Santiponce se encuentra a escasos ocho kilómetros al noreste de Sevilla, sobre una pequeña elevación, el Cerro de San Antonio, que comunica la Vega del Guadalquivir con las estribaciones de la cornisa del Aljarafe y que sería el lugar elegido para la fundación de la ciudad de Itálica en el año 206 a.C. Con el paso del tiempo, Roma vería cómo dos vecinos de esta pequeña ciudad sureña, Trajano y Adriano, llegarían a dirigir el Imperio.
Bajo el reinado de este último, la ciudad triplicó sus dimensiones, se construyeron palacios imponentes, unas termas que ocupaban una superficie de algo más de 30.000 metros cuadrados y el anfiteatro más grande construido fuera de la ciudad de Roma (al menos así fue durante unos años). Una obra colosal que se puede disfrutar hoy en día visitando el Conjunto Arqueológico de Itálica y que recibe aproximadamente 170.000 visitas anuales en la actualidad.
Habría que esperar algo más de un milenio para que el otro baluarte monumental de Santiponce, el Monasterio de San Isidoro del Campo, viera la luz. Eran los albores del siglo XIV cuando un noble leonés, Alonso Pérez de Guzmán, eligió estas tierras para disfrutar del descanso eterno. Para ello, financió la construcción de un monasterio que consagraría a San Isidoro y que albergaría el panteón de la familia de los Guzmanes (con el tiempo duques de Medina Sidonia). La incuestionable riqueza artística de este monasterio, así como los relevantes hechos históricos en los que se vio inmerso, hacen de este monumento uno de los más visitados de la provincia de Sevilla (con una media de 40.000 visitas anuales).

Visitantes sorprendidos por la calidad de los frescos que cubren sus paredes o por sus maravillosos retablos, entre los que destaca su Altar Mayor, elaborado íntegramente por Juan Martínez Montañés. Muchos de ellos se estremecen cuando descubren que están paseando por los mismos pasillos por los que deambulaban los monjes que habitaban el monasterio en el siglo XVI y que entregarían su vida en el empeño de traducir la Biblia al castellano y que culminaría con la primera traducción completa de la Biblia al castellano, «La Biblia del Oso» (publicada en la ciudad suiza de Basilea en 1569).
Al abrigo de estos espacios monumentales, la oferta turística de Santiponce ha ido creciendo en los últimos años. Tal es el caso del Centro Temático de la Vida Cotidiana en Roma: «Cotidiana Vitae», visita imprescindible si queremos conocer cómo era el día a día de los antiguos vecinos de Itálica. Un centro que recrea de forma rigurosa, pero con un discurso ameno y didáctico, diferentes espacios de la ciudad romana.
Un viaje en el tiempo que nos permitirá pasear por las calles de la ciudad, observando los grafitis que decoraban la fachada de los edificios; caminar entre los puestos ambulantes donde los antiguos italicenses adquirían productos de primera necesidad, entrar en una taberna donde se ofrecía comida caliente y un aceptable vino o descubrir cómo funcionaban las termas públicas.

En la primera planta del edificio nos espera una última sorpresa, una casa unifamiliar («domus»), prácticamente completa, con maravillosos estucos adornando las paredes, ricos suelos, entre los que destacan sus mosaicos figurativos y un mobiliario que nos trasladará a la calidez de un hogar con casi 2.000 años de historia. Pueden consultar los horarios y reservar su visita a través de la página web cotidianavitae.es.
Otro de los activos turísticos que aspira a convertirse en una referencia de la localidad es el Museo Municipal Fernando Marmolejo, que ha estado cerrado al público los últimos años y que se reabrirá en las próximas semanas con un discurso expositivo renovado. Permitirá disfrutar de las mejores obras del genial orfebre que le da nombre, así como conocer la historia de la Villa de Santiponce y su relación con la antigua ciudad de Itálica y el Monasterio de San Isidro del Campo, que configurará la personal idiosincrasia de esta maravillosa ciudad.
Amplia oferta cultural
Estos recursos turísticos se ven complementados por una amplia oferta cultural, que riega de eventos el calendario a lo largo del año. El Viacrucis de Itálica (Declarado Bien de Interés Turístico Nacional en Andalucía), el Festival de Danza Contemporánea, el Festival Greco-Latino, los conciertos de música antigua en el Monasterio de San Isidoro del Campo, el programa Anfitrión, la Semana Medieval o el Festival Romano de Santiponce «Itálica Despierta» conforman un extenso programa anual.

Santiponce es deporte, ruta obligada de los amantes de las dos ruedas, ciclistas que forman parte del paisaje urbano los fines de semana. Es sede del Cross Internacional de Itálica, que en 2022 cumplió su XL edición, asentándose como uno de los eventos deportivos más importantes de Andalucía. Pero Santiponce, por encima de todo, son «sus gentes», sus vecinos, los mejores anfitriones, siempre dispuestos a entregarse en cuerpo y alma a cualquier tarea que ayude a colocar a Santiponce en el lugar que merece. Como sucede cada mes de octubre, cuando los vecinos se echan a la calle ataviados con las prendas que lucían los antiguos italicenses para recorrer las calles de la ciudad, o muestran sus dotes de interpretación en las obras de teatro que se programan durante el Festival Romano o en la Semana Medieval. O como puede comprobarse en las frías noches de diciembre, cuando la ciudad se apaga y revive a la luz de las antorchas que iluminan su afamado Belén Viviente, en el que más de 200 vecinos de todas las edades posan ante el asombro de los admirados espectadores.
Santiponce, ubicado junto a la antigua vía de comunicación de la Plata y paso obligado de los peregrinos que caminan hacia Santiago desde la ruta del sur, es «Camino», pero como hemos podido comprobar, sobre todo Santiponce es «Destino».
OPINIÓN
Justo Delgado (Alcalde de Santiponce)
«Santiponce merece la pena»

No es solo porque está a cinco minutos más en coche, ni porque cuenta con un buen servicio de transporte público y barato que lleva al turista a casi la puerta de los enclaves históricos que poseemos, merece la pena porque, si nos conoce, podrá ver la única ciudad romana diferente que hay en España, podrá disfrutar de nuestro Monasterio, testigo de la historia más apasionante de la traducción de la Biblia que haya existido en ningún lugar del mundo. Santiponce es un pueblo pequeño, en el que se puede ir de una punta a otra paseando y conociendo sus hitos históricos y los recursos municipales que hemos construido en torno a nuestra historia y que aportan ese punto más que hoy requiere el turismo cultural.
Si viene a Santiponce, disfrutará de un maravilloso día que podrá acompañar con la degustación de cualquiera de nuestras propuestas gastronómicas, porque tenemos más de 30 bares y restaurantes con una amplísima oferta de tapas, raciones y postres, con productos de cercanía y mezcla de tradición y vanguardia.
Además, este Ayuntamiento organiza actividades todos los días, por lo que el visitante podrá acompañarnos en cualquiera de ellas, una vista cultural, teatro, charla, exposición o incluso un concierto. Si se animan, vengan y a donde quieran que vayan, díganle que van de parte del alcalde. Nos vemos en Santiponce.