carteras, para la que es fundamental una tecnología potente.
¿Cuál es vuestro valor diferencial?
Somos una banca privada de red que aúna la tradición y el saber hacer de banca privada, la potencia de todo el banco -en especial, de la red comercial- y los valores de Sabadell, que se resumen en el buen servicio. Además de por una enorme gama de productos, destacamos por el servicio que damos a nuestros clientes, siempre buscando la excelencia y con unos índices de satisfacción muy altos, por encima de nueve. Es un verdadero traje a medida para el cliente.
¿Cuáles son los retos del futuro?
Crecer alrededor del 8% para este año y para los próximos en volumen de patrimonio, un proyecto ambicioso en el que está involucrado todo el Banco y en especial la red de oficinas. Crecer, crecer y crecer con el mejor servicio para el cliente, manteniendo su índice de satisfacción. Aspiramos a convertirnos en la mejor banca privada.