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La provincia de Sevilla es, sin lugar a dudas, una de las provincias con mayor legado patrimonial del Sur de Europa y el más amplio de toda Andalucía. Cuenta con más de 800 monumentos; de ellos, más de 300 están declarados Bien de Interés Cultural, repartidos en sus 106 municipios.

Y es que adentrarse en esta provincia es iniciar un viaje en el tiempo que nos lleva de la mano hasta la Edad de Bronce para ir descubriendo una a una todas las civilizaciones que por nuestras tierras han pasado: tartesios, romanos, visigodos, musulmanes, cristianos… Todos han dejado su impronta de alguna u otra forma, ya sea como legado artístico-monumental, como en tradiciones y costumbres e, incluso, en nuestro lenguaje y en nuestras formas de ser.

 

 

 

 

Nos encontramos en Sevilla con dólmenes, necrópolis, grafismos primitivos, ingeniería romana (puentes, murallas, acueductos, termas, la Vía de la Plata y la Vía Augusta), trazados urbanos romanos e islámicos, murallas y castillos, monasterios, mezquitas, minaretes, iglesias, basílicas y molinos, fuentes, palacios y museos. Escenarios de leyenda en los que se han rodado series y películas de fama mundial. Y nuestra arquitectura popular, herencia de la ciudad islámica, con sus callejuelas y medinas, sus murallas de defensa y sus mezquitas, convertidas más tarde en basílicas e iglesias y, a menudo hoy, en templos de la cultura.

 

Podemos descubrir a la Sevilla del Nuevo Mundo, centro económico y político de la época, y ver cómo las exposiciones universales, la Iberoamericana (1929) y la Expo 92 han configurado parte de la fisonomía de la capital hispalense.

 


Tierra de museos


La provincia cuenta con numerosos espacios museísticos y expositivos en los que se recogen e interpretan parte del legado artístico, etnográfico, arqueológico e industrial que encontramos en estas tierras. Restos prehistóricos y arqueológicos como los que vemos en Osuna, Écija, Carmona, Fuentes de Andalucía o Sevilla. Una puerta a las tradiciones, en los museos etnográficos de Villamanrique de la Condesa, Salteras, La Puebla del Río o Sevilla. La Casa Museo de Blas Infante, en Coria del Río; el museo del Baile Flamenco, en Sevilla; la obra de Coullaut Valera (escultor e ilustrador), en Marchena, o la del artista underground Ocaña —que brilló en la noche de Barcelona—, en el Centro de Interpretación Ocaña de Cantillana, son algunos de los lugares que nos ayudarán a entender Sevilla. También nos acercarán más a sus gentes los espacios dedicados a las industrias artesanas de la provincia:  la Harinera en Alcalá de Guadaíra, el aceite y la aceituna en Basilippo (El Viso del Alcor) y en muchas haciendas aceiteras, la cal en Morón de la Frontera, el chocolate y el mantecado en Estepa, el anís en Constantina.

 

 

 

 

No hay que olvidar que en la capital hispalense se encuentra, por un lado, la segunda pinacoteca de España, el Museo de Bellas Artes (cuyo edificio es en sí una obra de arte), donde dejarse asombrar por los grandes maestros del barroco, el arte medieval  o los maestros contemporáneos y donde destacan, entre otras, las obras de Murillo o Zurbarán; y por el otro, un centro de referencia para el arte actual: el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC).

 


Naturalmente asombrosa


 

Y si el patrimonio cultural y artístico de la provincia es asombroso, no lo es menos la vibrante naturaleza de estas tierras en las que el Guadalquivir ha sido clave. El gran río ha configurado parte del paisaje de Sevilla, nutriendo a los municipios ribereños y de las marismas con una riqueza ecológica sin igual.

 

Cuenta la provincia con más de 300 parajes y reservas naturales, parques y paisajes protegidos, entre los que destacan el Parque Natural de Doñana y el Parque Natural Sierra Norte de Sevilla. Bosques de coníferas junto al matorral mediterráneo: jara, romero y brezo; vegetación perimarismeña, vegetación de ribera, bosques de encinas, alcornoques, acebuches y castaños. Concentraciones de millares de aves, mamíferos, reptiles y anfibios, entre los que destacan por su importancia y rareza el águila imperial ibérica, el buitre y el lince ibérico.

Humedales únicos en Europa, campiña, dehesa, bosques y cañadas. Marismas que hacen posible zonas donde las aves anidan y estacionan, como la la Cañada de los Pájaros. Naturaleza agreste y montaraz de la Sierra Morena Sevillana, donde la escasa contaminación lumínica nos brinda uno de los cielos más bellos que se pueden contemplar.

 

Monumentos naturales esculpidos por las cuencas del Guadalquivir y su afluente el Guadiamar, las cascadas del Huéznar y del Cerro del Hierro, la Ribera del Guadaíra con el Parque de Oromana… Espacios donde la mano del hombre ha trabajado junto a la naturaleza para configurar paisajes singulares como el Geoparque de la Sierra Norte, los arrozales de Isla Mayor, los pinares de Aznalcázar, las zonas mineras de la Ruta de la Plata, los molinos…

 


«Provincia de Sevilla, riqueza sostenible»

Opinión de FERNANDO RODRÍGUEZ VILLALOBOS

Presidente de la Diputación de Sevilla


 

Decir que la provincia de Sevilla es uno de los territorios más ricos del mundo es mucho decir, pero es una expresión que nace más de la convicción que del sentimiento, que también. Porque, ¿qué otro destino ofrece más que Sevilla para disfrutar con los cinco sentidos? Sus sonidos, sus colores, sus paisajes y monumentos, su cultura, su gente, sus sabores, sus aromas… Y una vez se ha percibido con los cinco sentidos, Sevilla enamora. Esa es su riqueza.

 

Así ha sido a lo largo de los siglos, con una Historia por testigo que habla del paso de civilizaciones como la tartésica, turdetana, romana, visigoda, árabe, judía y cristiana, que imprimieron a nuestra tierra ese sello mestizo e incluyente que ahora la caracteriza. Una huella que nos ha regalado un Patrimonio Cultural sin parangón, el más abundante de Andalucía, con más de 470 recursos declarados de Interés Cultural entre monumentos, conjuntos, jardines y sitios históricos, zonas arqueológicas y lugares de interés etnológico.

 

De esta forma, presumimos de varias referencias de la UNESCO a hitos de especial interés en nuestra geografía. Así, la calle San Pedro, de Osuna, es, según este organismo de las Naciones Unidas, la más bonita de España y la segunda de toda Europa. Y también ha incluido, en su lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, el Toque de Campanas de Utrera, todo un espectáculo que cuenta con más de 500 años de historia.

Una lista de honor en la que ya figuraba el impresionante triángulo formado por la Catedral de Sevilla, el Real Alcázar y el Archivo General de Indias, en la capital hispalense; y también La Cal de Morón y el Flamenco, con toda su inmensidad; y a la que ahora aspiran las candidaturas de Carmona, con su arrebatadora belleza monumental, y el Conjunto Arqueológico de Itálica y su espléndido legado romano.

 

Pero es que además de la generosidad del paso de las distintas civilizaciones, la Naturaleza también derramó bondades en nuestra tierra. Porque en Sevilla disfrutamos de parajes naturales de ensueño repartidos por toda la provincia para deleite de aquellos que aman y respetan el medio ambiente. Un rico patrimonio natural con 252.000 hectáreas de superficie protegida, en torno a la cual se ha generado una interesante oferta de turismo rural y activo.

 

A esta riqueza de recursos se suma una muy especial, la del talante de los vecinos y vecinas de la provincia de Sevilla

Riqueza de patrimonio natural que alberga dos joyas medioambientales, como son la Sierra Morena de Sevilla y la Doñana sevillana, dos comarcas y 15 municipios, en total, que ahora reciben un impulso con los Planes de Sostenibilidad financiados con fondos del Plan de Recuperación. Una inversión total de 6M € cuyas actuaciones, coordinadas por Prodetur, están ya perfectamente definidas.

 

A esta riqueza de recursos se suma una muy especial, la del talante de los vecinos y vecinas de la provincia de Sevilla, habitantes de una tierra rica en cultura y tolerancia, que se abren y se dan sin dobleces al que viene de fuera. Una hospitalidad que, además, cuenta con argumentos contundentes cuando más de dos se sientan a una mesa. Me refiero, cómo no, a las excelencias gastronómicas y culinarias que posee la provincia de Sevilla, fruto de una cocina que recoge saberes de todas las culturas que por aquí pasaron. Y todo elaborado con una materia prima inmejorable, con unos productos inmejorables que, desde esta Diputación, potenciamos y apoyamos a través de la marca «Sabores de la Provincia de Sevilla».

 

Son, por otro lado, los municipios, sus singularidades y las iniciativas de sus ayuntamientos los que alimentan y conforman la oferta turística global de la provincia, ellos son también su riqueza. Ellos y nuestras empresas, en su inmensa mayoría pequeñas y medianas, que han sabido pelear contra la crisis sanitaria y la económica para lograr que, en 2022, el conjunto de alojamientos de los pueblos sevillanos registre  más del millón y medio de pernoctaciones, doblando esta cifra en relación al año 2021.

 

Pero estos datos positivos no nos suponen sino un aliciente para seguir trabajando, y en esa liza nos hallamos: en la de contribuir a que toda esta riqueza de la provincia de Sevilla sea sostenible en el tiempo y genere aún más prosperidad y futuro.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Studio, la unidad de contenidos de Abc de Sevilla . En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio