Contenido elaborado para Ayto. de Utrera

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Al sureste de Sevilla, a tan sólo 32 kilómetros de la capital, se encuentra Utrera, un municipio singular repleto de historia, arte y cultura. Es una de las ciudades más longevas de la provincia, cuyos primeros vestigios se remontan al Neolítico, como muestra la necrópolis de Oliver Alto. Ya en época romana llegó a ser una de las ciudades más importantes de la Bética: Castra Binaria. Tras múltiples altibajos en posesión de musulmanes y cristianos, Utrera volvió a resplandecer en época de Felipe II. Cuando el monarca visitó Sevilla en 1570, la ciudad figuró como la primera población del reino. A partir de esas fechas, y tras sortear vicisitudes como la peste bubónica en 1649 y la Guerra de la Independencia del siglo XIX, que mermaron a la ciudadanía, Utrera volvió a emerger de estas crisis como siempre lo ha ido haciendo a lo largo de la historia.

 

Cada uno de estos acontecimientos ha hecho que Utrera sea como es hoy en día. La ciudad posee una impresionante riqueza monumental que se puede apreciar en su exuberante patrimonio histórico. Desde las ruinas medievales, iglesias góticas y palacios nobiliarios hasta las haciendas y cortijos propios de la comarca han definido la idiosincrasia de esta localidad.

 

Como puntos destacados que merece la pena visitar se encuentran, por ejemplo, el Santuario de Nuestra Señora de Consolación, de estilo barroco clasicista, de principios del siglo XVII. En él se encuentra la patrona de la localidad, la primera Virgen que tuvo la romería más grande de España.

 

Otro templo destacable es la Iglesia de Santa María de la Mesa, declarado Monumento Histórico Artístico y dedicado a la Asunción de la Virgen. Con la misma declaración encontramos la Iglesia de Santiago, un templo gótico donde, en cada fiesta, los campaneros hacen un espectáculo digno de admirar. Una muestra incomparable del reciente nombramiento del toque de campanas manual como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

 


HISTORIA Y CULTURA


En cuanto a monumentos al margen de la religión, se pueden visitar las ruinas del castillo árabe, donde se ubica un Centro de Interpretación en el interior de su Torre del Homenaje. El Centro Cultural Casa Surga también destaca tras la rehabilitación y transformación de una Casa Palacio barroca de finales del siglo XVIII con la que se ha convertido esta joya arquitectónica en un edificio contemporáneo lleno de vida.

 

Otro punto de interés es el callejón del Niño Perdido, en pleno centro histórico. Se trata de un espacio singular para pasear por lo que fue la antigua judería, donde recientemente se ha certificado que hubo una sinagoga medieval, un hallazgo que ha tenido trascendencia internacional. Sin duda, es uno de los lugares con más encanto de Utrera.

 

Por su parte, la Plaza Gibaxa acoge el palacio del Conde de Vistahermosa, el primer ganadero de toros bravos de nuestro país. Actualmente es la sede del Ayuntamiento.

 


ARTE Y GANADERÍA


Utrera ha sido siempre zona de tradición agrícola y ganadera, como muchos otros pueblos de la provincia. Por una parte, sus famosas yeguadas cuentan con ejemplares únicos, que son reconocidos tanto dentro como fuera de nuestro país. Pero, por otra parte, la ganadería que más representa al municipio es el toro bravo. En Utrera se origina la cría del toro de lidia y las primeras ganaderías de la tauromaquia. De ahí que se conozca a Utrera como la «Cuna del Toro Bravo».

 

Utrera también es «Cuna Histórica del Flamenco». Aquí nacieron grandes artistas de fama internacional como el cantaor Enrique Montoya, las hermanas Fernanda y Bernarda o el inimitable Bambino, padre de la rumba moderna, entre otros cantaores populares oriundos de esta tierra.

 

Pero el arte va más allá en estas latitudes, porque en Utrera también nacieron dos grandes dramaturgos: los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero.

Todo este legado no ha hecho más que potenciar las aptitudes de un municipio que sigue creciendo de cara al futuro.

 


GASTRONOMÍA


No se puede visitar Utrera sin degustar alguno de sus famosos dulces. La tradición avala a los auténticos «mostachones de Utrera», esos típicos bizcochos que se pueden consumir durante todo el año. Pero no son los únicos manjares dulces. La exquisita repostería de las monjas del Convento de las Carmelitas no tienen nada que envidiarles. Como tampoco la amplia variedad que se puede encontar en cualquiera de las dulcerías del municipio.


OPINIÓN

JOSÉ Mª VILLALOBOS – ALCALDE DE UTRERA

 

«UTRERA, CIUDAD ABIERTA»


 

Desde el comienzo de la historia, si hay algo que ha definido y marcado la personalidad de Utrera ha sido su carácter acogedor como encrucijada de caminos. Todo eso se ha quedado marcado en la piel de esta maravillosa ciudad que en pleno siglo XXI mira hacia adelante convertida en la puerta de entrada del área metropolitana de la provincia de Sevilla.

 

Utrera es pasear por el callejón del Niño Perdido, aspirando el aroma de la antigua judería y rastreando las huellas de una de las sinagogas medievales más grande de la península ibérica. Utrera es adentrarse en las iglesias de Santa María y Santiago, e impresionarse con su planta de catedrales. Utrera es escuchar el sonido de las campanas o rastrear las huellas de la Virgen de Consolación, una devoción marinera en tierra que ocupa un lugar de privilegio en el corazón de los utreranos.

 

Utrera es saborear un dulce único en la plaza del Altozano o una tapa en muchos de sus bares y restaurantes. Utrera es ante todo historia, cruce de caminos y culturas, presente, futuro y siempre una ciudad abierta con todo el que la visita.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Studio, la unidad de contenidos de Abc de Sevilla . En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio